“Que llegue un día en el que nos vaya bien, sin necesidad de perjudicar al otro y que haya prosperidad para toda la población. ¿Será posible?”.
Desde el 2024, cada el 28 de enero, se celebra el Día Internacional de la Coexistencia Pacífica. Fecha promovida por la ONU para invitar a la sana convivencia como sociedad a pesar de las diferencias. Coexistir es complejo, sobre todo desde los ámbitos políticos, religiosos y económicos. No es casual la frase “En la mesa no se habla de política, ni de religión” que ahora se extiende como regla en grupos de Whatsapp familiares con el propósito de preservar la armonía y evitar discusiones que terminen desuniendo.
Conversar pacífica y desprevenidamente con quien piensa diferente no es sencillo porque nos desestabiliza emocionalmente, reta nuestra forma de ver el mundo, así como nuestros principios y creencias. Pero esa es justamente la invitación de celebrar la Coexistencia Pacífica, entender que, a pesar de las distintas visiones, podemos convivir sin anular ni dañar al otro.
También reta la frase que mencioné al inicio de no hablar de política ni de religión, por el contrario, nos llama a que como seres humanos podamos hablar de estos temas y controvertir, pero de manera argumentada y pacífica, sabiendo incluso, que al final de una discusión de este tipo, ninguno de los interlocutores va a convencer al otro, pero a pesar de ese disenso pueden mantener una relación armónica y de respeto, así no logren ser los mejores amigos.
No deberíamos hacernos los de la vista gorda ante situaciones que nos impactan como sociedad, como las próximas elecciones de congreso y presidenciales que tendremos en Colombia, sólo por evitar confrontaciones o disgustos. La apatía o la indiferencia nos afecta más que tomar partido.
La Coexistencia Pacífica también es un llamado de atención para quienes ostentan el poder, particularmente el público. Un líder debería darle garantías a quienes ejercen la función de contrapoder e incluso debe tratar de llegar a acuerdos con sus adversarios para buscar el bienestar colectivo de la sociedad, sin revanchismos ni segregación, por el contrario, buscando la mayor inclusión social, buscando la coexistencia.
Por supuesto, como sociedad nunca vamos a estar de acuerdo en todo, además de que sería contra producente, el avance que hemos tenido ha sido por la diversidad de pensamientos, culturas, creencias que nos enriquecen; y sin duda, por el sentido crítico que ha hecho que, entre otras cosas, la ciencia evolucione y en materia social que hoy tengamos marcos más sólidos que nos permiten vivir mejor que siglos atrás como los derechos humanos.
Creo que una buena definición de coexistencia es que cada persona y/o empresa crezca, se pueda desarrollar libremente, realizar las actividades y el proyecto de vida que deseen siempre y cuando estas acciones no afecten los derechos de los demás. En esa línea, Benito Juárez quien fue presidente de México en la segunda década del siglo XIX nos dejó la célebre frase “El respeto al derecho ajeno es la paz”.
Parece utópico, pero qué bueno que llegue un día en el que nuestra sociedad pueda convivir verdaderamente de manera pacífica, que construyamos a partir de las diferencias pensando en ese bienestar colectivo. Que llegue un día en el que nos vaya bien, sin necesidad de perjudicar al otro y que haya prosperidad para toda la población. ¿Será posible?












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