Resumen Económico de la Semana del 19 al 23 de Enero de 2026

Resumen Ejecutivo

La semana estuvo dominada por un reacomodo de expectativas macroeconómicas y financieras, en un contexto de elevada sensibilidad a factores geopolíticos, resultados corporativos y señales de política monetaria. Los mercados alternaron episodios de volatilidad con movimientos de búsqueda selectiva de valor, mientras el dólar perdió tracción a nivel global y los flujos se redistribuyeron entre activos de riesgo, refugio y monedas emergentes.

En Estados Unidos, el desempeño accionario fue mixto, condicionado por guidance corporativo dispar y una mayor atención a riesgos políticos y comerciales. Europa confirmó una recuperación frágil y heterogénea, con Alemania mostrando mayor resiliencia frente a una Francia presionada por la incertidumbre fiscal, mientras el Reino Unido destacó por un repunte de actividad más sólido, aunque con inflación aún restrictiva para la política monetaria. En Asia, China cerró 2025 en línea con su objetivo de crecimiento, pero con señales persistentes de desaceleración interna, consumo débil y presiones deflacionarias, parcialmente compensadas por un sector externo dinámico; Japón mantuvo una postura monetaria restrictiva en un entorno político más incierto.

En América Latina, México evidenció una pérdida de impulso en la actividad y un proceso de desinflación más lento de lo esperado, reforzando un sesgo cauteloso de su banco central, mientras Brasil mostró fortaleza recaudatoria, aunque con primas de riesgo elevadas por dudas fiscales. En Colombia, la actividad económica continuó sostenida principalmente por los servicios y el gasto público, con industria presionada y un foco creciente en el frente fiscal, monetario y regulatorio.

En los mercados financieros, la renta variable colombiana sobresalió con el COLCAP en máximos históricos, apoyado por flujos y catalizadores corporativos, en contraste con un entorno internacional más volátil. La renta fija reflejó un ajuste al alza de expectativas de inflación y tasas, con curvas más planas y mayor sensibilidad en los tramos cortos. En divisas, el dólar registró una caída significativa, favoreciendo la apreciación de monedas desarrolladas y emergentes, mientras el peso colombiano consolidó varias semanas de fortalecimiento dominado por flujos locales. En commodities, el petróleo cerró al alza en un entorno de elevada prima geopolítica y los metales preciosos extendieron un rally histórico apoyado por la debilidad del dólar.

 

Estados Unidos

La economía estadounidense cerró el tercer trimestre de 2025 con una expansión superior a la observada en la primera mitad del año. El PIB real creció a una tasa anualizada de 4,4%, por encima del 3,8% del segundo trimestre, tras una revisión marginal al alza frente a la estimación inicial. Esta publicación sustituyó la tercera estimación originalmente prevista para diciembre, aplazada por el cierre del gobierno federal.

El crecimiento reflejó aumentos en el gasto de consumo, las exportaciones, el gasto público y la inversión, mientras que las importaciones disminuyeron. La revisión al alza del PIB estuvo explicada principalmente por mayores exportaciones y una inversión más dinámica, parcialmente compensadas por una revisión a la baja del consumo. Dentro de las exportaciones, el ajuste positivo se concentró en bienes, especialmente bienes de capital no automotricessuministros industriales y alimentos. En inversión, el aumento de inventarios privados en comercio mayorista y minorista fue parcialmente contrarrestado por una corrección a la baja de la inversión fija residencial.

Las ventas finales reales a compradores domésticos privados crecieron 2,9%, con una ligera revisión a la baja. Desde el enfoque sectorial, el avance del PIB se apoyó en el aumento del valor agregado de los servicios privados (5,3%) y de las industrias de bienes privados (3,6%), parcialmente compensado por una contracción del sector gobierno (-0,3%). La producción bruta real aumentó 3,2%, impulsada por los servicios privados y el sector público, mientras que las industrias privadas de bienes mostraron una variación levemente negativa.

En precios, el índice de precios de las compras internas brutas subió 3,4% en el trimestre. El deflactor del gasto de consumo personal (PCE) aumentó 2,8%, y el componente subyacente 2,9%, sin cambios frente a las estimaciones previas. El ingreso interno bruto real creció 2,4%, y el promedio entre PIB real e ingreso interno bruto se situó en 3,4%. Las ganancias de la producción corriente aumentaron en USD 175.600 millones, con una revisión adicional al alza.

Los indicadores de corto plazo mostraron continuidad en la actividad. Las solicitudes semanales de desempleo se ubicaron alrededor de 200.000, mientras la tasa de desempleo se mantuvo en 4,4%. El gasto personal real avanzó 0,3% mensual en octubre y noviembre, con un crecimiento del gasto nominal de 0,5% mensual, y los ingresos personales aumentaron 0,3% en noviembre. La tasa de ahorro se moderó a 3,7% en octubre y 3,5% en noviembre.

La actividad empresarial permaneció en zona de expansión. El PMI compuesto se situó en 52,8 en enero, con manufactura en 51,9 y servicios en 52,5. El avance respondió a mayores pedidos, aunque con desaceleración del crecimiento de exportaciones, menor dinamismo en la creación de empleo y persistencia de presiones de costos, especialmente en manufactura, asociadas al entorno arancelario.

La confianza del consumidor repuntó en enero, con el índice de la Universidad de Michigan en 56,4, impulsado por mejoras tanto en expectativas como en condiciones actuales. A pesar del avance, el nivel se mantiene más de 20% por debajo del registrado un año atrás. Las expectativas de inflación a un año descendieron a 4,0%, mientras que las expectativas de largo plazo aumentaron ligeramente a 3,3%.

