Opinión

Salvemos al conglomerado de Medellín

Foto: vivirenelpoblado.com

El 6 de marzo de 2020 se diagnosticó en Colombia el primer caso de la COVID-19 y con ello, comenzaron los cambios, todo lo que conocíamos se detuvo y todas las empresas públicas y privadas a excepción de los comercios esenciales tuvieron que cerrar lo que en definitiva, impactó significativamente en sus economías y por consiguiente, de las familias; esto significó un gran reto para las administraciones municipales quienes debieron buscar, trasladar recursos a la atención de la pandemia y con el tiempo buscar la reactivación económica segura y gradual.

La ciudad de Medellín no fue ajena estos retos, la administración no solo debió atender la pandemia y la reactivación económica en medio de las necesidades de los empresarios y las recomendaciones de los médicos, sino que además vio como las empresas de su conglomerado empezaban a agonizar financieramente pues los cierres y restricciones que, en algunas de ellas se mantienen casi que totalmente, han hecho que la situación se torne crítica.

Vamos a ver las situaciones con lupa: el Metro de Medellín ha tenido pérdidas por $355 mil millones de pesos, y el comentario es “¿y cómo sí eso mantiene lleno?”, pues bien, al inicio de la pandemia cuándo solo podían salir las personas asociadas a las actividades económicas esenciales el sistema paso de transportar 1.3 millones de personas diariamente a 700.000, luego siguieron las restricciones de pico y cédula y de aforo lo que indudablemente la pone en una situación financiera muy difícil y que merece toda nuestra solidaridad.

Metrosalud, presenta perdidas por $30 mil millones de pesos, debido a que inició el 2020 con déficit presupuestal y adicional a ello, la pandemia no permitió que durante muchos meses prestarán servicios que generan ingresos para la institución y que permitían manejar flujo de caja debido a las restricciones por la COVID-19.

Metroparques, tiene perdidas por $18 mil millones de pesos y Plaza Mayor por $13 mil millones de pesos, ambas entidades debido a su actividad económica fueron los primeros que debían cerrar y los últimos en reactivarse, sin embargo, sus costos administrativos han seguido corriendo aún sin tener ingresos.

Parque Arví, ese lindo pulmón verde que está en el Corregimiento de Santa Elena, tiene perdidas por $2.5 mil millones de pesos, pues su enfoque es el eco turismo otra de las actividades económicas más golpeadas por la pandemia.

Mientras tanto, el Jardín Botánico, el pulmón verde de la ciudad, una organización jurídica sin ánimo de lucro, necesita un salvavidas por $2 mil millones de pesos.

No se puede poner unas por encima de otras, todas son importantes, necesitan de nosotros, todas han sorteado la crisis, todas se han enfrentado a retos y en todas hay personal y familias que salvar, la administración hace bien al repartir los recursos públicos y al apostarle a la reactivación de todas.

Esto fue escrito por

Santiago Mora

Filósofo frustrado. Deportista en construcción. Aprendiz de escritor.

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