Opinión

¿Quién es el tóxico?

Deliberadamente el senador Jorge Enrique Robledo insiste en catalogar como tóxicas las alianzas en potencia que se podrían engendrar a partir de la hoy llamada “coalición Colombia”, el categórico  de “santistas” para referirse a quienes militan en su mismo espectro político, por uno que otro apoyo al proceso de paz resulta dividiendo el voto de opinión del país.

Sin demeritar las grandes actuaciones del senador Robledo, resulta práctico hoy lanzar una voz crítica sobre su accionar político, puesto que la historia ha demostrado como su carácter asfixiante y su orgullo militante ha desboronado las pocas unidades que tejieron la izquierda colombiana.

En el 2010 en una entrevista el senador Robledo aseguró que la salida de Petro del Polo obedecía a una desobediencia, para ese entonces Petro pretendía ser presidente del partido y por decisión mayoritaria Clara López sería designada en el cargo. Lo cierto es que las diferencias entre los líderes del partido y Petro se agudizaron cuanto éstos no sancionaron a tiempo al alcalde Samuel Moreno por los escándalos de corrupción y clientelismo denunciados por Petro.  El brazo radical del partido (la MOIR) se mantuvo en línea con la lista 36 hasta que el escandalo se hizo indefendible, así Petro dejaría un hueco en el partido cuando tomaría la decisión de formar toldo aparte.

El partido se limpió, pero la división se mantuvo al paso que su imagen pública por parecer un acólito de corrupción se derrumbaba. Sus dos brazos políticos más poderosos “el polo social” bajo el liderazgo de Clara Lopez y la MOIR en cabeza de Robledo mantenían una continua riña por el mandato del Polo, tanto así que en el 2014 cuando Clara Lopez apoyo directamente la candidatura de Santos en segunda vuelta hubo una pelea directa entre ella y Robledo. En el momento previo al comunicado de prensa éste la incito a pelear porque según él las banderas del POLO no se entregaban. La frase de campaña de Robledo  “ni santos ni Zuluaga”  planteó una postura radical y coherente pero también un acto irresponsable que terminó dividiendo parte del voto de opinión que jalona el senador.

La presidencia del Polo continuo siendo la joya de la corona y con la salida de Clara López del partido luego de su ascenso como ministra de trabajo del gabinete santos, el Polo quedo más unido que nunca y cómo no ser así pues es sus líneas ideológicas quedaba solamente la MOIR y uno que otro no alienado sin mucho caudal político.

Lejos queda aquel Polo Democrático Alternativo que logró cobijar las corrientes opuestas y  prudentes al establecimiento, atrás quedo y hoy solo vive de la cenizas que dejaron los grandes coordinadores del pensamiento de unidad; hoy el partido es lo que diga Navas Talero, Robledo y Aurelio Suarez. Grandes críticos sin propuestas relevantes frente al recalentamiento económico que agobia al país, representantes de un partido cuya democracia desapareció frente a la hegemonía de la MOIR, un partido con insoportables seguidores que recitan el discurso de Robledo sin saltarse comas. Hoy el Polo es un partido de primiparos, de esos con los que uno coquetea cuando empieza a tantear  la izquierda.