En el plano político e institucional, la participación de Estados Unidos en el Foro Económico Mundial estuvo marcada por un tono confrontacional en materia comercial, energética y geopolítica. El presidente Donald Trump defendió el desempeño económico de su administración, reiteró su estrategia arancelaria, elevó la presión sobre Canadá y Europa, y volvió a plantear la relevancia estratégica de Groenlandia, al tiempo que cuestionó abiertamente el equilibrio de cargas dentro de la OTAN. Fuera del escenario de Davos, el presidente Trump reconoció públicamente que, si la Corte Suprema declara ilegales parte de los aranceles impuestos por su administración, el Gobierno podría verse obligado a devolver cientos de miles de millones de dólares, un escenario que introduciría tensiones fiscales y comerciales adicionales y que fue utilizado por el propio presidente como argumento político frente al poder judicial.

Este contexto coincidió con un episodio institucional: la Corte Suprema escuchó los argumentos sobre el intento del Ejecutivo de destituir a Lisa Cook, gobernadora de la Reserva Federal, acusada por la administración de irregularidades previas a su nombramiento. Durante la audiencia, varios magistrados expresaron escepticismo frente a la tesis de que el presidente tenga facultades amplias para remover a miembros de la junta sin debido proceso, subrayando que una decisión de ese tipo podría debilitar la independencia del banco central y sentar un precedente institucional relevante. El debate se inscribe en un entorno de presiones reiteradas del Ejecutivo sobre la política monetaria y sobre la conducción de la Reserva Federal.

En los mercados financieros, persistió la atención sobre la elevada tenencia de bonos del Tesoro estadounidense por parte de inversores extranjeros, particularmente a través del sector asegurador de Taiwán, en un contexto de mayor sensibilidad a los riesgos geopolíticos y a episodios de volatilidad asociados a movimientos abruptos de flujos.

 

Europa

La economía europea arrancó 2026 con un pulso heterogéneo y señales claras de fragmentación. En la Eurozona, el PMI compuesto se mantuvo estable en 51,5 en la lectura preliminar de enero. La mejora en manufacturas no alcanzó para acelerar el conjunto: el PMI manufacturero subió a 49,4 (desde 48,8), todavía en contracción, mientras el PMI de servicios retrocedió a 51,9, su nivel más bajo en cuatro meses. El comportamiento estuvo explicado por el aumento de la producción y de los nuevos pedidos, insuficiente para compensar la caída de los nuevos pedidos de exportación. En precios, se observó un repunte de la inflación de tarifas en servicios, con un ritmo de incremento descrito como el más agudo en 11 meses, elemento especialmente sensible para la lectura monetaria en el bloque.

La divergencia interna fue marcada. Alemania mostró un repunte del sector privado: el PMI manufacturero aumentó a 48,7 y el PMI de servicios se ubicó en 53,3, llevando el PMI compuesto a 52,5, su mayor nivel en tres meses. El avance se explicó por el crecimiento de nuevos negocios, particularmente en servicios, un repunte de la producción y una demanda externa que se mantuvo estable. Aun así, se registraron señales de deterioro en el mercado laboral del sector servicios, con caídas del empleo a su ritmo más acusado en más de cinco años y medio, mientras se intensificaban presiones de costos y aumentaban los precios de salida. La confianza empresarial mejoró de forma visible.

Francia reflejó un cuadro inverso y condicionado por la política fiscal. El PMI manufacturero subió hasta 51,0, su mayor nivel en 43 meses, apoyado por un aumento significativo de la producción. El deterioro se concentró en servicios: el PMI de servicios cayó a 47,9 desde 50,1, la mayor caída en nueve meses, entrando en contracción. Como resultado, el PMI compuesto descendió a 48,6 desde 50,0, afectado por la disminución de pedidos en un entorno de incertidumbre política y presupuestaria. En renta fija, se observó un descenso del rendimiento del OAT francés a 10 años por debajo de 3,5%, mientras el mercado digería el PMI más débil y el progreso hacia la finalización del presupuesto estatal de 2026. En el frente institucional, el Gobierno del primer ministro Sébastien Lecornu superó dos mociones de censura tras invocar el Artículo 49.3 para aprobar la parte de ingresos del presupuesto de 2026, con expectativa de usar el mismo mecanismo para impulsar el componente de gasto.

En el Reino Unido, los indicadores adelantados mostraron un repunte más sólido. En enero, el PMI manufacturero subió a 51,6 y el PMI de servicios avanzó con fuerza a 54,3, llevando el PMI compuesto a 53,9, máximo desde abril de 2024. La manufactura registró el mayor fortalecimiento de condiciones desde agosto de 2024, con el mayor aumento de producción desde octubre y el primer incremento de nuevos pedidos de exportación en cuatro años. En servicios, el crecimiento alcanzó un máximo de 21 meses, respaldado por mayor claridad posterior al presupuesto, nuevos proyectos y mayor inversión de clientes. Persistieron presiones de costos y precios, con inflación de costos de insumos y cargos de salida en aumento, y el empleo continuó disminuyendo. La inflación de diciembre se situó en 3,4% y, junto con el crecimiento salarial persistente, se moderaron las expectativas de recortes de tasas por parte del Banco de Inglaterra. El consumo minorista creció 2,5% interanual, aunque la confianza del consumidor permaneció negativa (-16). En ventas minoristas, el dato sorprendió al alza: +2,5% frente a +1,1% esperado, con revisión del dato previo a +1,8%; excluyendo combustibles y autos, las ventas crecieron +3,1%, por encima de lo esperado. El avance, sin embargo, se produjo con precios todavía elevados, con referencia de inflación y un Retail Price Index superior.

