Derecho a votar en el exterior: ¿Qué
 países de Suramérica lo permiten?
Por: Diego Casas Ramírez

Votar es el acto más básico de la participación política en las democracias. Y desde hace varias décadas los países han extendido el derecho a sus connacionales en el exterior a votar en las elecciones, pese a no estar en el territorio nacional

De esta manera el voto en el exterior se ha constituido como un mecanismo para que los países vinculen a sus diásporas, y de esa forma seguir manteniendo una relación entre la persona que se va del país y el Estado 

En el caso suramericano se encuentran distintas trayectorias de reconocimiento del voto en el exterior. Cada uno de los Estados lo reconoció de forma diferente y en el marco de diversos procesos sociales y políticos.

El primer país que lo hizo fue Colombia en 1961, dado el alto flujo de personas que se fueron del país debido a la violencia. Esto se hizo en el marco de la democratización tras la caída de Gustavo Rojas Pinilla.

En 1964 siguió Guyana y Brasil. El primero reconoció el derecho a ciertos funcionarios públicos en el exterior. Mientras que el segundo lo hizo en el marco de la dictadura militar que estaba en el poder, aunque solo se hizo efectivo años después

Después de la dictadura militar, Perú tuvo un proceso constituyente en donde se reconoció el voto en el exterior en 1979. Así se inauguró la segunda generación de países en reconocer el derecho al voto en el marco de procesos de transición democrática.

Posteriormente fueron Argentina y Bolivia en 1991. El primero lo hizo como forma de reparación a los exiliados de la dictadura militar. El segundo lo reconoció en su Código Electoral, aunque tan solo se reglamentó en 2009. 

Por su parte Venezuela lo reconoció en 1993. Y el último en hacerlo en el siglo XX fue Ecuador, que reconoció el derecho al voto en el exterior en la Constitución de 1998, pese a que lo reglamentaría en 2002.

Ya en el siglo XXI aparece el caso de Paraguay, el cual, tras una enmienda a la constitución, reconoce el derecho al voto en el exterior en 2011. El último país en hacerlo fue Chile, que lo aprobó en su legislatura de 2014

Actualmente Surinam y Uruguay son los únicos países de la región que no han permitido el voto a sus connacionales en el exterior. 

De hecho, Uruguay en 2009 realizó un plebiscito para permitir el derecho al sufragio epistolar de sus connacionales en el exterior, pero no hubo los suficientes votos para respaldar la iniciativa. 

Algunos de los argumentos en contra del voto en el exterior son que la población migrante no es representativa de un país y que son ajenos a las dinámicas políticas locales.

Lo cierto es que hoy en día la mayoría de sistemas electorales vinculan a los migrantes en las votaciones, ya sea con voto presencial, postal o vía internet. E incluso muchos han comenzado a reservar asientos en sus legislaturas para los migrantes

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Libreto: Diego Casas Ramírez

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