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“Los genios escapan de la botella”
Gambeta – Ronaldiño y Ronaldo
Solemos pensar que el genio es aquel que resuelve ecuaciones imposibles o memoriza bibliotecas enteras. El sistema nos ha enseñado a idolatrar el lóbulo frontal, la lógica pura y el razonamiento frio. Sin embargo, pero como buen contradictor de las verdades absolutas, me atrevo a decir que la genialidad no proviene de cuanta información almacenamos, sino en la valentía con la que gestionamos lo que sentimos.
Nos han dicho que la genialidad radica principalmente en el lóbulo frontal de nuestro cerebro, pero creo que proviene de una conexión perfectamente adecuada entre la parte límbica y la frontal. En una resolución de problemas, pero muy enfocada al trámite correcto de las emociones y como estas nos ayudan a resolver dichas emociones, es decir, el ser genio es tener un puente hermosamente construido entre lo que pensamos y sentimos. Es aquella persona que usa su lógica para entender y procesar su emoción y no la persona que por medio de su lógica anula la emoción.
En este texto pongo esta cita musical al inicio de este texto, que para mi gusto está perfectamente adecuada, pues las verdaderas personas que se pueden considerar como genios, escapan de aquellos estímulos que confunden el cerebro, como lo será la bebida o cualquier droga. No vengo a proponer un adecuado tramite de las emociones, pero creo que hay reacciones que deben ser enaltecidas, como aquel que llora y habla de su dolor, el que siente miedo de una situación y huye con razón, como el que se alegra de un triunfo y se da el valor de ser la persona que es.
Esto realmente no quiero considerarla solo una opinión a un tema que hoy en día esta dando de que hablar, esto también es un aplauso para aquellas personas que eligen una correcta sensación de sus emociones y sentimientos, una correcta empatía y que no requieren de estímulos externos para ser ellos mismos. Podría decirse, en términos de Nietzsche, que el genio es aquella persona que es ella misma, no solo por ser particular sino porque una de sus particularidades es darles un respeto a sus emociones y con ello procesarlas de manera adecuada.
Al final, la genialidad es un ejercicio de absoluta honestidad. Quién miente, sabotea su estructura emocional y nubla esa claridad mental que tanto defendemos hoy en día. Porque ser un genio no es un privilegio de unos pocos elegidos, es una condición humana que se conquista a punta de la verdad. Es el verdadero regalo de ser escuchado cuando asumimos, de forma valiente, el reto de hablar de aquello que nos emociona o nos perturba. La genialidad no es saberlo todo, es tener el coraje de ser uno mismo, sin mascaras o anestesias.












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