Lideres

“Los empresarios tienen que mirar hacia el desarrollo de las subregiones”: Federico Restrepo

Al Poniente conversó con Federico Restrepo, ex-gerente de EPM y ex-candidato a la Gobernación de Antioquia, sobre la construcción de una gerencia más eficiente en el sector público en Colombia.

¿Cómo se definiría a usted mismo?, ¿cómo llega usted a ser un referente en la política antioqueña?

Soy una persona común y corriente que tuve oportunidades muy grandes de estudiar, de pertenecer a una familia de clase media, con papás profesionales.  Esa oportunidad que tuvimos y que hemos tenido muy pocos como una medida de tratar de devolverle a esta sociedad lo que la sociedad ha aportado. la primera pregunta que uno se hace es por qué no buscar para que otros que no la tienen, también la tengan.

En ese sentido una persona tranquila, responsable; pero con una responsabilidad muy grande y un sentimiento de gratitud hacia una sociedad que con todas las dificultades me permitió llegar a donde hoy estoy.

Tiene usted una maestría con énfasis en hidrología y recursos hídricos, pero también tocaba violonchelo en la Orquesta Sinfónica de Antioquia ¿cómo combina uno dos pasiones tan distantes?

Es una pregunta que me hice yo en su momento, en mi familia mis padres siempre escuchaban música clásica, mi mamá tocaba piano, mi papá tocaba guitarra clásica; entonces esa música denominada clásica, culta, siempre la escuchamos desde chiquitos y de hecho a mí me metieron en clases de guitarra clásica muy joven pero eran los sábados a las diez de la mañana, la hora precisa donde los amigos de barrio jugábamos fútbol en la calle y yo a diferencia de mis otros siete hermanos, me cansé y me salí de eso.

En 1973 entro a la Universidad Nacional a estudiar ingeniería y al mes de entrar, cierran la universidad; muchos de mis compañeros cogieron otros rumbos y yo esperé, pero aproveché la oportunidad para estudiar música mientras estaba cerrada la universidad.

Me metí al conservatorio de la Universidad de Antioquia a estudiar violonchelo, ese instrumento siempre me pareció muy serio, melódicos de un sonido muy cautivante. Además, había una coyuntura en esa época y es que por ese tiempo visitó Colombia uno de los más grandes chelistas que ha dado la tierra, y es Mstislav Rostropóvich. Entonces, uno viendo esa propaganda sentía que tenía que aprender a tocar una cosa de esas y empecé a estudiar, eso se me fue volviendo una especie de enfermedad porque llegó un momento en que a mí me demandaba mucho más tiempo el estudio del violonchelo que el estudio de ingeniería. Una vez la universidad abrió nuevamente sus puertas; incluso me debatía si asistir a las clases de la nacional o a las clases del conservatorio y la mayoría de las veces le di prioridad a las clases de música y estudiaba con las notas que mis compañeros de ingeniería sacaban.

Llegó un momento en el que me tocó tomar una decisión y fue en 1976 que decidí quedarme con ingeniería, ya sabemos después de eso qué fue lo que pasó.

Llega usted a Integral S.A., donde trabajó 23 años y tuvo la oportunidad de asesorar proyectos hidroeléctricos como San Carlos, Río Grande y Río Piedras; ¿qué aprendió en esa época sobre gerencia?

Lo primero y tal vez lo más importante es decir qué me aportó integral en mi formación como persona, el respeto profundo por los principios y por la ética; entender a la ingeniería como una profesión para resolver problemas fundamentalmente y no para enriquecerse monetariamente uno como persona; la ingeniería es eso, una profesión para solucionar problemas de la manera más económica en teoría y a eso es a lo que se le debe apostar. Eso obviamente es aplicable a todas las áreas de la vida personal o de la vida profesional y por supuesto, lo primero que debe aprender un gerente es tener muy claros sus principios, nunca negociarlos y sobre la base de sus principios basar todas sus actuaciones.

¿Cuál es su definición de ética?

