El secreto para descubrir becas y oportunidades internacionales

«¿Cómo haces para viajar tanto? ¿Cómo consigues esas becas? ¿Dónde encuentras esas oportunidades?». Son preguntas que escucho con frecuencia, principalmente de estudiantes y jóvenes que están empezando a involucrarse en el activismo.

Gracias a becas y programas internacionales, he podido viajar a países como Chile, Argentina, Brasil, Colombia, Perú y Estados Unidos. A lo largo de estos años, he participado en iniciativas de distintas organizaciones liberales y he tenido acceso a experiencias académicas, profesionales y personales que han contribuido enormemente a mi desarrollo.

A veces, estas experiencias pueden parecer cuestión de suerte o el resultado de tener los contactos adecuados. Y, aunque ambos factores pueden influir, con el tiempo me di cuenta de que había ciertos hábitos que repetía casi intuitivamente y que me ayudaban a encontrar posibilidades que otras personas quizá ni siquiera sabían que existían. Nunca los había organizado en un método hasta que empecé a pensar en cómo explicárselos a quienes me hacían esas preguntas.

Terminé agrupando estos hábitos en lo que llamo «The Three S Method»: I Stalk, I Subscribe, I Show Up. Los nombres son informales, pero detrás de cada uno hay una práctica concreta que me ha ayudado a detectar oportunidades, conocer personas y abrirme camino.

I Stalk: ¡investígalos!

La primera «S» consiste en investigar. Y seamos honestos: si alguna vez te ha gustado alguien, probablemente ya sabes hacerlo bastante bien. ¿Cuántas veces has stalkeado a tu crush y averiguado dónde estudió, qué amigos tiene, dónde estuvo el verano pasado e incluso cuál fue su primera foto en Instagram? Ahora imagina usar esas mismas habilidades de investigación para rastrear oportunidades.

Cuando doy con una persona, organización o proyecto que me interesa, no me limito a seguir sus perfiles en redes sociales. Visito su página web, reviso las actividades que organiza, observo con quiénes trabaja y presto atención a las personas e instituciones que aparecen en sus publicaciones. En ocasiones, una organización puede orientarte hacia otra, y esa segunda te conduce a un programa del que nunca habías oído hablar.

Las páginas web son especialmente útiles. Detrás de ellas puede haber convocatorias para cursos, concursos de ensayos, becas, pasantías, programas de liderazgo o vacantes laborales. La información suele estar disponible públicamente; el problema es que no sabemos dónde localizarla o nunca nos tomamos el tiempo de hacerlo.

Mi consejo es que conviertas la curiosidad en un hábito. Guarda los perfiles y las páginas que te interesen para consultarlos después. Sigue a las organizaciones que trabajan en tus áreas de interés y explora sus redes de contactos. Si alguna vez has dedicado tiempo a indagar sobre alguien que te gusta, probablemente ya tienes las habilidades requeridas para hacerlo. Solo tienes que aplicarlas a tus intereses académicos y profesionales.

I Subscribe: ¡entérate!

La segunda «S» consiste en suscribirte a los boletines informativos (newsletters) de las organizaciones que te interesan. Sin embargo, suscribirse no sirve de mucho si los correos terminan acumulándose sin que nadie los lea.

Yo destino un espacio cada semana para revisar mi bandeja de entrada, leer sus asuntos y detenerme en aquellos que parecen relevantes. Si encuentro una convocatoria que llama mi atención, guardo el enlace y verifico los requisitos y las fechas límite.

Mi primer trabajo remoto llegó precisamente de esta manera. Estaba suscrita al boletín de Estudiantes por la Libertad y encontré una convocatoria de Adrianople Group, una organización de la que no había oído hablar antes, que buscaba un investigador junior. A pesar de que todavía no dominaba el tema específico, quería trabajar en investigación, así que decidí postularme. Ese paso desembocó en mi primer empleo remoto.

La lección es sencilla: no necesitas estar familiarizado de antemano con todas las organizaciones ni tener experiencia en cada área. A veces, es suficiente con mantenerte al tanto, reconocer una propuesta que encaja con tus intereses y atreverte a aprovecharla. Eso sí, comprueba siempre los requisitos y envía tu candidatura a las convocatorias para las que tengas un perfil razonablemente adecuado.

I Show Up: ¡hazte presente!

La tercera «S» es, probablemente, la más importante: aparecer. No basta con conocer organizaciones o encontrar convocatorias si nadie sabe quién eres, qué te interesa o qué puedes aportar.

Esto implica cultivar una presencia activa en los espacios en los que te desenvuelves, tanto en persona como en internet. Comparte proyectos que te parezcan inspiradores, felicita a quienes logran algo, participa en conversaciones y no tengas miedo de escribirle a alguien para hacerle una pregunta genuina. Las redes sociales no sirven únicamente para consumir contenido: pueden ser una herramienta para aprender, conectar y construir relaciones.

