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Robert Nozick, el hombre que abrazó la libertad

Nozick es hoy un referente de quienes creemos en que la libertad es el logro más significativo de nuestro tiempo. Quienes aún soñamos con un mundo en donde cada quien encuentre su propio valor en sí mismo y progrese según sus talentos y destrezas, seguiremos encontrando una luz en el hombre que abrazó la libertad.

Luego de la publicación de A Theory of Justice del pensador estadounidense John Rawls, la Filosofía Política encontró una incandescente luz de resurgimiento en un impenetrable ocaso de la desidia. El planteamiento rawlsiano sobre la construcción de una sociedad más justa y próspera abrió el debate sobre cuestiones de gran trascendencia para la disciplina en el siglo XX; la igualdad, la democracia y la libertad fueron los temas que animaron el desarrollo de nuevos avistamientos teóricos sobre las nuevas concepciones de justicia en las sociedades occidentales.

Rawls siendo un defensor del liberalismo igualitario, en donde pregonaba la necesidad de establecer instituciones políticas y sociales que se edifican por un consenso de unos principios mínimos de justicia, motivó el surgimiento de argumentos disidentes de la ideología libertaria que emergía en Estados Unidos de la denominada Nueva Derecha. Entre ellos, uno de sus colegas, fuertemente influenciado por los defensores del capitalismo Friedrich Hayek, Murray Rothbard y Ayn Rand, el pensador americano Robert Nozick publicó, en 1974, Anarquía, Estado y Utopía con referencias explícitas a las fallas y contradicciones que se presentaban en lo que él denominaba la “utopía rawlsiana”. Su mayor contribución fue la radicalización del liberalismo estadounidense y la exaltación del individuo como entidad suprema de la vida en sociedad.

La obra de Nozick está perfectamente articulada en dos de sus obras. Por una parte, está su obra como pensador:  Explicaciones Filosóficas, escrito en el filósofo nos introduce a temas modernos como el amor, el sentido de la vida y el libre albedrío. En este texto, Robert Nozick explica la vida humana a través de la tipología del valor, y este valor constituye una característica inherente a todas las personas, de la cual subyace el sentido de la vida. En este contexto, se justifica que alguien es ético cuando se comporta de conformidad al propio valor y al valor del otro en torno a una unificación de la diversidad, transversalizado por la armonía del sentido y la huella que queremos dejar en el mundo.

La segunda obra en la que queda plasmada con más claridad su teoría de la justicia es Anarquía, Estado y Utopía. Considerada su obra política, Nozick hace especial mención a las irregularidades y vacíos de su antecesor y amigo John Rawls. En ella, buscando la sensibilidad del socialismo y la racionalidad del pensamiento liberal, plasma con indiscutible la precisión, los planteamientos fundacionales de la defensa a un Estado Mínimo que, apelando a la moral kantiana, no instrumentalice al hombre, si no que se le permita actuar bajo los preceptos de su propio valor. Así, refuta el concepto de redistribución de la riqueza y defiende la desigualdad como un fenómeno inminente y necesario, apelando a que no todas las personas poseen el mismo valor, por lo     que su riqueza o pobreza depende exclusivamente del valor que cada sujeto tenga de sí mismo. Hay que admitirlo, el libro fue polémico, generó los aplausos de la joven corriente libertaria y minarquistas quienes exaltaron la individualidad del sujeto como el más preciado tesoro de la modernidad; pero, por otro lado, fue fuertemente criticada por los neomarxistas e intelectuales de izquierda socialista de la época, quienes acusaron a Nozick de justificar las graves injusticias que vivía el mundo, en términos de distribución de la riqueza y como se justificaba que algunos amasaran grandes fortunas mientras que otros padecieran la ignominia del hambre y la miseria.

Más allá de todo esto, Nozick es hoy un referente de quienes creemos en que la libertad es el logro más significativo de nuestro tiempo. Quienes aún soñamos con un mundo en donde cada quien encuentre su propio valor en sí mismo y progrese según sus talentos y destrezas, seguiremos encontrando una luz en el hombre que abrazó la libertad.

Esto fue escrito por

Esteban Escudero Correa

Estudiante de Ciencias Políticas y Filosofía de la Universidad Pontificia Bolivariana. De mis gustos personales está en escribir sobre mis opiniones, argumentos y puntos de vista sobre coyuntura nacional e internacional; escribir ensayos sobre reflexiones de teoría filosófica y de interés general. Apasionado por la lectura, el arte y el teatro.

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