La ética está asociada con el comportamiento de uno como persona frente a la sociedad y a la observancia de esos principios basados en el respeto por la vida, por las personas; el nunca adoptar el príncipe de Maquiavelo como base de sus decisiones y de sus actuaciones sino precisamente todo lo contrario, el fin no justifica los medios, toda esa base de comportamientos que implican por supuesto el respeto por las leyes, las normas y fundamentalmente por una sociedad en la cual uno se mueve y por los demás.

Resolver problemas de una manera eficiente fue la conclusión mas grande suya en Integral, llega usted en 2002 acompañando la candidatura de Sergio Fajardo a la Alcaldía de Medellín y se dice que usted fue uno de los fundadores de Compromiso Ciudadano. ¿Qué reflexión tiene usted de esa época?

Fue en el año 1999 cuando empezamos y es en el 2004 cuando se llega a la alcaldía, porque como muchos de los que llegamos a la fundación de Compromiso Ciudadano siempre nos preguntábamos lo mismo; esta era una ciudad que estaba inmersa en una especie de circulo vicioso del cual no podía salir, siempre pensábamos  en soluciones para los políticos de turno y luego veíamos que los resultados eran los mismos; o sea, ningún avance por transformar una sociedad que había estado sometida a un régimen de actores criminales que prácticamente tenían coartada en todos los sectores de la sociedad.

Como siempre hemos dicho que son los políticos quienes toman las decisiones más trascendentales de una sociedad, decidimos participar en la política considerando esta como la única forma de hacerlo en vista de que nadie lo está haciendo como nosotros creemos que lo deben hacer. Nos volvimos políticos, pero con una forma de ejercerla de una forma muy distinta a como tradicionalmente se había planteado y así llegamos, cuando decidí participar en esto lo hice a título personal y siempre buscando devolver a la sociedad lo que ella me ha aportado.

Yo siempre he vivido en la ciudad de Medellín salvo los dos años que estuve estudiando en el exterior y he estado apostándole a esto en las buenas y en las malas, pero siempre con una ética de tratar de apostarle a que esta sociedad cada vez sea más justa y más incluyente.

¿Qué le dolía de Medellín en esos años?, ¿qué le duele ahora?

A mí en esos años me dolía por supuesto lo que decíamos ahora, era una impotencia por no poder resolver los problemas como creíamos nosotros que debían ser solucionados; y ser parte de una sociedad absolutamente impotente.

Hoy la gran preocupación es que después de haber tenido una construcción y una presencia de tanto tiempo en el sector público, nos preocupa que las cosas tiendan a volver a lo que fueron antes de que nosotros llegáramos. Uno sigue viendo los mismos políticos y gobernantes que en su momento estuvieron muy cuestionados y vuelven y resurgen como el ave fénix con sus mismas prácticas, con sus mismas mentiras, acciones y actitudes a gobernar esta sociedad; entonces me preocupa que más que avanzar, retrocedamos.

Ocupó usted uno de los cargos más importantes a nivel nacional y es la gerencia de EPM, ¿cómo fue esa época para usted?

Fue muy importante en mi vida profesional y en mi vida personal porque a través de una empresa como esta y pudiendo ejercer mucho de lo que nosotros habíamos planteado de generar unos servicios públicos que fueran realmente para toda la población con calidad, con cobertura; logramos aportar a la ciudad y a las comunidades. No era plantear una empresa rentable para el municipio de Medellín sino hacer de esta una empresa sostenible que es un concepto distinto.

Ser sostenible es estar comprometidos con el medio ambiente, comprometerse con los proveedores, los contratistas, los empleados, las comunidades; independientemente de si son o no de Medellín y por supuesto, atender las necesidades de su dueño como el caso de la ciudad de Medellín.

Adicionalmente, aplicar todos esos conceptos en proyectos específicos como fue la energía prepago, el programa “Antioquia iluminada” que permitió darle acceso a la energía eléctrica a sectores de la población antioqueña que nunca lo habían tenido o aumentando la cobertura del 78% en zonas rurales al 97% como existe hoy, y con la posibilidad de que siga creciendo, proyectos como los de la contratación social; en fin, cosas que hicieron que la comunidad del departamento tuviera un sentido de pertenencia por una empresa pública que podía darse el lujo de atender esas necesidades como ninguna otra.

