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Oscar Wilde: el idilio de la subversión literaria

“(…) Sí, el amor está muy bien a su modo, pero la amistad es una cosa mucho más alta. Realmente nada hay en el mundo más noble y raro que una amistad verdadera.

 Oscar Wilde (Fragmento El Príncipe Feliz y otros cuentos)


Si ha existido un autor a lo largo de la historia literaria que ha dado lugar mediante el estudio de su vida y su obra a más apropiaciones culturales y cuya proyección y construcción biográfica ha superado la popularidad de su propia obra, ese ha sido sin duda Oscar Fingal Wills Wilde, o como todos los conocemos: Oscar Wilde.

Nacido en Dublín, Oscar Wilde mostró desde una muy temprana edad su encanto e ímpetu por la poesía y la dramaturgia. La lectura de autores como John Ruskin y Walter Pater forjaron, en los años de su juventud, su ideario estético y estilístico de su labor como escritor, como también lo hizo en sus concepciones filosóficas. Sus primeros escritos fueron poemas que el joven Wilde iba documentando a lo largo de sus viajes en Europa y compiló en el año 1881, cuando contaba con 27 años de edad, en un pequeño libro titulado Poemas. Al año siguiente, emprendió un viaje a Estados Unidos, donde ofreció una serie de conferencias sobre su teoría acerca de la filosofía estética, que defendía la idea del «arte por el arte» y en la cual sentaba las bases de lo que posteriormente dio en llamarse dandismo.

Esta esfera estética y filosófica de Wilde fue un aspecto inescindible de su vida y fue perfectamente articulada a la narrativa wildeana de la era post-victoriana, que se reflejó en obras de alto reconocimiento como el Retrato de Dorian Gray. El dandismo como corriente estética, tuvo como punto de partida el marco de la monarquía absolutista y que tuvo su ápice con la evolución de la incipiente democracia burguesa. En ella, se refleja la inquietud cultural y estética en la corriente del romanticismo. Así, el dandismo, defendía lo artificial sobre lo natural, donde la premeditación era el sustituto de la espontaneidad, adoptando un espíritu crítico con el cual se trató de desenmascarar los artificios de una sociedad cohesionada y oprimida a la merced de los reyes.

Y era precisamente esa sociedad monárquica del statu quo que Oscar Wilde pretendía desenmascarar. Una sociedad que lo había condenado al más vergonzoso de los castigos por su orientación sexual, minimizando la huella de un escritor de frenética narrativa subversiva que se resiste a desaparecer de la indeleble sutileza de quienes hoy, en pleno siglo XXI, vemos en él un ícono de rebeldía estética y de guía narrativa para adaptar a nuestros tiempos.

Así, Incluso, todavía en nuestra época, este gran autor se nos sigue presentando como una figura evanescente, elusiva, paradójica y a veces contradictoria de cómo las sociedades de hoy siguen condenando a quienes se atreven a pensar diferente, a romper con los cánones y los gravámenes del statu quo moderno. Desde sus obras más inteligibles hasta las enmarañadas narrativas, Oscar Wilde es y seguirá siendo un ícono de rebelión de las ideas.

Esto fue escrito por

Esteban Escudero Correa

Estudiante de Ciencias Políticas y Filosofía de la Universidad Pontificia Bolivariana. De mis gustos personales está en escribir sobre mis opiniones, argumentos y puntos de vista sobre coyuntura nacional e internacional; escribir ensayos sobre reflexiones de teoría filosófica y de interés general. Apasionado por la lectura, el arte y el teatro.

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