Recuerdo que, antes de postular a un programa en Arizona llamado Project Arizona, tenía dudas sobre su dinámica y el proceso de selección. Busqué en Instagram a una exparticipante y me topé con Andrea Castellano, una venezolana que ya había vivido esa experiencia. La seguí y le escribí para preguntarle cómo le había ido y qué sugerencias podía darme antes de intentarlo.

Terminamos haciéndonos muy buenas amigas. Coincidimos después en otros programas y becas. Aunque no fui seleccionada para aquella cohorte, dos años más tarde Andrea me recomendó para Project Arizona y para una pasantía en Liberty International, donde trabajo actualmente.

No fue la primera ni la última vez que escribí a alguien para pedir información. Es fácil imaginar que contactar a una persona que admiramos es incómodo o que estamos molestando. No obstante, si lo hacemos con respeto, explicamos por qué nos interesa su trayectoria y somos considerados con su tiempo, una pregunta puede convertirse en el comienzo de una relación valiosa. No todas las personas responderán, y eso está bien. Lo esencial es aprender a dar el primer paso.

Hacerse presente exige, además, tomarse en serio los compromisos que ya asumimos. Durante estos ocho años de activismo he colaborado en numerosos proyectos como voluntaria, varios sin recibir una compensación económica. Eso no significa que el trabajo no tenga valor. He sumado aprendizajes, amistades y contactos que han marcado mi crecimiento personal y profesional.

Si aceptas una responsabilidad, procura cumplirla bien. Sé puntual, responde los mensajes, participa en los grupos de trabajo y ofrece ayuda cuando esté a tu alcance. El voluntariado puede aportar mucho a tu desarrollo: te brinda experiencia, fortalece tus capacidades, te ayuda a demostrar lo que sabes hacer y te acerca a personas con las que, eventualmente, surgirán nuevas oportunidades. He visto a amigos incorporar a sus currículums los conocimientos y habilidades adquiridos en el voluntariado y capitalizarlos para dar el salto hacia empleos relacionados.

Por último, ¡saca tu propio trabajo a la luz! Publica los proyectos en los que participas, lo que estás aprendiendo y todo lo que te entusiasma. No necesitas transformar tus redes sociales en un currículum permanente ni mostrar una vida perfecta. Tus intereses académicos, tus lecturas, tus viajes, el deporte que practicas o las actividades que disfrutas con tus amigos forman parte de quién eres. Compartirlos permite que otras personas encuentren puntos en común contigo y que las conversaciones no se limiten exclusivamente al ámbito laboral.

Las oportunidades también se construyen

Por supuesto, estos hábitos no garantizan que consigas una beca ni eliminan las barreras económicas, geográficas o personales que dificultan el acceso a ciertas oportunidades. No todos partimos de las mismas condiciones, y reconocerlo es fundamental. Sin embargo, sí queda en nuestras manos desarrollar habilidades para recabar información, ampliar nuestras redes y aprovechar mejor las posibilidades que están a nuestro alcance.

Desde mi perspectiva liberal/libertaria, hay algo especialmente valioso en asumir un papel activo en nuestro propio desarrollo. Aunque no controlemos todas las circunstancias, sí podemos decidir qué aprendemos, con quién nos vinculamos, qué proyectos apoyamos y cuánto nos involucramos con aquello que nos importa. Los nexos libremente elegidos, la voluntad individual y la cooperación con otras personas crean rutas que difícilmente habríamos recorrido por cuenta propia.

Si tuviera que resumir lo que he aprendido, diría que no necesitas conocer a todo el mundo ni tener un «currículum extraordinario» para comenzar. Puedes hacerlo siguiendo una organización que te interese, suscribiéndote a su boletín o escribiéndole a alguien con experiencia en ese terreno. La clave está en mantener la constancia.

Y quizá ahí resida lo más bonito de todo esto: nunca sabes qué puerta puede abrirse a raíz de una búsqueda curiosa, un mensaje que te atreviste a enviar o una persona que decidiste conocer. A veces, un pequeño gesto puede impulsarte mucho más lejos de lo que imaginabas.

«I Stalk. I Subscribe. I Show Up»: tres hábitos sencillos que, con curiosidad, iniciativa y compromiso, te acercan a oportunidades que aún no ves.


Esta columna fue publicada originalmente en El Insubordinado.

Sara Urquizu

Abogada y economista, con un enfoque principal en el activismo de las ideas pro libertad. Se desempeña como Senior Researcher en Liberty International y es educadora en la FEE (Foundation for Economic Education), donde contribuye a la formación de jóvenes en economía, libertad y pensamiento crítico.

Actualmente es Presidente de LOLA Bolivia (Ladies of Liberty Alliance) y Coordinadora Local Senior de SFL Bolivia (Students For Liberty), además de ser Founder Member de El Insubordinado.

En calidad de activista y conferencista, ha participado en programas y proyectos de organizaciones liberales a nivel nacional e internacional, con experiencia en investigación, gestión de proyectos y comunicación estratégica.

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