Hubo obviamente el tema de internacionalización de forma bien entendida, esta se dio no por atender o seguir un boom en el tema de globalización sino porque realmente los mercados en Colombia por normativa se nos  cerraron por 25% de participación máxima en el mercado generación y formación; y esta industria tenía que seguir creciendo, buscar esas otras oportunidades en el sector de energía eléctrica y esto también fue motivo de satisfacción además de continuar con los proyectos, terminar con los proyectos Porce III, adelantar el proyecto Hidroituango con una coyuntura difícil dada por la agresividad de algunos que incluso llegó a poner en duda la productividad de un proyecto tan importante como Hidroituango, hoy casualmente están gobernando nuevamente.

 

Heidegger en su libro “El ser y el tiempo” dice que “uno es lo que hace con lo que han intentado hacer de uno”, usted ha tenido diferentes cargos de los que ha aprendido, pero, quisiéramos que nos hable de las personas que a lo largo de su carrera contribuyeron a ser lo que usted es hoy en día. ¿Quién ha sido su maestro en lo profesional?

Lo primero son mis padres y mis hijos, mi pareja y todas las personas que me han acompañado en lo personal. En lo profesional, recuerdo con mucho cariño al doctor José Tejada, uno de los fundadores de Integral, una persona con visión de desarrollo y sensibilidad social, haber trabajado junto a él y su familia me aportó mucho.

La experiencia en la administración de lo público fue enriquecedora, si uno asume la responsabilidad de administrar lo público con todas las exigencias desde el punto de vista del correcto ejercicio de la función, pues es un sacrificio inmenso por apostarle a resolver los problemas y a priorizar el bien general sobre el particular, ese paso por planeación, conocer y aprender de las comunidades de periferias en la ciudad; fueron grandes aportes que posteriormente aplique en los demás cargos públicos que ocupé y también en los últimos cuatro años en el desarrollo integral de la zona de Urabá sobre cual estuve trabajando con mucho compromiso.

Federico, llega usted después de EPM para gerenciar el proyecto de Autopistas de la Prosperidad. ¿Cómo fue esa etapa en su vida?, ¿qué reflexión le deja? y ¿por qué es importante apostarle al tema de autopistas para Colombia?

Fue un contrato con la Presidencia de la Republica, hubo una controversia muy grande entre las Autopistas de la Montaña que se habían propuesto y diseñado en la administración de Álvaro Uribe  con Andrés Uriel Gallego como Ministro de Transporte, se hace un replanteamiento en el Gobierno Nacional de ¿qué era lo que se podía hacer con lo que inicialmente fue contratado?, ahí se encontró que realmente se estaba sobre diseñando o sobre especificando unas  vías que iban a costar mucho más de lo que se contrató. Lo otro era responder una pregunta en particular sobre vías en Antioquia ¿cuál propósito debían atender?, y el propósito de estas era más enfocado hacia la competitividad; una cosa es hacer vías de doble calzada con diseños  de treinta o cuarenta kilómetros por hora, que vías de ochenta kilómetros por hora; lo que se pensó fue cómo proveer un espacio para en el futuro construir vías con segunda calzada que permitieran aportarle a los costos de ecologista una disminución importante e hicieran al departamento y al país más competitivos.

Entonces, cuando el presidente en su momento dice que no va más con ISA como ejecutor de ese proyecto por razones en las que yo ni siquiera intervine, me plantean que por qué no yo tomaba el liderazgo de eso y más que por una responsabilidad política, lo hago por la responsabilidad de continuar con un proyecto que necesitaba este departamento; que lo ponía nuevamente en el mapa de desarrollo del país en términos de su relación con el comercio internacional, cosa que en las administraciones anteriores había quedado muy a la deriva, aduciendo las dificultades topográficas y geológicas que un departamento como Antioquia tenia para poder tener acceso a los puertos de las ciudades del interior.