En política monetaria en el continente, el BCE mantuvo tipos en su última reunión de 2025 (2,00%/2,15%, depósito/crédito) por cuarta vez consecutiva, decisión que las actas reflejaron como unánime. En ese encuentro se presentó el cuadro macro actualizado: PIB 2025 +1,4%2026 +1,2%2027 +1,4%; e inflación 2025 2,1%, con proyecciones de 1,9% y 1,8% en los dos años siguientes, mientras la inflación subyacente se proyectó en 2,4% para 2025, 2,2% en 2026 y 1,9% en 2027. Las actas mostraron un debate explícito sobre riesgos a la demanda interna y el carácter frágil de la recuperación, con riesgos de inflación percibidos en ambas direcciones y una postura dependiente de datos, reunión a reunión, sin compromiso con una trayectoria predeterminada. La confianza del consumidor en la UEM mejoró en enero a -12,4, mejor que lo previsto, con la precisión de que esa lectura no incorporaba aún las tensiones asociadas a la fricción con Estados Unidos por Groenlandia.

En el norte de Europa, el Norges Bank mantuvo su tipo director en 4,00% por tercera reunión consecutiva y reiteró que podría ejecutar recortes adicionales en 2026 si la economía evoluciona conforme a lo esperado. El contexto citado fue una inflación aún por encima del objetivo (3,2% en diciembre) y una actividad que aceleró hasta 2,2% interanual en el 3T 2025 desde 0,3% en el 2T y 1T, con una corona noruega estable tras la decisión.

En el frente geopolítico y comercial, la relación trasatlántica estuvo tensionada por amenazas arancelarias y el capítulo de Groenlandia. Las declaraciones de Donald Trump en Davos incluyeron ataques a las políticas energéticas europeas y afirmaciones sobre costos eléctricos en Alemania, objeto de debate por su magnitud y por las métricas utilizadas. Por otro lado, en Europa creció la lectura de que la hostilidad comercial estadounidense acelera la búsqueda de diversificación de mercados, con un impulso a negociaciones comerciales con Asia-Pacífico y, de forma visible, el movimiento de la Comisión Europea para avanzar en un acuerdo con India, presentado por Ursula von der Leyen como un tratado de libre comercio de alcance estructural, con agenda adicional en inversión, movilidad y cooperación en seguridad y defensa.

En el plano de seguridad europea, continuaron los desarrollos alrededor de Ucrania. Se reportó el cierre de una primera ronda de conversaciones tripartitas entre Estados Unidos, Rusia y Ucrania en Abu Dabi, con continuidad prevista al día siguiente, centradas en parámetros de negociación y con la cuestión territorial —en particular el Donbás— como principal punto de fricción.

 

Asia

China

La economía china cerró 2025 con un crecimiento anual de 5,0% y un cuarto trimestre que sostuvo el avance agregado, aunque con señales internas de menor tracción. En el 4T 2025, el PIB aumentó 1,2% frente al trimestre previo (vs. 1,1%en el 3T), mientras que la tasa interanual se moderó de 4,8% a 4,5%, su registro más bajo en los últimos tres años. El resultado coincidió con el consenso de analistas y se ubicó por encima de algunas previsiones que anticipaban un cierre más débil.

Los indicadores mensuales mostraron un trimestre menos dinámico en la demanda interna. En el 4T, la producción industrial creció 5,0% interanual, desacelerando frente a 5,8% en el 3T y 6,2% en el 2T. Las ventas minoristas se expandieron 1,7% interanual (vs. 3,4% en el 3T y 5,4% en el 2T), con una pérdida de impulso a lo largo del trimestre: 0,9% interanual en diciembre frente a 2,9% en octubre, en un patrón asociado al agotamiento gradual del estímulo fiscal vinculado a incentivos para bienes de consumo duradero. La inversión fija en áreas urbanas se debilitó con fuerza en la segunda mitad del año y registró una contracción de –3,8% interanual en el acumulado anual a diciembre (vs. –0,5% hasta septiembre y +2,8% hasta junio), marcando la primera caída anual de la serie.

En producción, el cierre del año mostró un rebote puntual: la producción industrial se expandió 5,2% interanual en diciembre (vs. 4,8% en noviembre), sosteniendo un crecimiento todavía robusto en un entorno de demanda interna frágil. Ese desempeño estuvo respaldado por un sector externo que, aunque moderó su ritmo, siguió aportando. Las exportaciones crecieron 3,8% interanual en el 4T (vs. 6,5% en el 3T), afectadas por la ralentización de octubre en un momento de repunte de tensiones comerciales con EE. UU., pero con recuperación posterior en noviembre (+5,9%) y diciembre (+6,6%), destacando el mayor dinamismo hacia algunos destinos asiáticos como India, Tailandia y Japón.

En el conjunto de 2025, las exportaciones aumentaron 5,5%, con un giro en la composición geográfica: el repunte hacia África (+25,8%)ASEAN (+13,5%) y la UE (+8,4%) compensó la caída hacia EE. UU. (–19,9%). Con importaciones estancadas, el resultado fue un superávit comercial récord de USD 1,2 billones. Aun con una tregua comercial de un año tras la reunión entre Donald Trump y Xi Jinping a finales de octubre, el arancel efectivo promedio sobre importaciones estadounidenses desde China se aproximó al 40% (desde niveles cercanos a 15% a finales de 2024) y los flujos directos entre ambos países permanecieron deprimidos, sin señales claras de normalización. Las tensiones tienden a desplazarse hacia áreas de control de cadenas de valor y materias primas críticas, con probables focos en insumos estratégicos como tierras raras y semiconductores.

Las presiones deflacionarias se moderaron, pero siguieron presentes. En diciembre, la inflación general se ubicó en +0,8% interanual (vs. +0,7% en noviembre) y la subyacente en 1,2%, su nivel más alto en casi dos años. En 2025, la inflación general promedió 0,1% y la subyacente 0,8%. Aunque las caídas en precios de producción dieron señales de moderación en la segunda mitad del año y se anunció una estrategia para contener problemas de sobrecapacidad industrial, el cuadro de presiones desinflacionarias no desapareció.

