¿Qué nos queda de la paz?

“Ni esta columna, ni un artículo y ni siquiera un libro completo me alcanzaría para anotar todos los testimonios de todas las víctimas de esta absurda guerra”


“La paz fue nuestro sueño”, dijo Jesús Quintero, cuyo hijo Sebastián murió luego de que pistoleros abrieron fuego en Samaniego, una pequeña comunidad montañosa atrapada en la guerra de grupos criminales. “Pero nada ha cambiado”. (12 de septiembre del 2020)

Cinco años después de acabar con la guerra de más larga duración en América con la firma de un tratado histórico de paz que el mundo entero aplaudió, Colombia pasa por un preocupante aumento de violencia masiva. Muchos testimonios como el de la entrada de esta columna son los que se repiten a diario, en todo el país, exceptuando en algunas ocasiones las grandes ciudades, en las que muchos somos privilegiados de no vivir en regiones y lugares donde el estado y los dirigentes solo aparecen para recoger votos.

Encontramos esa violencia que al día de hoy sigue creciendo, tenemos el caso y el testimonio de Jesús Quintero que es doloroso y que solamente representa una cifra más para la absurda guerra que se vive, si bien ya ha transcurrido un año y más de un mes no nos debería doler menos. Si regresamos a la actualidad, el panorama es desolador, tenemos más cifras lamentables.

Según cifras del Instituto de Estudios para el Desarrollo y la Paz (Indepaz) con la masacre en Betania, Antioquia que es una de las más recientes, sería la número 76 en lo que va de 2021, después del proceso de paz en noviembre de 2016, según registros de la oficina de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, en 2017 bajaron a once las masacres, pero en 2018 nuevamente empezaron a subir. En 2019, según la ONU, se registraron 36 masacres en medio de las cuales fueron asesinadas 133 personas, la cifra más alta desde el 2014 y solo en 2020 según indepaz, hubo 89 masacres y 345 víctimas en Colombia “Ni siquiera una pandemia puede frenar a estos criminales que atentan contra la paz”.

Hemos visto cómo la violencia ha ido creciendo porcentualmente en los últimos años, y lo único que ha hecho bien el gobierno de turno es en hacer trozos el proceso de paz, lo poquito que tenía este país de paz se lo arrebataron, pero al parecer les da igual, nadie se alarma, nadie tira una piedra, nadie levanta la voz, desde que el muerto no sea mío todo está correcto nos acostumbramos a vivir en violencia por eso nunca afecto y nunca afectará nuestra cotidianidad.

 

About the author

Kevin Rojas Ramirez

Mi nombre es Kevin Rojas, actualmente tengo 18 años, soy un joven líder político, he llevado varios procesos de formación política los cuales a mi corta edad me han dado mucha experiencia y me han brindado mucho aprendizaje, fiel acreedor de que esto tiene una razón de ser y podemos aspirar a un mejor país, en paz, equidad y fraternidad.
La paz no es el objetivo, la paz es el camino a algo mucho mejor.

Add Comment

Click here to post a comment

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.