Renuncia usted al cargo de las autopistas en 2014 y toma la decisión de lanzarse a la Gobernación de Antioquia, ¿por qué toma esa decisión?

Compromiso Ciudadano es un movimiento que llevaba desde sus inicios en el ejercicio de la política desde el año 99, pero hoy llevamos dieciocho años de los cuales doce hemos estado en el poder, ocho en la alcaldía de Medellín y cuatro años en la gobernación de Antioquia; y considerábamos y seguimos considerando que la visión de desarrollo no es una visión de corto plazo que se pueda establecer en cuatro años y en discusiones al interior nuestro de nuestro grupo más cercano, veíamos y seguimos viendo porque no es una lucha que dejamos de realizar; que debíamos seguir con lo que se consiguió en Antioquia con la administración de Sergio Fajardo, como lo hicimos con Alonso Salazar hasta el 2011 en la alcaldía de Medellín; y básicamente eso fue lo que me movió.

Veníamos trabajando en eso y seguimos trabajando en ese equipo político y se presentó la oportunidad de que eso se diera pero finalmente no se dio por unas circunstancias que no vale la pena entrar en detalles en este momento.

Lo veía uno en campaña muy entusiasmado con el tema del Urabá antioqueño ¿por qué ese enfoque tan especial en esa subregión?

Cuando nosotros llegamos a la alcaldía de Medellín, una región y un país en vía de desarrollo donde los problemas por resolver superan ampliamente la disponibilidad, debemos priorizar y en Medellín lo hicimos; siendo eso así, como gobernador de Antioquia Sergio Fajardo probablemente debía haber priorizado la inversión en el Área Metropolitana donde estaba, por así decirlo, su mayor potencial electoral. Pero, nosotros priorizamos la inversión donde verdaderamente están los problemas porque a la vez es una forma más eficaz, el beneficio marginal de invertir un peso en una zona deprimida es mucho más alto que hacerlo en una zona que ya tiene niveles de desarrollo; y este país y esta región en específico es de contrastes, donde conviven fácilmente poblaciones en estado de pobreza  extrema con poblaciones que podrían tener niveles y fácilmente calidad de vida de un país desarrollado europeo o de América del Norte.

Entonces, buscamos priorizar esa escasa cantidad de recursos en zonas más marginadas del departamento, como lo hicimos en Medellín con las comunas del norte; en Antioquia esas son las más marginadas con los índices de calidad de vida y desarrollo más precarios como lo son Urabá, Bajo Cauca y Magdalena Medio fundamentalmente. Y en la medida que no era gratuito y mencionando un poco el tema del centralismo, esto es una parte de Antioquia profundamente centralista, solo se mira Medellín y cuando vamos alejándonos del área metropolitana, todos los indicadores de desarrollo se van desvaneciendo y deprimiendo. Así, todo lo que estaba en la periferia era lo que tenía las condiciones más malas de desarrollo y dentro de esas, quien más necesitaba atención de manera integral era Urabá.

Igualmente, y sin dejar de mirar a todas las demás regiones, pero se le dio una prioridad a todas las herramientas, todos los instrumentos de desarrollo hacia esa zona, porque además es la región del país que presentaba la mayor cantidad de oportunidades importantes desaprovechadas. Urabá es la región del caribe colombiano más cercana a los grandes centros de producción y consumo, con una ausencia del Estado permanente que hizo que surgiera allí un paraestado con todas las consecuencias económicas y sociales que por tanto tiempo tuvo, un sector bananero que se desarrolló como una especie de enclave que tarde descubrió que tenía que mirar a su al rededor para inducir el desarrollo con grandes sacrificios y altos costos.