En política económica, el foco se desplazó hacia una estabilización más calibrada, con apoyo focalizado antes que estímulos generalizados, y con prioridad explícita a la expansión de demanda interna, inversión estratégica en capital humano e impulso a innovación, de cara al inicio del XV Plan Quinquenal (2026–2030). En el frente fiscal, se anticipó un aumento adicional del gasto, con énfasis en sostenibilidad de mediano plazo y en canalizar recursos hacia consumo, capital humano y protección del bienestar básico. En el frente monetario, se describió una flexibilización gradual y cuidadosa, combinada con provisión de liquidez para contrarrestar deflación y tensiones inmobiliarias.

En el mercado cambiario, se reportó un ajuste relevante en la fijación del yuan, con un nivel de 6,9929 por dólar, rompiendo la barrera de 7 por primera vez desde 2023, en un contexto de superávit externo récord. El banco central sostuvo una postura de inyección de liquidez, incluyendo aportes vía MLF por ¥700 mil millones, y se mantuvo la expectativa de nuevos recortes del RRR para sostener el crecimiento.

El dato del 4T introdujo riesgos al alza para algunas previsiones de crecimiento de 2026, pero el balance interno continuó condicionado por el bajo dinamismo del consumo privado y de la inversión en la segunda mitad de 2025. Se mantuvo la expectativa de anuncios adicionales de política monetaria y fiscal en el 1T, y el mercado siguió atento al objetivo oficial de crecimiento que se definirá en la Asamblea Popular a comienzos de marzo.

Japón

El Banco de Japón mantuvo su tasa de política monetaria en 0,75%, nivel máximo desde 1995, con una votación mayoritaria aunque con al menos un miembro inclinado a una subida. El mensaje se mantuvo restrictivo, apoyado en previsiones de inflación subyacente que continúan por encima del objetivo. A la vez, la inflación mostró una moderación puntual: el IPC de diciembre se ubicó en 2,4%, primera caída por debajo de 3% en tres meses, explicada principalmente por el abaratamiento del combustible. El dato coincidió con estimaciones de analistas y se explicó por el componente energético, mientras persistió presión en alimentos: los alimentos excluyendo frescos aumentaron 6,7%, con el arroz subiendo 34,4% interanual.

La actividad mostró resiliencia en indicadores adelantados. En enero, el PMI de servicios se situó en 53,4, el manufacturero en 51,5 y el compuesto en 52,8, con una mejora clara frente a los registros previos. El banco central elevó su previsión de crecimiento del PIB para 2025 a 0,9%, manteniendo un sesgo restrictivo. El mercado de bonos siguió anticipando una subida adicional de 25 p. b. en el horizonte de junio/julio. En el plano político, la disolución de la Cámara Baja y las elecciones del 8 de febrero introdujeron un elemento adicional de incertidumbre fiscal, en un contexto donde la debilidad del yen y una política fiscal expansiva complejizan el control de inflación.

 

México y Brasil

México

La economía mexicana cerró 2025 con una señal de enfriamiento en la actividad. En noviembre, el Indicador Global de la Actividad Económica (IGAE) registró una variación de –0,1% interanual, revirtiendo la expansión de +1,7% observada en octubre. En términos mensuales ajustados por estacionalidad, la actividad cayó –0,2% tras el avance de +1,0% del mes previo, confirmando que el repunte de octubre no consolidó una trayectoria sostenida.

Por sectores, el retroceso tuvo un sesgo industrial. El sector secundario se contrajo –0,8%, con caídas en manufactura (–2,2%) y minería (–1,0%). El sector servicios mostró un avance marginal de +0,2%, con un desempeño claramente heterogéneo: aumentos relevantes en gestión de residuos (11,0%)servicios deportivos, culturales y recreativos (7,4%)salud y servicios sociales (5,7%) y comercio minorista (3,9%) compensaron la debilidad de comercio mayorista (–6,7%)transporte, correo y almacenamiento (–2,7%)restaurantes y alojamiento (–2,3%) y administración pública (–0,1%). El sector primario creció +1,3%, apoyado por ganadería (2,6%) y agricultura (0,9%).

En el plano de precios, la inflación arrancó 2026 al alza, pero dentro del rango objetivo. En la primera quincena, el INPC avanzó 0,31% quincenal y se ubicó en 3,77% anual, por encima de 3,66% del cierre de 2025, aunque todavía dentro del objetivo de 3% ± 1 p.p. Este repunte se dio en un contexto de ajustes de inicio de año, incluyendo la actualización de componentes fiscales sobre ciertos bienes.

El cuadro de actividad más débil reabrió el debate sobre el ritmo de la flexibilización monetaria. Tras el recorte de 25 p.b. en diciembre (el decimotercer ajuste desde el inicio del ciclo de relajación a comienzos de 2024), el deterioro del IGAE refuerza la lectura de que la recuperación no luce robusta y que la política monetaria podría transitar hacia una postura más cautelosa en la siguiente decisión del 5 de febrero.

En el frente estructural, el nearshoring muestra señales de pérdida de impulso: los anuncios de inversión en 2025 habrían caído 23% y el descenso frente a 2023 sería de 49%. Aunque se ejecutaron US$8.268 millones en proyectos previamente anunciados, los nuevos compromisos se ven condicionados por la incertidumbre asociada a la revisión del T-MEC, un factor que introduce un sesgo de espera en decisiones de inversión y en la lectura del ciclo manufacturero.

Adicionalmente, el FMI mantuvo su proyección de crecimiento para México en 1,5%, con una estimación de 0,6% para 2025 y una expectativa de 2,1% para 2027. En consumo, el indicador oportuno sugiere moderación hacia el cierre de 2025, con avances mensuales estimados de 0,1% en noviembre y diciembre, aunque con variaciones interanuales elevadas por efecto de base.

