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¡Todos somos filósofos! (aunque nos cueste admitirlo)

Vivimos tiempos agitados, llenos de incertidumbre y aprensiones que gobiernan en los rincones más profundo de nuestro ser. En ocasiones, nos vemos obnubilados por la zozobra e hipocondría de no poder hacer mucho para cambiar el entorno que nos rodea, pero tal vez la cuestión está en cómo transformar la realidad propia y ahí es donde entra el papel de la Filosofía, como catalizadora de nuestras más recónditas emociones.


Vivimos tiempos agitados, llenos de incertidumbre y aprensiones que gobiernan en los rincones más profundo de nuestro ser. En ocasiones, nos vemos obnubilados por la zozobra e hipocondría de no poder hacer mucho para cambiar el entorno que nos rodea, pero tal vez la cuestión está en cómo transformar la realidad propia y ahí es donde entra el papel de la Filosofía como catalizadora de ese largo recorrido llamado vida. Así, adoptar la Filosofía como estilo de vida, es una de las demandas más urgentes en una sociedad en la que la inmediatez y la prisa, impiden actuar bajo un estilo de vida contemplativo.

En su texto Cartas Morales a Lucilo, el filósofo romano Lucio Antonio Séneca aseveró que no había actividad humana que más se acercara la gracia de los dioses que la práctica de la Filosofía. No es necesario entrar en extensos y entreverados textos para filosofar, pues, aunque usted no lo crea, todos somos filósofos, debido a que constantemente nos encontramos con situaciones ontológicas y externalidades de la vida cotidiana, las cuales nos obliga a hacernos preguntas, a rendir cuentas de nuestras creencias y enfrentarnos a cuestiones existenciales. A raíz de eso, lo que es necesario es adecuar todas esas reflexiones a un estilo de vida, a nuestro habitus, ensalzando la virtud de detenerse un momento a cuestionar los cánones y patrones establecidos y, hacer un autoexamen hacia nosotros mismos y cuestionar nuestras egocéntricas pretensiones y deseos que, día a día, animamos por alimentar.

Incluso las situaciones políticas y sociales, que tanto ocupan los títulos de los medios de comunicación y actualidad por estos días, están transversalizadas por cuestiones que se encuentran dentro del campo de la Filosofía. Para ilustrar esto, tomaré un ejemplo: el descontento y el malestar generalizado que protagoniza la agenda pública hoy a raíz del abuso policial hacia la población civil. En el siglo XVIII y XIX la Filosofía Política articuló, con gran fidelidad al contexto socio-político europeo, la teoría de las democracias liberales; así, la separación de poderes, la secularización del Estado y la igualdad ante la ley son elementos que hoy reclamamos como nuestros, como si existieran desde siempre; sin embargo, fue la Revolución Francesa y la Revolución Americana, inspiradas en las ideas de filósofos como John Locke, Jean-Jacques Rousseau e Imannuel Kant, las que inspiraron estas ideas en las democracias de América y que hoy están siendo fuertemente golpeadas por las insensibles prácticas gubernamentales del Presidente, sus ministros y la fuerza policial.

Otro aspecto, en donde la Filosofía se nos presenta como una fuerza omnipresente en nuestra vida, es en la esfera estética. Somos seres estéticos, y poseemos una concepción subjetiva de lo bello, y actuamos, en muchas ocasiones, con base a esos juicios apriorísticos que vamos estructurando a lo largo de nuestra vida. Vestimos de determinada manera, nos comportamos y adecuamos formalismos para determinadas ocasiones y situaciones; tenemos, a diferencia de os animales, de maravillarnos con un atardecer o por la presencia de la naturaleza.

Podría quedarme, párrafo por párrafo, justificando la razón por la cual hago tan atrevida afirmación de que todos somos filósofos, pero tal vez la razón más importante para seguir con mi idea es que así, como los antiguos griegos, encontraron la Filosofía el axioma primigenio de nuestro conocimiento, es a la misma Filosofía a donde volveremos. Sin importar, el tiempo o el lugar, somos filósofos de vocación porque, gracias a ella, es que hemos encontrado el sentido a nuestro pasado, presente y, lo encontraremos, hacia el futuro.

Esto fue escrito por

Esteban Escudero Correa

Estudiante de Ciencias Políticas y Filosofía de la Universidad Pontificia Bolivariana. De mis gustos personales está en escribir sobre mis opiniones, argumentos y puntos de vista sobre coyuntura nacional e internacional; escribir ensayos sobre reflexiones de teoría filosófica y de interés general. Apasionado por la lectura, el arte y el teatro.

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