Opinión

Una revocatoria que parece un mal chiste

Ayer se inscribió ante la Registraduría en Medellín el proceso revocatorio contra el mandato del Alcalde Daniel Quintero, el cuál venía sonando desde el 21 de enero del año anterior, no se había acabado de instalar en su oficina y ya se hablaba de revocarlo.

Jamás en la ciudad se había visto tal proceso de sabotaje contra una gestión como la que está viviendo la ciudad desde el año pasado, todos los mandatarios el primer año mientras ajustan sus estrategias y gabinetes tienen ese momento de acople, pero con Quintero no hubo la oportunidad de hacerlo porque todo lo que él, o su gabinete, hacían tenían ya listo al “Comité Revocador” incendiando las redes.

Los líderes del movimiento, que se dicen ser ciudadanos del común, han tenido fuertes vínculos políticos y aspiraciones a cargos de elección popular, algunos con quemadas sistemáticas y otros pertenecientes a los partidos políticos de extrema derecha o ese “extremo centro” de ahora.

En entrevistas que han dado los líderes de esas revocatorias, sus argumentos carecen de peso y valor para revocar el mandato, sus necesidades están más ligadas a los egos y a las vanidades propias de que una “pinturita” (como le dicen) ganó las elecciones limpiamente y a hoy, con todas las dificultades propias de la pandemia y de una oposición hambrienta de poder, ha logrado sacar adelante importantes y estratégicos proyectos de ciudad.

Además, parece que esos líderes preocupados por Medellín, que salieron en el último año, no vivían en la ciudad o sus vínculos no les permitían ver tan claro como ahora, los detalles de la malla vial (que no se debilita en un año), o que tampoco conocían los escombros, o que no vieron en los alumbrados en otros años borrachos o quizás sí, pero esos si representan sus tradiciones navideñas… en fin.

Lo cierto del caso, es que después de una masiva convocatoria por redes, ayer llegaron los mismos de siempre, aunque claro que se escudaron en la pandemia para justificar su escaso poder de congregación, y mostraron, además, que son un grupo tradicional, homofóbico y con escasa representación femenina los que quieren sacar a Daniel Quintero.

En fin, se evidenció que la revocatoria son las mismas 15 personas de siempre, con su único líder y gestor Andrés Rodriguez.