Cultura Opinión Selección del editor

Sobre el terror de civilizar

Cole Thomas - The Course of Empire Destruction

 “No hay documento de cultura que no sea al mismo tiempo de barbarie. Y como él mismo no está libre de barbarie, también lo está el proceso de trasmisión en el cual ha pasado desde el uno a otro. Por ello el materialista histórico se distancia de ella en la medida en que es posible hacerlo. Y considera como su tarea cepillar la historia a contrapelo”  Walter Benjamin. Sobre el concepto de historia

Haremos en estas líneas el papel del materialista histórico y buscaremos cepillar a contra pelo. En efecto, una de las tesis de la filosofía de la historia que más resalta en el ideario del pensador judío Walter Benjamin es aquella que declara: la civilización es al mismo tiempo un instrumento de barbarie. Otra tesis muy semejante es aquella que afirma que el progreso en el dominio de la naturaleza es simultáneamente el retroceso de la sociedad (Benjamin, 2008, p. 312). Es claro que estas ideas están hechas para ser el marco de lo que se vive actualmente con la debacle ambiental o el drama de los migrantes que cruzan las fronteras aspirando felicidad en una tierra que se promete distinta. Es posible que también tengan eco en las formas que tenemos los seres humanos de recrear una idea de cultura, así ello implique practicar ciertas formas de violencia que legitiman la formación de seres humanos. Esto es lo que se aprecia en una conocida película del cine de suspenso como The village del afamado director M. Night Shyamalan. En ella se logran vislumbrar distintas implicaciones de orden cultural y político que hacen pensar que el arte de civilizar tiene más de terror que de altruismo. De hecho, el filme propone varias ideas relacionadas con la antropología y en general con el concepto de la civilización, motivo de controversia en las concepciones de la cultura y de las ciencias humanas según los planteamientos de los pensadores Edward Said en su libro Orientalismo (1978) como también las ideas que se distinguen en la filósofa norteamericana Martha Nussbaum en El cultivo de la humanidad. Una defensa clásica de la reforma en la educación liberal (1997).

En principio, la cinta nos propone la historia de una comunidad que se encuentra en una reserva forestal alejada por años de una vivencia directa con una sociedad parecida a la nuestra, dominada por la tecnología y la comodidad de los artefactos. Tal aislamiento ha hecho que el modo de vida de esta comunidad semeje a una sociedad agrícola de los siglos XVI y XVII que practicaba un estilo de vida muy tradicional manteniendo a sus miembros alejados de situaciones dramáticas de las sociedades actuales como lo son el homicidio, las violaciones, la holgazanería, las adicciones (drogas, sexo y alcohol), etc. Esta comunidad somete a su población a unas reglas muy estrictas relacionadas con no traspasar el límite que fija el bosque: ir más allá implica exponer la vida de los más jóvenes y de toda la comunidad a un ataque inminente por parte de unos seres extraños que constantemente amenazan con la estabilidad de la aldea. Tras la muerte de uno de los niños de la comunidad, Lucius (Interpretado por Joaquín Phoenix), es un joven inquieto que interpela a los miembros que lideran la aldea, por su falta de iniciativa al no curar la enfermedad del recién fallecido (la primera escena de la película muestra a los miembros de la aldea participando de un funeral de un niño) con medicinas que se podrían encontrar más allá de los límites fijados por el consejo de ancianos. Lucius, que de alguna manera hace las veces de la conciencia crítica de las limitaciones que ocurren en este proyecto comunitario es acompañado por una chica llamada Ivy (interpretada por Bryce Dallas Howard), una mujer ciega de cabello rojo que resalta por apreciar el mundo de una manera diferente a como lo ven todos los demás. Esto atrae a Lucius, de tal modo que ambos jóvenes se enamoran y tienen un romance; trágicamente uno de los personajes de la historia que funge como el loco de la comunidad, Noah, (interpretado por Adrien Brody), mata a Lucius a cuchillazos. Esta situación le da un vuelco a la historia, haciendo que Ivy continúe el proyecto de Lucius por tratar de hacer contacto con el mundo exterior y así salvar a la comunidad de su drama respecto de las enfermedades que someten al sufrimiento a los miembros de la aldea. La joven representa los deseos de curación y verdad ante la ceguera de un proyecto comunitario que se resiste hacer contacto con lo que alguna vez fueron. De hecho, esta comunidad tiene memoria del contacto con esta sociedad, ya que uno de las miembros del concejo de ancianos, guarda los recuerdos de todos y en los que se tienen fotografías y recortes de periódico con historias muy particulares de quienes hacen parte de este proyecto comunitario, que los hace responsables de asesinatos, robos, violencias de todo tipo y en general un pasado oscuro. Todo este mal concentrado en una memoria bastarda que domina a la comunidad, de cierta manera se convierte en el motivo de lucha de Ivy, una joven ciega que logra ver más allá de su condición, revelando con su actitud y constancia la propia ceguera que domina a la comunidad, como también una alternativa: salir de esta caverna dominada por la sombra y la ignorancia.