Entonces, dijimos que allí debíamos articular una intervención del Estado en todas sus dimensiones con los sectores sociales y empresarial para empezar a generar dinámicas distintas en la región; para ello nos basamos en tres detonantes fundamentales que fueron la educación con formación en Urabá y no en otros municipios para garantizar que se quedaran una vez terminaran sus estudios, un segundo pilar era el desarrollo de la interconexión conectando a la ciudad no solo con el resto del mundo sino también con el interior Colombia y ahí jugó un papel importante el que yo estuviera coordinando las autopistas en Antioquia; y todo ello, para articularlo con un tercer punto que es el tema ¿para dónde van las vías? porque si estamos hablando de competitividad, teníamos que hacer puertos; los puertos no los hace el Estado sino que los concesiona el Estado, lo que debíamos hacer era generar condiciones para que ese sector privado pudiera llegar a decir que invertía en ese puerto.

Esos tres detonantes de Universidad de Antioquia fortaleciendo el tema de educación superior en Urabá, un sistema de interconexión portuario e industrial acentuado en la zona dándole la mano y generando ambiente institucional propicio para que los diferentes sectores se acercaran y por el otro lado, interconectando a través de las concesiones viales con vías de calidad que permitiesen darle competitividad al departamento; fueron los que hicieron que nos centráramos en la zona.

Hay muchos temas aun por desarrollar en la zona de Urabá relacionados con este tema de desarrollo a los que hay que ponerles mucho cuidado y que podrían llegar a dejarse al garete con síntomas como los que observamos hoy desde la administración departamental.

Después de tanto enfoque por lo público, ¿vale la pena soñarse una mejor Antioquia?

Yo sí creo, esta es una región absolutamente maravillosa, con inmersas riquezas naturales y no puede estar únicamente supeditada a las riquezas extractivas; debemos tener una conciencia muy grande de lo que es preservar el Darién, preservar el Atrato. También tenemos que plantear renuncias y priorizar qué es lo que queremos preservar de una biodiversidad y de un ecosistema como el que hoy existe en torno al río Atrato que viene deteriorándose de una manera permanente e inclemente, o apostarle a una minería extractiva depredadora que puede generar unas riquezas monetarias de muy corto plazo y que a largo plazo no dejarían nada a las nuevas generaciones.

Además, teniendo en cuenta la calidad de las personas, porque en Antioquia somos muchos más los buenos que los malos, esta es una región que presenta inmensas oportunidades de desarrollo a futuro para un mejor desarrollo humano y calidad de vida. Para eso, tenemos que ser muy responsables con todas ellas y sobretodo en los entornos en los cuales nosotros nos movemos.

¿Qué mensaje le daría usted a los empresarios para que le apuesten al tema del desarrollo en las subregiones?

Lo primero es que sería un mensaje no solo a los empresarios sino también los ciudadanos de Medellín y del área metropolitana, y es que en la medida en que nosotros sigamos generando brechas de desarrollo económico y social de esta región con respecto a otras regiones del departamento, vamos a generar un gradiente migratorio; no solo expulsado por la violencia sino también induciendo de manera artificial oportunidades a unas comunidades que buscan mejores propuestas en una ciudad como Medellín.

En vez de que, una ciudad como está realmente invierta en el desarrollo de esas regiones para equilibrar y disminuir las brechas que existen entre ambas, Medellín y los empresarios tienen que mirar hacia el desarrollo de las subregiones y hacia las oportunidades que estas regiones presentan.

Por ejemplo, en el caso de Urabá hay muchas industrias hoy asentadas en el centro del departamento que están buscando acentuarse en otras regiones portuarias por fuera incluso del departamento; Urabá está empezando a ofrecer todas esas condiciones de educación, espacio público, conectividad, calidad de vida, zonas portuarias, para buscar y darle oportunidades a todas esas demás regiones y darle un equilibrio mucho más grande que el que existe hoy. Entonces eso es básicamente el mensaje que debemos transmitir, hay grupos de empresarios que están mirando el desarrollo de una región como Urabá y buscando a su vez, su propio desarrollo y mayores beneficios; eso es lo que este departamento tiene, inmensos problemas e inmensas oportunidades y es a ellas a las que le tenemos que aportar.