Opinión

Salud en cuarentena, un peligro latente

“Los que pueden renunciar a la libertad para obtener una pequeña seguridad temporal no merecen ni libertad ni seguridad” Benjamín Franklin


Desde el siglo XVII ya se podía determinar una relación entre mente y cuerpo, otorgando un dinamismo a la conformación del ser humano, Descartes en especial fue de los influyentes en esto al precisar que sabemos de nuestra existencia material a través de nuestra capacidad de ser consciente de nuestro pensamiento sobre nuestra existencia. Ajeno a esto no queda ni siquiera la salud, ya que como concepto engloba una característica de la vida que es crucial para todos nosotros, y tomando la noción de la OMS que la considera un estado de bienestar el cual brinda una consciencia al individuo de sus capacidades, pero acaso no es el bienestar un resultado que se da a través de procesos psicológicos asociados a experiencias con compromiso emocional, por dende, variaría de persona a persona. Además ¿acaso es algo que se da solo? ¿Estímulo y respuesta? Considero que es reduccionista, más aún cuando el bienestar presenta la cualidad de ser subjetivo, dependiente de cada persona, estando lejos de ser permanente o inamovible y además cambiará según el estándar de la sociedad.

Entonces, ¿Las cuarentenas realmente están cuidando la salud de las personas?

Difiero de que así sea, más aún con el creciente aumento de casos de estrés, insomnio, ansiedad, desequilibrios alimenticios, depresiones -todo lo anterior mencionado según tipos y graduaciones-, conflictos familiares, incertidumbres, preocupaciones, problemas interpersonales, nuevas adicciones, etc. Dicho de otra forma, cuando algo repercute a nivel psicológico, repercute en las demás áreas y viceversa, es cosa de ver si alguien que dice que esta fatigado mentalmente podría ponerse a correr o a jugar aunque físicamente no haya hecho algo, así como el insomnio tiene consecuencias en el aprendizaje  y el ánimo, entregando una hipersensibilidad a ciertas situaciones, el estrés puede provocar fiebres, dolores de cabeza o como la ansiedad que se manifiesta a través del cuerpo con temblores, mayor ritmo cardiaco, sudoración, tics, y así más y más relaciones directas entre lo ocurrido a nivel mental y lo somatizado a nivel físico. A lo que podemos llegar es que estas cosas se han intensificado y descuidado en especial en la actual pandemia. Pero no solamente devienen este tipo de situaciones de la vida individual del sujeto, o de su mero intento por qué no ocurran sino también de las implicancias sociales, Vygotsky lo menciona:  “no podemos entender la mente fuera de la cultura” a esto le agregaría que tampoco fuera del contexto, a su vez incluso el “sujeto neurótico” del psicoanálisis, que ahora tiene que readaptarse a nuevas exigencias aún más restrictiva y con menos oportunidades de externalizar ciertos aspectos, deberá ir reprimiendo aquello que ante no lo estaba, esto se puede ver potencializado por la creciente inquisición del pensamiento disidente -a la que está expuesto todo pensamiento público-, la nueva vida de desarrollo de los niños afectará de por si su área social y habilidades de externalización, así como el sujeto que vive ocultando un miedo a la sociedad o a espacios sociales. encontró un pretexto que le respalda su problema o como los adictos a juegos de casinos, compras etc. (que solo se conseguían en libertad afuera), deben convivir con una abstinencia sin ningún tipo de proceso previo o acompañamiento, es decir, se están creando condiciones patologizantes y dificultosas de llevar según las implicancias de cada individuo.

La pregunta es ¿que se está generando?, ¿Porque no se profundiza la implicancia de los elementos que constituyen el orden social y más aún la salud de las personas que conforman la sociedad?

Esto es porque hay un simplismo sobre la realidad de las personas, principalmente en el objeto de cuidado de esas medidas, no nos cuidan la salud y no pueden cuidarnos la salud con esta biopolítica que hace que el sujeto en sociedad tenga menos libertades, más regulaciones y prohibiciones,  es decir, actualmente en Chile (y supongo que en otros países igual) podamos salir a través de permisos temporales a hacer trámites o determinadas tareas, sin poder acercarse a espacios de entretención o de descanso y que solo las mascotas puedan optar a un tiempo desestresar al aire libre, como esto puede ser considerado  una medida sanitaria si no permite un respiro de la nueva zona de confort, si es capaz de privar necesidades y aspiraciones en función de una negligencia mortífera solo se da en casos específicos, ¿Cuál crees que podría ser la respuesta inmediata de una persona ante negarle deseos y dejarlo tal cual está su situación?, la búsqueda del sentido y otorgarle significado a lo vivido es una característica esencial en la naturaleza humana, descuidar este aspecto es ser desidioso, de la mano de Kierkegaard, precursor del existencialismo, ilustra cómo se genera un conflicto en los adolescentes a través de la noción entre lo que ellos creen que son con lo que ellos quisieran ser, produciendo un problema de desilusión sobre la misma identidad, esto sigue ocurriendo y no es propio solamente de un estadio del desarrollo, teniendo en la encrucijada que lo que queremos hacer debe hacerse desde un metro cuadrado y si no es posible ahí, pues debe cancelarse o posponerse hasta nuevo aviso.

Yendo por la misma línea, ¿qué les afecta a las personas? y ¿eso lo podrían determinar las autoridades y las fuerzas estatales?, el solo cuidarnos de un virus no es cuidar la salud ni mucho menos velar por un bien común, teniendo en cuenta que se pronostican más personas sumergidas en la pobreza, pero si a una sociedad la limitas tanto a nivel productivo, económico, salubre, accesos, etc. El bienestar social se desborda, los resultados no serán positivos, aunque las medidas sean para otra situación. Siguiendo a Disraeli, el poder tiene el deber de articularse por el bien social.

Asocio estas circunstancias a lo dicho por Dwight D. Eisenhower: “Solo quieres seguridad total, ve a la cárcel. Te alimentan, te visten, te dan cuidados médicos. Lo único que falta es la libertad “, cuyas cualidades encontramos en el comportamiento cotidiano actual.

Las cuarentenas son las medidas por excelencia más dañinas a los avances de una sociedad, detienen y deterioran con forme pasa el tiempo usándolas, cada aspecto en las sociedades y por ende en las personas que la conforman, por ende, utilizarlas constantemente y como primera forma de frenar contagios en pos de la “salud”, es desconocer sus implicancias. ¿Cuántos podrían decir que están mejor que antes de las cuarentenas, especialmente su salud?, Si la misma OMS atacó dicha medida, ya que, estaban empeorando las situaciones, sin tener que indagar mucho en que los resultados de los países que no ocuparon medidas restrictivas y lograron tener mejores índices apelando a la responsabilidad de cada sujeto, pero en Hispanoamérica especialmente, aún se piensa en que es una opción que debe mantenerse y que terceros evalúen lo que cada uno aprecia más.

Hay que hacerse la noción de que tendremos que vivir años con este virus y sabemos que encerrados no podremos aguantar ese tiempo, tejiendo una cultura de cuidado y prevención pero no de insurrección y limitaciones en las libertades para poder abordar aquello que mantenemos en el cajón de nuestra vida mental actualmente y esto es porque las formas de abordaje de esta pandemia han desencadenado peores condiciones sanitarias en la acera psicológica, social, económica, si se hace el ejercicio debido de profundizar al respecto -la posible cura está saliendo peor que la enfermedad en varios sentidos-.

Esto fue escrito por

Yerko Huenchucona

Titulado de Técnico en Administración de Empresas y actual estudiante de Psicología.

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