Ahora bien, de resaltar el trasfondo benjaminiano en el argumento de la película con lo planteado por el pensador palestino Edwar Said en su clásico libro Orientalismo, es posible destacar algunas ideas. Existen modelos de sociedad que en pro de establecer el orden social y la armonía estarían dispuestos a imponer valores e ideas sobre sus individuos, así estos no tuvieran manera de rebatir ciertos valores que resultan nocivos para la idea misma de bienestar o del cuidado de los otros. Según Edward Said el proyecto civilizatorio de occidente (representado por el imperio de turno los Estados Unidos de América) ha creado una imagen distorsionada del otro oriental, a través de discursos de dominación, incluso bajo una visión disciplinar de las ciencias humanas, que han visto al otro oriental desde una perspectiva de superioridad, tildándolo de exótico, bárbaro y prácticamente de inculto. De algún modo logramos identificar, que en la visión de mundo que produce el orientalismo según los intelectuales norteamericanos que Said analiza en su libro, se encuentra también el fanatismo y el extremo autoritario de un proyecto comunitario, que, encarnando los valores de la unidad y el primitivismo cultural, puede incluso poner en riesgo la vida de los miembros más jóvenes. La aldea es la metáfora de un modelo de la sociedad norteamericano que cree en los valores de la superioridad racial, la verdad del credo religioso y el control social. Todo esto hace parte del fundamentalismo cultural de una sociedad que confía de manera ciega en los valores de la unidad racial, el orden en las costumbres y el cuestionamiento de modelos sociales distintos, al ser señalados como enemigos o monstruosos. En la película en cuestión, serán Lucius e Ivy los personajes encargados de desenmascarar esta mentira de la presunta verdad del orden y del bien social que busca resguardar la aldea de un modo dogmático y autoritario, al no permitir que sus miembros entren en contacto con la humanidad que se encuentra más allá de los límites fijados por el bosque.

De otra parte, y haciendo aproximación al libro de la filósofa Martha Nussbaum El cultivo de la humanidad. Una defensa clásica de la reforma en la educación liberal es posible reflexionar sobre lo siguiente. Es claro que en la película se propone un modelo de escolarización de los más jóvenes, basado en el miedo, el autoritarismo y la práctica juiciosa de los que haceres cotidianos en la casa como en la huerta agrícola. Todo esto hace parte de una educación que no distingue sobre el pensamiento crítico o la promoción de la ciencia social en un proyecto comunitario que no permite el derecho a la libre expresión o el pensamiento autónomo. Es evidente que el pensamiento de avanzada es encarnado por los personajes Lucius e Ivy hasta ser ellos en sus acciones el foco de las críticas para el consejo de ancianos. Estos personajes asumen de cierta manera una reforma al sistema educativo instaurado en la aldea. Aho bien, para Martha Nussbaum la crisis educativa que se vive en los Estados Unidos de América tiene que ver con una paulatina desaparición de las ciencias humanas en los planes de estudio de las carreras profesionales que se ofertan en las universidades públicas o privadas. En otras palabras, con la ausencia del pensamiento crítico y una reforma liberal de la educación norteamericana en los niveles superiores, es posible que proliferen modelos sociales como los que se muestran en la película La aldea, basados en los valores contraproducentes del pánico social, el odio al extranjero y la sumisión a las actividades relacionadas con la mera subsistencia.

Para concluir, lo que se vive actualmente en Colombia con las marchas y la movilización social es otro claro ejemplo de lo que significa sembrar el terror para civilizar. Los agentes del Estado que hacer presencia en las calles semejan a los conductores morales de la sociedad que se recrea en The Village: actúan como una organización secreta que, amparada por un poder institucional (en el film se trata de una suerte de dogma religioso), que en la actualidad se lo concede el Estado colombiano a través del fuero penal militar, situación jurídica que les da vía libre a la fuerza de policía como al ESMAD, la autoridad de someter con represión a la protesta social. La violencia contra la emancipación de los cuerpos y de las ideas que reclaman los jóvenes en su intento por salir de esta gran aldea que se llama Colombia, es aplacada a través del lacrimógeno, las bombas aturdidoras y todas las técnicas para la muerte (tanatopolítica) que agencian los que se hacen llamar los guardianes del orden social en este país.

 

Bibliografía

 

Benjamin, Walter (2008). Sobre el concepto de la historia. Abada: Madrid.

Said, Edward. (2002). Orientalismo. Random House Mondadori: España.

Nussbaum, Martha (2005). El cultivo de la humanidad. Una defensa clásica de la reforma en la educación liberal. Paidós: Barcelona.