Brasil

Brasil cerró 2025 con un desempeño fiscal destacado en términos de ingresos: la recaudación alcanzó un récord de BRL 2,89 billones, con un crecimiento real de 7,5%. Este excedente amplía el margen para el gasto social y otorga cierto colchón político, pero no elimina el núcleo de dudas sobre la consolidación fiscal.

El escepticismo se concentra en el objetivo de superávit primario de 0,25% del PIB. La preocupación es que la exclusión de ciertos rubros de gasto, si se materializa, termine produciendo un déficit técnico pese al mejor desempeño de ingresos. Por otra parte, la deuda pública continúa en una trayectoria ascendente, en un entorno de presión política elevada por el ciclo electoral, con una ventaja gubernamental estrecha en torno al 49%.

 

Colombia

La coyuntura colombiana de cierre de 2025 y arranque de 2026 dejó una lectura dual: mejor tono en el agregado de actividad, sostenido por servicios, pero con señales de fatiga en industria, una dinámica de consumo menos lineal de lo que sugieren los titulares y un frente fiscal-financiero que vuelve a concentrar la conversación de mercado.

En el núcleo real, la producción industrial creció 0,7% interanual en noviembre de 2025, por debajo de lo esperado y desacelerándose desde 1,9% en octubre. La composición explica el freno: caídas en preparación de bebidas (–3,3%)productos metálicos elaborados (–12,8%)papel y cartón (–6,3%) y maquinaria y equipo (–13,3%) contrastaron con el impulso de farmacéuticos y químicos (12,5%) y otros equipos de transporte (32,9%). Con este telón de fondo, el dato sugiere una industria que mejora por tramos, pero aún vulnerable a la demanda y a la competencia con importaciones en un entorno de peso apreciado. El empleo industrial aumentó 0,9%, señal consistente con una recuperación más defensiva que expansiva.

En comercio, hay un matiz relevante según la métrica utilizada. Por un lado, se reporta un retroceso de –0,4% en ventas minoristas (primera caída desde abril). Por otro, el indicador de ventas minoristas muestra un incremento de 7,5% interanual en noviembre, aunque menor a lo que esperaba el mercado (8,6%) y desacelerándose frente al 10% de octubre. En la desagregación, el crecimiento se concentró en durables: equipos de computación y telecomunicaciones (42,3%)electrodomésticos y muebles (24,0%) y audio y video (32,7%), mientras combustibles cayeron –3,1%. En el acumulado del año, las ventas aumentaron 11,8%. La señal de fondo es que el consumo sostiene la actividad, pero su impulso luce más sensible a precios relativos, tasas y composición del gasto que a un ciclo homogéneo de expansión.

En el agregado macro, el Indicador de Seguimiento a la Economía (ISE) creció 3,08% interanual en noviembre de 2025 (y 3,05% en la serie ajustada), acelerando frente a 2,95% de octubre (revisado al alza hacia 3,0%). El dato, sin embargo, convive con una corrección mensual: en términos ajustados, el ISE cayó –1,08% mes a mes respecto a octubre, revirtiendo el +0,21% previo. La explicación sectorial fue clara: servicios crecieron 4,22% y fueron el principal motor; primarias (agro, minería) cayeron –0,09% y secundarias (industria, construcción) –0,08%. En lo corrido del año (enero–noviembre), el ISE acumuló 2,86%, por encima de 1,47% del mismo periodo de 2024. El país crece, pero con una estructura donde la tracción descansa en terciarias y gasto asociado a administración pública, educación y salud, mientras el aparato transable se normaliza más lentamente.

En el frente externo, dos temas se cruzan con fuerza: divisas y comercio regional. Las remesas cerraron 2025 con un flujo de US$13.098 millones, con US$1.173 millones en diciembre, y un crecimiento anual de 10,5% frente a 2024 (US$11.848 millones). En un contexto de moderación global, este flujo se consolida como soporte del ingreso de divisas y del consumo de hogares, aunque su traducción a pesos depende críticamente del nivel de la tasa de cambio. Al mismo tiempo, emergió un foco de tensión comercial con Ecuador: se formalizó un arancel del 30% a 23 partidas desagregadas en 73 subpartidas originarias de Ecuador, como respuesta a un anuncio equivalente desde Ecuador. El listado incluye bienes agrícolas y alimentos (por ejemplo, arroz, cacao, aceites, químicos, plásticos y manufacturas); por otra parte, aparece la dimensión energética por la suspensión del intercambio eléctrico. Es un choque de política comercial con capacidad de filtrarse a precios relativos, informalidad/contrabando en frontera y expectativas sectoriales en regiones fronterizas.

La dimensión fiscal-financiera volvió a ser el eje de riesgo. El Gobierno trabaja en una prórroga de la emergencia económica para sostener el marco de decretos orientados a recursos fiscales y servicios esenciales. En ese contexto, se mencionan recursos asegurados cercanos a $12 billones frente a necesidades de $16,3 billones, abriendo la puerta a nuevas medidas tributarias y a decisiones que el mercado lee en clave de prima de riesgo y costo de fondeo externo. En manejo de deuda, se explicitó una emisión externa por US$4.950 millones con demanda cercana a US$23.000 millones, y operaciones para transformar vencimientos de corto plazo, en una narrativa que busca estabilizar la relación deuda/PIB alrededor de 57%.

La Contraloría, por su parte, validó el cumplimiento legal de operaciones recientes, pero dejó un mensaje de estructura: alerta por la concentración de vencimientos en 2029, donde confluyen amortizaciones de bonos globales y vencimientos de deuda interna, incluyendo TES en pesos, TES UVR y Títulos de Solidaridad, con amortizaciones estimadas cercanas a $89,6 billones para ese año. A la vez, subrayó la alta inflexibilidad presupuestal, cercana al 93%, como restricción operacional para recomponer el balance fiscal sin afectar prioridades.

