En defensa de las reformas liberales

No nos llamemos a engaños, nadie, absolutamente nadie pensó que sería fácil, la victoria del presidente Gustavo Petro en las elecciones del 2022 solo marcó el punto de inflexión en una intensa confrontación entre dos modelos de país; por un lado, el modelo que salvaguarda los intereses de una oligarquía económica y empresarial en detrimento de las grandes mayorías; un modelo de país excluyente que convirtió a Colombia en uno de las sociedades más desiguales del mundo; y por el otro lado, el modelo que traza la oportunidad histórica, por vez primera, de tener un Gobierno de base popular que ponga en el centro las reformas sociales y avance en la reducción de la desigualdad.

Ese modelo, por el cual votó la mayoría de colombianos y colombianas en la segunda vuelta presidencial del año 2022, encontró en el Gobierno del presidente Petro, con sus importantes conquistas en materia laboral, pensional y reforma agraria, un continuador ideológico de algunas de las principales tesis del liberalismo, porque sí, es el verdadero liberalismo, con sus luchas históricas, la fuerza política que ha promovido las grandes transformaciones sociales en el país. Siempre en aras de dignificar la vida de millones de colombianos que padecen los rigores de la pobreza y la desigualdad.

Y ciertamente el partido Liberal, abanderado de esas luchas, ha tenido, en algunos de actuales congresistas, la representación del ideario liberal. En ellos y ellas ha recaído la responsabilidad de representar las auténticas gestas liberales por la dignificación y centralidad de los menos favorecidos. Además, no han sido participes, por acción u omisión, de la derechización del liberalismo, tampoco se han dejado seducir por los sectores más cavernarios y reaccionarios de la derecha.

Sectores, tanto políticos como económicos, que ven las reformas sociales tendientes a reducir brechas y superar la desigualdad como amenazas existenciales, y no es la primera vez que pasa, ya para el año 1975 un importante sector del empresariado agrupado entonces en Fenalco -que 50 años después sigue teniendo continuadores con los mismos argumentos- cuestionaban la pertinencia de las reformas sociales del Gobierno liberal de Alfonso López Michelsen por considerar que “llevarían al país al caos, al quiebre de empresas y el desempleo”.

Sus argumentos parecen calcados de los presentados por ciertos líderes gremiales a raíz de la aprobación de la reforma laboral o debido al aumento del salario mínimo, convertido por el presidente Petro en un salario vital, para ellos, más preocupados por salvaguardar sus cuentas bancarias, parece que el país se debería quedar estancado y en lo más alto del vergonzoso podio de la desigualdad. Posturas que nunca van a encontrar eco en un auténtico ideario liberal, el mismo que se ha visto muy bien representando por las reformas sociales del Gobierno, por las políticas agrarias y, últimamente, por el aumento de los salario a millones de trabajadores.

Nadie dijo que sería fácil, por supuesto, pero la defensa de las reformas sociales y su carácter transformador, se relacionan, hoy más que nunca, con ser liberal. Un verdadero ideario liberal que no cede a los intereses de la oligarquía y que se alza con la mano de los trabajadores. ¡Vamos que vamos!

Andrés Mesa

Ex Diputado de Antioquia
Abogado, especialista en derecho administrativo y magister en derecho.
Jefe Oficina Jurídica del INVIMA

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