Más allá del mapa: Carolina del Príncipe, Gómez Plata y Guadalupe también sueñan en grande pensando el desarrollo más allá de las fronteras

“Durante mucho tiempo hemos aprendido a mirar el desarrollo municipio por municipio, como si las necesidades, los sueños y las oportunidades terminaran en una frontera administrativa. Pero la realidad es otra: nuestros jóvenes estudian, trabajan y se movilizan entre municipios; nuestras economías se conectan; nuestras familias comparten historias y nuestros territorios enfrentan desafíos similares. Pensar regionalmente no es perder identidad, es ampliar las posibilidades”.


Hablar de Carolina del Príncipe, Gómez Plata y Guadalupe es hablar de tres municipios con historias propias, pero también de una historia que, durante muchos años, estuvo profundamente conectada. Son territorios que nacieron y crecieron entre montañas, caminos, ríos y comunidades que fueron construyendo su identidad con el paso del tiempo. Carolina del Príncipe, fundada a finales del siglo XVIII y elevada a municipio en 1814, fue durante buena parte de esa historia un territorio del que posteriormente se desprendieron nuevas dinámicas poblacionales y administrativas. Gómez Plata, que inicialmente fue conocido como Hojas Anchas, pasó por distintas figuras administrativas vinculadas a Carolina del Príncipe antes de consolidar definitivamente su vida municipal en 1903. Guadalupe, por su parte, también estuvo ligado a Carolina como corregimiento antes de convertirse en municipio en la década de 1960.

Pero más allá de las fechas, los nombres y las decisiones administrativas, hay algo que resulta mucho más interesante, estos territorios han construido buena parte de su historia a partir de aquello que los conecta. Sus caminos, sus ríos, sus actividades económicas, sus comunidades y las relaciones entre sus habitantes han demostrado que la vida de un territorio nunca se limita completamente a las fronteras que aparecen dibujadas en un mapa. La historia nos recuerda que antes de ser tres municipios con administraciones independientes, fueron territorios que compartieron caminos, relaciones y procesos de construcción comunitaria.

Sergio Boisier, uno de los principales referentes latinoamericanos del desarrollo territorial, plantea el concepto de “capital sinergético” como una forma de comprender la capacidad de articular diferentes recursos y actores para generar procesos de desarrollo. Esta perspectiva resulta pertinente para nuestros municipios porque nos invita a mirar no solamente aquello que cada uno posee, sino aquello que puede surgir cuando conectamos capacidades, instituciones, conocimiento e infraestructura. En otras palabras, nuestras mayores posibilidades quizás no estén únicamente en lo que cada municipio tiene, sino en nuestra capacidad de ponerlo en común.

Esta visión adquiere especial importancia cuando hablamos de economía. Carolina del Príncipe, Gómez Plata y Guadalupe cuentan con actividades agropecuarias, comercio, emprendimientos, turismo y diferentes capacidades productivas que pueden encontrar mayores oportunidades cuando se articulan. Antonio Vázquez Barquero, desde el enfoque del desarrollo endógeno, plantea la importancia de reconocer las capacidades propias de los territorios y la participación de sus actores en la construcción de procesos de desarrollo. Pensar desde esta perspectiva implica preguntarnos qué pasaría si nuestros productores pudieran acceder a mercados regionales, si nuestros emprendedores encontraran aliados más allá de su municipio, si pudiéramos construir experiencias turísticas que conectaran los tres territorios o si nuestras estrategias de promoción y comercialización pudieran alcanzar una escala mayor.

No se trata simplemente de producir más, sino de generar mayor valor a partir de lo que ya tenemos. Un emprendimiento puede crecer cuando encuentra nuevos mercados; un productor puede fortalecerse cuando logra mejores canales de comercialización; una experiencia turística puede tener mayor alcance cuando hace parte de una ruta regional. La cooperación puede permitir que las fortalezas de un municipio complementen las de otro y que el desarrollo económico deje de pensarse exclusivamente desde una escala local.

Sin embargo, hablar de desarrollo regional no puede reducirse al crecimiento económico. Amartya Sen plantea que el desarrollo debe entenderse como un proceso de expansión de las libertades y capacidades de las personas, es decir, de sus posibilidades reales para elegir y construir la vida que valoran. Desde esta perspectiva, un territorio también se desarrolla cuando sus habitantes encuentran oportunidades para aprender, participar, emprender, practicar deporte, acceder a la cultura y construir un proyecto de vida.

Esta reflexión adquiere especial importancia cuando pensamos en nuestros jóvenes. No basta con pedirles que se queden en nuestros municipios si no somos capaces de construir oportunidades para que puedan estudiar, trabajar, emprender, practicar deporte, cultura y desarrollar sus talentos. Sus necesidades y aspiraciones tampoco terminan en una frontera administrativa. Un joven puede estudiar en un municipio, practicar deporte en otro, emprender en un tercero o encontrar allí nuevas oportunidades de formación y empleo. Por eso, una visión regional también debería permitirnos construir agendas compartidas de educación, cultura, deporte, formación, liderazgo y emprendimiento. Pensar más allá de las fronteras tampoco significa que Carolina del Príncipe deje de ser Carolina del Príncipe, que Gómez Plata pierda su identidad o que Guadalupe deje de reconocer aquello que lo hace único. Por el contrario, la articulación regional parte precisamente de reconocer nuestras diferencias y convertirlas en posibilidades de complementariedad. No todos tenemos que hacer lo mismo; podemos identificar aquello en lo que cada territorio tiene capacidades particulares y construir, desde allí, una visión compartida.

Quizás ha llegado el momento de preguntarnos si estamos mirando nuestros municipios con la dimensión que realmente merecen. Durante años hemos aprendido a pensar el desarrollo desde los límites que aparecen en un mapa, desde las competencias de cada administración y desde los recursos disponibles en cada presupuesto. Pero la vida de las personas ocurre de una manera mucho más amplia. Las familias se relacionan, los jóvenes se movilizan, los comerciantes buscan nuevos mercados, los productores necesitan conectarse y las oportunidades no se detienen en una frontera municipal.

Carolina del Príncipe, Gómez Plata y Guadalupe tienen historias diferentes, identidades propias y desafíos particulares, pero también comparten una región, capacidades, oportunidades y la posibilidad de construir una visión conjunta de futuro. Pensar regionalmente no significa perder autonomía ni identidad; significa ampliar nuestra capacidad de actuar, de cooperar y de generar oportunidades.

El desarrollo de nuestros municipios no debería medirse solamente por las obras que construimos, los recursos que gestionamos o los indicadores económicos que alcanzamos. También debería medirse por las oportunidades que somos capaces de abrir para nuestra gente, por la capacidad de nuestros jóvenes para construir su proyecto de vida y por nuestra capacidad de convertir las fortalezas individuales en oportunidades colectivas.

 

Referencias

Boisier: “Sergio Boisier (1999), uno de los principales referentes latinoamericanos del desarrollo territorial, plantea el concepto de ‘capital sinergético’…”

Vázquez Barquero: “Antonio Vázquez Barquero (2007), desde el enfoque del desarrollo endógeno, plantea la importancia de reconocer las capacidades propias de los territorios…”

Sen: “Amartya Sen (2000) plantea que el desarrollo debe entenderse como un proceso de expansión de las libertades y capacidades de las personas…”

Juan Felipe Galeano Bedoya

Administrador de Empresas - Corporación Universitaria Americana.
Magíster Innovación Social y Territorio - UPB
Concejal Municipio Carolina del Príncipe, Antioquia 2024-2027
Consultor Empresarial

Comentar

Haga clic aquí para comentar

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.