Sobre el ahorro de largo plazo, la semana estuvo marcada por el borrador de decreto que propone un límite global agregado a la inversión en el exterior de las AFP, con reducción gradual hacia 35% en tres años y 30% en cinco años. El elemento central fue el cambio de lectura frente a los escenarios iniciales de ajuste rápido: la gradualidad reduce el riesgo de monetizaciones abruptas y da margen para gestionar liquidez, aunque abre preguntas sobre destinos locales reales, capacidad del mercado para absorber flujos y el costo de restringir diversificación internacional. En esta discusión aparecen dos frentes: el técnico (rentabilidad esperada y diversificación, con referencias a ejercicios donde una cartera solo local habría tenido menor resultado) y el institucional (reforma pensional en la Corte Constitucional, ritmo de crecimiento de AUMs y, por tanto, el canal cambiario y de asignación de portafolios).

Finalmente, en perspectiva 2026, Asobancaria plantea un escenario más exigente: crecimiento moderado y presiones inflacionarias persistentes, con una tasa de política que, bajo su lectura, podría requerir un ajuste adicional significativo para reanclar expectativas. En la práctica, el debate se articula alrededor de tres variables que se retroalimentan: salario mínimo y formación de precios, credibilidad fiscal y costo de la deuda, y el canal de tasas sobre inversión y actividad transable.

 

Renta variable

El mercado accionario colombiano cerró la jornada en terreno positivo, con el MSCI COLCAP alrededor de 2.482,7 puntos, operando cerca de máximos históricos y con una lectura de apetito por riesgo que se sostuvo tanto por flujos como por catalizadores corporativos. En este marco, ISA comunicó movimientos relevantes en su estructura directiva: Ana María Mora Luna, actual directora de Gestión Estrategia Corporativa, asumirá encargada como líder de Transformación de HI (hub digital de servicios), mientras que Natalia Velásquez Ayala ingresará como nueva directora de Riesgos Corporativos. La compañía también informó que la Junta Directiva fijó la Asamblea Ordinaria de Accionistas para el 26 de marzo de 2026, un hito que suele concentrar expectativas alrededor de lineamientos estratégicos, gobierno corporativo y agenda de capital.

Al. mismo tiempo, el componente regulatorio volvió a aparecer como foco de sensibilidad del sector energético. Acolgen y Andeg alertaron sobre los efectos potenciales del Decreto Legislativo 044 de 2026, enfatizando que las medidas recientes podrían afectar la competitividad del sector y presionar la inversión, un mensaje que el mercado tiende a traducir en prima de riesgo regulatorio, sobre todo cuando coincide con un ciclo de decisiones fiscales y energéticas de alta exposición política.

En términos de liquidez, la negociación se concentró en pocos nombres: PF Cibest fue la acción más transada (COP$40.730 millones), seguida por Ecopetrol (COP$40.182 millones) y Cibest (COP$25.972 millones). En desempeño, PF Cibest lideró las alzas (+6,06%), junto con ISA (+3,49%) y Ecopetrol (+3,41%). Las correcciones más marcadas se observaron en TIN (–8,19%)Cibest (–2,69%) y Enka (–1,03%), reflejando la dispersión típica de un mercado que sube en índice pero rota selectivamente por emisores y narrativa.

A nivel global, la renta variable cerró con tono más estable, pero con un telón de fondo dominado por dos fuerzas: resultados corporativos y sensibilidad a titulares geopolíticos/comerciales. En Estados Unidos, el Nasdaq logró extender ganancias mientras el Dow Jones cedió al cierre, presionado por la caída cercana al 4% en Goldman Sachs. Dentro de tecnología, Nvidia y AMD avanzaron alrededor de 1,5% y 2%, respectivamente, tras conocerse que el CEO de Nvidia, Jensen Huang, planea visitar China en los próximos días, un factor que el mercado leyó como señal de gestión activa del riesgo comercial y de acceso a demanda asociada a IA. En contraste, Intel cayó cerca de 17% tras publicar perspectivas por debajo de expectativas para el primer trimestre, reforzando la idea de un ciclo de semiconductores cada vez más bifurcado: liderazgo concentrado en nombres ligados a aceleración de IA y rezago en jugadores con desafíos operativos y de ejecución.

En el balance semanal, las bolsas estadounidenses terminaron con ligeras pérdidas en medio de mayor volatilidad. El S&P 500 cerró en 6.916,89 (–0,3%), el Dow Jones en 49.074,26 (–0,6%) y el Nasdaq Composite en 23.478,28 (–0,2%). La semana estuvo marcada inicialmente por un retroceso asociado a amenazas de nuevos aranceles hacia aliados europeos en disputas relacionadas con Groenlandia, lo que elevó temores sobre crecimiento global, presión inflacionaria y márgenes corporativos. La posterior desescalada estabilizó el cierre, pero la temporada de resultados mantuvo un entorno de “mercado de dispersión”: castigo severo a guías decepcionantes y tolerancia cada vez menor a ruido corporativo o señales de desaceleración.

Europa mostró un tono más débil, con caídas en índices como FTSE 100, CAC 40 y Stoxx 600, mientras algunos nombres puntuales destacaron por catalizadores específicos. Se observó fortaleza en SAP tras un ajuste al alza de precio objetivo, y movimiento en Rheinmetall en un contexto de tensiones geopolíticas. En el extremo negativo, el sector textil volvió a concentrar ventas, con correcciones relevantes en Adidas y contagio a pares. En Asia, el cierre fue constructivo con avances en Hang Seng y Shanghai, manteniendo el sesgo positivo en la región.

En América Latina, México extendió su tono favorable: BMV y Biva acumularon su tercera semana consecutiva de ganancias, aunque con una leve corrección al final del periodo. El S&P/BMV IPC cerró en 68.195,15 (–0,22%) y el FTSE BIVA en 1.350,02 (–0,08%), manteniendo un enero de sesgo positivo.

