Opinión Política

Rionegro y su liderazgo electoral

Como es costumbre, y más en política, la interpretación de las últimas elecciones resultará nada más que en un ejercicio subjetivo y guiado por el interés de quien quiera que la elabore. Si bien, poco después de conocidos los principales resultados de las más importantes ciudades del país, la mal llamada “opinión pública“ en redes sociales situaba a Álvaro Uribe Vélez como el gran perdedor de la jornada, haciendo eco al triunfo de Claudia López en Bogotá y de Daniel Quintero en Medellín. Este tipo de conclusiones ignoran que en la capital antioqueña hace mucho que Uribe no pone un candidato propio y ni qué decir de Bogotá. Sin embargo, y a pesar de no ganar en las principales ciudades, el uribismo se ha quedado con gran cantidad de gobernaciones y alcaldías en los últimos años y sobra hacer la cuenta de los Concejos y Asambleas.

Si bien, las dinámicas políticas cambian constantemente en un país donde el acceso a internet ha permeado el debate político y permite cada vez más que surjan diferentes movimientos bajo las mismas lógicas propagandísticas de siempre que compitan a los partidos “tradicionales”, aún queda mucho para hablar de un voto de opinión consolidado y no se debe perder de vista quiénes realmente están detrás de la financiación económica y política de los que se autodenominan independientes. Pero eso será tema para otra ocasión.

Centrémonos en un ejemplo importante, que analistas políticos (sesgados y felices cayendo en lugares comunes) han omitido: en el uribismo sí hay relevos generacionales. Y esto se evidencia en Antioquia y más específicamente en Rionegro, en donde el Representante a la Cámara, Esteban Quintero (elegido en 2018 con más de 57 mil votos) demostró que, con trabajo duro, esfuerzo, dedicación y cercanía con la gente se pueden lograr grandes hitos electorales. Quintero logró ganar con su candidato, Rodrigo Hernández, amigo de siempre del actual Alcalde, Andrés Julián Rendón y quien representa la continuidad (gracias a Dios) de la bien calificada gestión actual en este municipio del Oriente antioqueño. También logró el Representante, otras alcaldías, una concejal -nada más y nada menos que la más votada en la historia de Medellín, Nataly Vélez, y un diputado de Antioquia, Gregorio Orjuela.

Y vale la pena rescatar que Rodrigo Hernández se enfrentó a un equipo político conformado por un exalcalde, varios grupos de oposición, grandes intereses económicos de algunos empresarios de la región y una maquinaria dedicada a mentir, pero pudo más la sensatez colectiva y el trabajo duro del congresista Quintero y la buena obra de gobierno de Andrés Julián Rendóny su estrategia de posicionamiento de todo lo que en cuatro años logró para Rionegro.

Y cuando hablo de sensatez colectiva, no me refiero solo a la empatía que ha logrado Rodrigo Hernández en sus electores, sino a su papel de seguir firme en los grandes avances que ha tenido Rionegro de la mano de Rendón. Porque son evidentes y de reconocimiento nacional las cifras históricas en cuanto a gestión de infraestructura pública, mejora en los índices de calidad de vida, disminución de los homicidios y otros delitos, cifras récord en inversión social y hasta la construcción de un proyecto como el tren ligero, el primero del país.

Por lo anterior, cuando dicen que el uribismo no ganó en las elecciones, esta es una verdad a medias. Puede que el análisis de los números arroje que Uribe no endosa los votos de antes, pero no se puede desconocer que ha dejado una gran escuela de hombres y mujeres brillantes, trabajadores incansables como Esteban Quintero o como el alcalde Andrés Julián Rendón que hoy son muestra de cómo el trabajo decente e inteligente logra transformar las realidades de las subregiones.

Ellos son los grandes ganadores de la jornada electoral del domingo 27 de octubre. La de Rionegro es la alcaldía más importante que ganó el Centro Democrático y ello fue posible, más allá de las características de Hernández, por la estructura política de Quintero y la gran gestión de Rendón. Que se preparen Antioquia y Colombia, porque en dos años este par de alfiles del uribismo muy seguramente pasarán a ser los caballos sobre los que galopará el éxito de dicho partido.