Salario mínimo 2026

Las implicaciones macroeconómicas de un alza salarial de esta magnitud solo son verificables después de implementar el decreto y analizar el comportamiento de las variables


El debate sobre el aumento del salario mínimo en Colombia ha sido un pulso entre empresarios y sindicatos, donde cada parte busca maximizar sus ingresos. Los empresarios sostienen que el incremento debe ser moderado para no desincentivar la contratación formal; mientras que los trabajadores argumentan que, a pesar del aumento nominal anual, su salario real ha disminuido, deteriorando así su calidad de vida.

En las discusiones sobre el incremento del salario mínimo un argumento recurrente, pero notoriamente desvinculado de la evidencia empírica reciente en Colombia, es el que sostiene el empresariado donde advierte los “estragos” que un incremento por encima de la sugerencia moderada tendría para la economía del país. Entre los argumentos planteados por algunos técnicos y replicados por empresarios, se encuentra que:

– El empleo informal aumenta cuando disminuyen las posibilidades de empleo formal.

– El incremento oneroso del salario mínimo desincentiva la contratación.

– La mayor capacidad adquisitiva, por encima de la productividad del trabajador, genera inflación.

– Un salario mínimo alto incrementa los costos laborales y reduce competitividad.

Sin embargo, como se verá más adelante, los datos muestran un panorama muy diferente al que plantean.

Durante las discusiones del 2022, los empresarios aseguraban que el salario mínimo no podía exceder un incremento del 14%, pues todo valor por encima de esta cifra tendría impactos en los costos, la formalidad y la generación de empleo. Finalmente, el incremento del salario mínimo para el 2023 se concertó dos puntos por encima de la propuesta inicial de los gremios empresariales (14%), fijándose en 16% y, contrario a los pronósticos negativos: la informalidad se redujo del 57.9% al 56%; la ocupación aumentó del 56.5% al 57.6%; y la inflación disminuyó, pasando de un 13,12 a un 9,28.

Fuente. Cálculo propio con base en datos de DANE, BANREP y salariominimocolombia.net

Para el 2024, el salario mínimo se fijó por decreto con un incremento del 12%, a lo que los empresarios manifestaron que esto incrementaría la informalidad y afectaría la recuperación económica y la inflación, considerándolo incluso un aumento exagerado. Sin embargo, la formalidad laboral aumentó, pasando del 43.6% al 44.1%; disminuyó la informalidad, pasando del 56.4% a un 55.9%; la desocupación se mantuvo estable, la inflación disminuyó y el crecimiento de la economía se explicó, en mayor medida, por la mayor capacidad de gasto de las familias.

Fuente. Cálculo propio con base en datos de DANE, BANREP y salariominimocolombia.net

Los detractores de la evidencia que expone la falsedad de que en Colombia un aumento del salario mínimo por encima de la inflación proyectada incentiva la informalidad, afirman que la situación favorable del mercado laboral en el 2024 se explica por factores externos que propiciaron la disminución de la informalidad, como lo es el crecimiento económico, pero para el año 2023 — fecha en la que se fijó el salario del 2024 — el crecimiento del PIB fue solo del 0.7% , muy por debajo del crecimiento del 2022, además de que la productividad del trabajador presentó rendimientos negativos dada la entrada en vigencia de la reducción de la jornada laboral, por lo que las condiciones no eran propiamente favorables y aun así, para el 2024 el PIB creció 1.7%, impulsado por la demanda interna y sin presiones en el alza de los precios, toda vez que el IPC pasó de un 9,28 en 2023 a un 5,2 en 2024.

En las discusiones del salario mínimo para el 2025, los empresarios propusieron un incremento del 6%, pero el gobierno incrementó el salario mínimo por decreto en un 9.5%, lo cual ante la mirada de los analistas que abogan por un incremento moderado, podía generar presiones inflacionarias. Los datos más recientes del DANE a octubre de 2025 muestran que el desempleo disminuyó, la ocupación subió y no hubo un alza significativa en los precios tras el incremento por encima de la sugerencia técnica.

Fuente. Cálculo propio con base en datos de DANE, BANREP y salariominimocolombia.net

Los datos analizados entre los años 2023-2025 son consistentes con la teoría keynesiana de que, en una economía con las características de Colombia: alta capacidad ociosa, desempleo estructural elevado y una demanda interna históricamente débil; un incremento del salario mínimo puede actuar como un estímulo a la demanda agregada, dinamizando el consumo y el empleo formal, y permitiendo que la producción se expanda para satisfacerlo, sin generar presiones inflacionarias significativas. De igual forma, la evidencia lleva a plantear que las mediciones económicas basadas en la teoría neoclásica no se ajustan a la realidad del mercado laboral colombiano.

Para el año 2026 el alza del salario mínimo es del 23%, un incremento nunca nates visto en el país. Es cierto que el incremento se dio muy por encima de lo habitual y de forma abrupta, sin embargo, el impacto real de dicha decisión será visible en el primer trimestre del próximo año, a la luz de los datos de inflación, empleo formal y desempleo. Las implicaciones macroeconómicas de un alza salarial de esta magnitud solo son verificables después de implementar el decreto y analizar el comportamiento de las variables, pero las implicaciones electorales y políticas sí se pueden prever de forma más certera.

El incremento del salario va en línea con el discurso del presidente Gustavo Petro, sin embargo, hacerlo después de tres años de gobierno y justo en época preelectoral es, sin lugar a duda, una estrategia de posicionamiento de la corriente política del gobierno y una forma de movilizar el discurso político a temas sensibles para el electorado.

De otro lado, el gobierno nacional ha tenido que hacer frente a un congreso que aprobó un creciente gasto fiscal, pero negó en dos ocasiones diferentes los ingresos tributarios para financiar dicho gasto por lo que, en consonancia con su visión keynesiana de la economía, el gobierno espera incrementar de forma indirecta el recaudo dado un mayor consumo de las personas (IVA), mayor aporte parafiscal y, un posible mayor recaudo por impuesto a la renta.

Claramente el recaudo que pueda ser percibido por un mayor poder adquisitivo no compensa el hueco fiscal que enfrenta el país actualmente. Colombia tiene problemas estructurales en materia de mercado laboral, tributación y sostenibilidad fiscal, y requiere de reformas profundas que faciliten la formalización y propicien el fortalecimiento de la estructura productiva nacional. Es un error atribuir al salario mínimo la causa de los problemas estructurales irresueltos del país, además de ser una forma limitada de ver soluciones que convengan tanto a empresarios como a trabajadores.

Santiago Váquez Aguirre

Economista y asesor de imagen, apasionado por las ciencias sociales y comprometido con la justicia social.

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