La división alternativa

“entre otros deberán sumar fuerzas para poner el primer ladrillo en la construcción de un país nuevo, más justo y con más carácter social, luego habrá tiempo para hablar de sus diferencias”


Con preocupación veo venir las próximas elecciones presidenciales, si bien el despertar de muchos y millones de Colombianos ha comenzado y se demostró en muchas regiones con las elecciones de alcaldías y gobernaciones, para la carrera presidencial el panorama aún es incierto, más aún cuando dentro de los mismos sectores alternativos se evidencia una competencia tan acérrima que incluso, los ataques son más entre ellos mismos que hacia sus contrincantes políticos de tradición como la derecha y la naciente ultraderecha representada en el Centro Democrático.

Gustavo Petro sigue siendo uno de los más fuertes candidatos luego de la gran votación obtenida en el 2018, sin embargo, tiene muchos obstáculos, sus mayores críticos indican que se le dificulta tener buenas y sólidas bases en su movimiento, aún no logra cohesionar los liderazgos, tanto que Ángela María Robledo ha desertado de sus filas. Por otra parte, está Jorge Robledo quien recientemente abandonó el Polo Democrático para crear el nuevo partido llamado Dignidad, pero aún es incierto el poder electoral que puedan representar. También, los Verdes tienen algunos indicios de pre candidatos como Iván Marulanda y el mismo Camilo Romero. Por último, sigue Fajardo en la baraja de posibilidades, aunque su fehaciente mensaje sigue siendo que no hará alianzas con la Colombia Humana, además, su candidatura puede verse debilitada ampliamente luego del escándalo de Hidroituango.

Todos estos partidos, candidatos y movimientos, parecen no entender la gran importancia histórica que estamos viviendo en Colombia y la gran posibilidad que tienen al frente. Por primera vez suena con fuerza una transformación de la clase política, los ciudadanos críticos y conscientes de la realidad del país siguen incrementando y la participación es más abundante que en años anteriores. Es la oportunidad de dimitir de ese grupo político que por años ha gobernado y ha gobernado mal, que son tan osados de hablar a estas alturas de salvar a Colombia cuando son ellos los causantes del atraso que aún seguimos teniendo. Los movimientos alternativos como la Colombia Humana, Verdes, Polo, Dignidad entre otros deberán sumar fuerzas para poner el primer ladrillo en la construcción de un país nuevo, más justo y con más carácter social, luego habrá tiempo para hablar de sus diferencias, porque es más grande lo que los une, lo que nos une y es derrotar a la clase clientelista y corrupta de Colombia.

Si algo tienen estos movimientos antes mencionados, es que todos siempre le han apuntado a la lucha de un país libre de corrupción, que piense en los recursos naturales, que piense en el trabajador, en los campesinos y en nuestra industria para lograr ser un país fuerte, considero pues, que es más fuerte esos puntos en común que quizás algunas diferencias ideológicas que sé que son muy mínimas.

Logrando ser gobierno, quedarán atrás esos años oscuros de malas administraciones, el Colombiano de a pie se sentirá mejor representado en sus intereses individuales y colectivos y será una gran oportunidad de demostrar que los alternativos pueden gobernar y gobernar mucho mejor, para que las antiguas castas no vuelvan a pisar el poder.

Es un camino difícil y largo, porque las soluciones son a largo plazo como diría Bateman. Pero es momento de empezar, y no solo con las presidenciales, las elecciones al congreso deben ser fundamentales para dar ese primer paso y renovar el congreso, no pueden ser opacadas por las consultas internas como ya lo advirtió Ariel Ávila en una de sus columnas recientes, porque si hay una base sólida para un nuevo país, esa es la representación de un mejor congreso que legisle para el beneficio de todos y no de pocos como sucede ahora.

La invitación es entonces, para que se estrechen las manos, piensen en el pueblo, olviden sus rencillas que seguro son muy pequeñas, y a que unamos fuerzas contra ese enemigo en común que seguramente ya ha hecho pactos donde se dividen y reparten este país que es de todos y todas.

Jonathan Peláez R.

Soy estudiante de último semestre de Ciencias Políticas de la Universidad de Antioquia; miembro del comité editorial de la Revista de Estudiantes de Ciencia Política y he sido "joven" investigador en el Instituto de Estudios Políticos de la UdeA. Soy un apasionado por los temas de país, coyuntura política nacional, ideologías y cultura política, además de ser un apasionado por el fútbol y la música y su relación con la política.

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