 

Renta fija

Durante la semana, el mercado de deuda pública local registró un desempeño negativo, con una desvalorización promedio de 22 puntos básicos en la curva de TES tasa fija, en un movimiento de aplanamiento explicado por un ajuste más fuerte en el tramo corto frente al largo. La referencia con mayor corrección fue TES agosto 2026 (+68 pbs), mientras que el menor movimiento se observó en TES octubre 2034 (+6,3 pbs). El principal catalizador fue la Encuesta de Expectativas del Banco de la República, que mostró un aumento significativo en la inflación esperada para 2026, ahora en 6,4% frente al 4,6% previo. En consecuencia, el mercado ajustó al alza la senda implícita de la tasa de política, incorporando un primer incremento de 50 pbs en enero y una tasa cercana a 11,0% al cierre de 2026.

La curva de TES UVR mostró un comportamiento diferenciado. Los tramos corto y medio se valorizaron en promedio 8,6 pbs, mientras que el tramo largo se desvalorizó marginalmente en torno a 1,4 pbs, reflejando tomas de utilidad y un ajuste selectivo de las expectativas inflacionarias implícitas. En la curva nominal en pesos, el sesgo de aplanamiento se profundizó: los spreads 2s10s y 5s30s se estrecharon en 10,6 y 1,0 pbs, respectivamente. Las variaciones de tasas oscilaron entre –6,9 y +12,0 pbs, con el TES 2028 concentrando las mayores desvalorizaciones y el TES 2034 liderando las valorizaciones. En UVR, se observaron presiones alcistas en tasas hasta la referencia 2031, con incrementos entre 0,7 y 5,0 pbs, mientras que los tramos largos se valorizaron con caídas de rendimientos entre 1,5 y 2,5 pbs.

En Estados Unidos, los Treasuries transitaron la semana sin movimientos relevantes pese a episodios de volatilidad. El mercado asimiló datos mixtos de actividad y la desescalada de tensiones con Europa asociadas a Groenlandia. El rendimiento del Treasury a 10 años se mantuvo estable en torno a 4,23% – 4,24%, en la parte baja del rango semanal. Las leves ganancias se concentraron en el tramo largo, favorecidas por factores técnicos, mientras la ampliación de los swap spreads, especialmente en el 30 años, evidenció una demanda persistente por coberturas de duración. En derivados, el interés por estrategias de curva sobre SOFR apuntó a expectativas de ajustes futuros en política monetaria, sin impactos inmediatos sobre el mercado spot.

La renta fija europea estuvo dominada por factores políticos y de actividad. En Francia, la disipación del riesgo presupuestal comprimió el spread OAT–Bund hasta 58 pbs, mínimos desde junio de 2024, reduciendo las primas de riesgo periféricas. Los bunds se desvalorizaron, especialmente en el tramo medio, tras PMI alemanes más firmes de lo esperado, lo que ajustó marginalmente las expectativas de política del Banco Central Europeo hacia un sesgo menos dovish. En el Reino Unido, datos sólidos de consumo y actividad reforzaron un aplanamiento bajista de los gilts, llevando al mercado a recortar apuestas de recortes por parte del Banco de Inglaterra y sosteniendo rendimientos más altos en el corto y medio plazo.

En Brasil, el rendimiento del bono soberano a 10 años se mantuvo por encima de 13,8%. La mejora en la recaudación fiscal alivió el estrés de financiamiento de corto plazo, pero no disipó las dudas estructurales sobre disciplina fiscal y dinámica de deuda. La recaudación récord de BRL 2,89 billones en 2025 convivió con advertencias sobre el uso de excepciones contables y gastos fuera de presupuesto, aumentando la probabilidad percibida de mayor emisión soberana en la antesala de un año electoral altamente disputado. Con una deuda pública cercana al 78% del PIB y una Selic que se mantendría restrictiva por ahora, las tasas reales elevadas siguieron sosteniendo una prima por plazo significativa, particularmente en los vencimientos largos.

 

Divisas

Durante la semana, el dólar a nivel internacional registró una desvalorización cercana al 2%, con el índice DXY cerrando alrededor de 97,53, en un entorno dominado por factores políticos más que por fundamentales macroeconómicos. El inicio de la semana estuvo marcado por tensiones entre Estados Unidos y Europa asociadas a Groenlandia, ante la posibilidad de medidas arancelarias recíprocas derivadas del interés estratégico de Washington sobre el territorio. Posteriormente, el tono se moderó tras conversaciones que derivaron en un marco preliminar de cooperación en materia de seguridad para Groenlandia y la región del Ártico, que descartaría el uso de la fuerza y apuntaría a otorgar a EE. UU. mayor acceso por razones estratégicas. Aunque los detalles permanecen imprecisos, la distensión contribuyó a reducir la prima geopolítica que había favorecido al dólar como activo refugio.

En este contexto, el billete verde cerró la semana bajo una presión significativa, encaminándose a su mayor caída semanal desde junio. El resurgimiento del llamado sell America trade reflejó una percepción más frágil sobre la estabilidad institucional y fiscal de EE. UU., factores que opacaron unos fundamentos macro que, en términos de crecimiento y mercado laboral, siguen siendo sólidos. Con el DXY moviéndose en la zona de 98, el dólar mostró menor tracción como refugio y una mayor sensibilidad a shocks políticos que a diferenciales de tasas o a la publicación de datos económicos.

