Cultura Selección del editor

¿Por qué tecnovivimos el teatro?

El objetivo último de Artaud, como el de Schreyer, es la abolición de las distancias y la unificación del espectador, el actor, y el campo místico más allá del acontecimiento escénico en una transfiguración…

-José A. Sanchez

 

En Medellín el teatro ha escrito, actuado y hablado sobre el dolor, sobre la guerra, pero también ha sido el causante de felicidad en medio de los momentos más oscuros. Ha conmocionado, con en la catarsis, una catarsis que ya no está solo en el espectador sino en el creador, en el escenario y hoy en las múltiples plataformas, la catarsis es creada por nuestra virtualidad, es la conexión de múltiples realidades a temporales que sorprenden, que conmocionan. Estas plataformas son un escenario móvil, digitales, donde el público hace parte dela obra y los espacios íntimos como la ventana de la casa, la terraza, la sala, la cocina, el cuarto, son el palco o el escenario, el espectador es interactuante activo, participante hace parte de la obra,   se emociona bailando desde su casa o ventana y el actor se diluye en múltiples realidades espacio tiempo y se reconfigura en una suerte de actuante que abraza al espectador legando a su espacios más íntimos de quién lo observa, lo que ocasiona paradojas entre el encuentro, el espacio público y la virtualidad. Por tanto, se generan nuevas preguntas que transforman los modelos hasta ahora establecidos: ¿qué ocurre en un espacio con múltiples realidades?

Vivimos en el espacio-tiempo, realidades simultáneas, se cruzan los roles, y la experiencia se diluye, ya no hay actor y espectador somos uno en una inmersión que deriva en una suerte de creación, lo virtual no es menos real: los espacios virtuales son espacios reales; se dan porque imaginamos, soñamos, sentimos… Incluso, leer un libro nos sitúa en una virtualidad. Lo virtual no es nuevo y el teatro en la virtualidad tampoco lo es. Hoy resulta que el gran reto es que el teatro está, en sí mismo, viviendo las múltiples realidades y temporalidades.

Ahora el teatro se puede ver, además, en variadas plataformas que son espacios: en una pantalla del computador, en una red, en vivo y en una valla, y en todos los espacios son la obra. Estamos viviendo la totalidad del proceso y del producto condensado en espacio-tiempo. El reto es cómo mantener el convivio y el tecnovivio sin juicios de valor, si no en el entendimiento de que nos adentramos a un otros paradigmas, a otro momento histórico.

El teatro, en todo su proceso, ha asumido la tecnología. Desde Grecia se realizaron adaptaciones tecnológicas, como sucedió con la acústica de los escenarios, los sistemas hidráulicos, las máscaras con amplificaciones, los Coturnos que aumentaban la estatura de los actores y en el barroco el gran invento tecnológico que revoluciono la manera de vivir la experiencia escénica, la caja Italiana y la tramoya. Esta última es todo el sistema que nos permite generar el imaginario, crear la caja. Esa caja “televisiva que antes mostraba a los actores en tiempo real, pero que hoy es la pantalla de un equipo o un televisor, nos demuestra que solo cambian los medios y las plataformas, más no la apropiación que el teatro ha hecho de la tecnología.

En la actualidad, lo que el teatro ha logrado es resignificar sus valores y adoptar otro lenguaje, como lo ha hecho siempre. Así lo hizo en el Renacimiento y en el Barroco. Estos fueron momentos de transformación del pensamiento humano donde hubo cambios de episteme y de paradigmas que posibilitaron, incluso, la toma de decisiones poéticas y políticas, entendiendo la política como un cuerpo que se expresa, habla y grita, en medio de las convulsiones de una crisis.

Después de las guerras, el teatro cambió y la humanidad reconoció a las artes y la creación como el único espacio de inserción de los imaginarios y de la «salvación» de un mundo que no tenía esperanza. Asimismo, la crisis logró que las vanguardias del siglo XX transformaran la concepción de arte, cultura y pensamiento de ese siglo, lo que lo llevó al desarrollo actual que en este momento también se encuentra en crisis.

El arte y la cultura son los que han mantenido el espíritu y el alma de la ciudad. Desde las artes han surgido preguntas creativas y el teatro ha puesto en escena reflexiones que conducen a nuevos cambios y acompañan a la sociedad en medio del dolor.

Por eso hay que celebrar el teatro, porque es múltiple, mutante y adaptable a las realidades de los retos actuales. Hay que celebrar el teatro, precisamente, porque logra entender los problemas de las personas y sobreponerse a ellos narrándolos, viviéndolos, actuándolos y llevándolos a un lugar en el que la sociedad vive cada vez más conectada, experimentando lo que nos hace humanos la creación infinita en múltiples realidades que nos hace cada día mas teatrales.