Este debilitamiento fue el principal catalizador del desempeño de las monedas desarrolladas. El euro consolidó una ganancia semanal superior al 1%, pese a datos de actividad moderados y a tensiones fiscales persistentes en Francia, lo que sugiere que su fortaleza reciente respondió más a flujos relativos y diversificación fuera de activos estadounidenses que a mejoras estructurales propias. La libra esterlina se mantuvo firme en torno a 1,35, apoyada por cifras domésticas razonables, aunque sin un catalizador adicional claro. El yen japonés mostró elevada volatilidad, con episodios de apreciación asociados a señales de incomodidad oficial y a mecanismos de monitoreo cambiario, introduciendo un piso táctico al USD/JPY sin alterar el sesgo estructural de fondo. La lectura dominante fue que el comportamiento del DXY siguió siendo el eje central del mercado cambiario global.

En el frente local, el peso colombiano se valorizó cerca de 1% y el USD/COP cerró en torno a 3.650, apoyado por factores tanto externos como domésticos. La publicación de la Encuesta de Expectativas del Banco de la República mostró un aumento relevante de la inflación esperada para 2026, reforzando la expectativa de mayores incrementos en la tasa de política y aumentando el atractivo de estrategias de carry en un entorno de tasas cercanas al 13%. A esto se sumó la divulgación del borrador de decreto sobre la inversión en activos del exterior de las AFP, que abrió la discusión sobre una eventual monetización gradual de recursos hacia pesos colombianos. La recuperación de los precios de las commodities aportó un soporte adicional a las monedas emergentes; en la región, el peso chileno destacó con una apreciación cercana al 2,3%.

El USD/COP atravesó una semana de alta volatilidad, con rupturas de soportes relevantes y un rango amplio de negociación entre 3.590 y 3.674, acompañado de volúmenes elevados cercanos a USD 1.680 millones. El cierre en 3.650 respondió a una corrección técnica y toma de utilidades, más que a un cambio de tendencia, tras una apreciación acumulada significativa. Aun así, el peso colombiano consolidó su tercera ganancia semanal consecutiva, apoyado en la expectativa de nuevos flujos de dólares del Gobierno asociados a necesidades de liquidez de fin de mes, que continuaron siendo el principal determinante de la formación de precios en el mercado local.

En el resto de América Latina, el sesgo fue mixto pero constructivo. El CLP retomó ganancias respaldado por precios firmes del cobre y se encaminó a una nueva semana positiva; el PEN avanzó pese al ruido político interno; y el BRL se fortaleció de forma marginal frente al dólar, en un entorno aún marcado por dudas fiscales. En conjunto, el mercado cambiario mostró un patrón de reacomodo de portafolios, con un dólar global contenido y monedas emergentes beneficiándose de flujos selectivos, mientras la dinámica local de liquidez siguió dominando el comportamiento del USD/COP.

 

Commodities

Durante la semana, los commodities energéticos y los metales preciosos estuvieron dominados por dos vectores principales: riesgo geopolítico y dinámica del dólar. En energía, el comportamiento del crudo fue volátil, con movimientos amplificados por titulares políticos y señales mixtas desde el frente de oferta y demanda.

El Brent y el WTI se mantuvieron respaldados por una prima geopolítica asociada a riesgos de suministro, pero registraron una corrección pronunciada el jueves 22, cuando el mercado interpretó señales de desescalamiento en los frentes de Groenlandia e Irán, así como indicios de avances hacia un eventual cierre del conflicto en Ucrania. No obstante, el viernes 23 el petróleo retomó impulso luego de que Donald Trump elevara nuevamente el tono sobre una posible acción militar contra Irán, reactivando la prima de riesgo. En el balance semanal, ambos contratos cerraron en terreno positivo: el Brent finalizó en USD 65,95 (+2,8%) y el WTI en USD 61,13 (+2,8%).

El sesgo alcista estuvo reforzado por el endurecimiento de las sanciones de Estados Unidos contra Irán y por el despliegue militar estadounidense en Oriente Medio, factores que reintrodujeron temores sobre un productor clave de la OPEP. A esto se sumó la prolongada interrupción del yacimiento Tengiz en Kazajistán, que mantiene fuera de línea volúmenes relevantes de oferta. En sentido contrario, el mercado también asimiló señales de alivio parcial desde Venezuela, donde la llegada de nafta estadounidense permitiría reactivar gradualmente la producción de crudo pesado, moderando presiones alcistas adicionales en el mediano plazo. La lectura estructural siguió marcada por la tensión entre riesgos geopolíticos y señales de demanda débil, evidenciadas en EE. UU. por un aumento inesperado de 3,6 millones de barriles en inventarios de crudo y de 6 millones de barriles en gasolina, según datos oficiales.

En gas natural, los precios repuntaron con fuerza en Estados Unidos debido a una ola de frío intensa que se extendió incluso a Texas, elevando la demanda de calefacción. El movimiento se trasladó a Europa, donde el TTF neerlandés subió alrededor de 10%, superando brevemente los EUR 40/MWh, en un contexto de reservas relativamente bajas para la temporada.

En metales, la semana estuvo marcada por un rally generalizado de refugio. El oro, la plata y el platino alcanzaron máximos históricos, impulsados por la debilidad del dólar y una pérdida de confianza relativa en activos estadounidenses. El oro marcó un nuevo récord cercano a USD 4.967 por onza, aproximándose al umbral psicológico de USD 5.000, y acumuló una revalorización cercana al 15% en lo corrido del año. Este movimiento llevó a revisiones alcistas de objetivos de precio por parte de analistas internacionales.

La plata avanzó hasta USD 98,62 por onza, acercándose a la barrera de USD 100 y superando ampliamente al oro en rendimiento anual, con ganancias cercanas al 38%. El platino también alcanzó niveles récord alrededor de USD 2.691 por onza, con un avance acumulado cercano al 27%. El cobre se mantuvo al alza en Londres, alrededor de USD 12.921, en un contexto de restricciones de oferta asociadas a una huelga en la mina Mantoverde en Chile, que limitó la producción y sostuvo el precio del metal rojo.

 

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