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Ojos verdes y el sentido oculto 

Es evidente que, en los últimos años, la poesía se ha dado a conocer en más lugares y a más personas alrededor del mundo. Hoy en día escuchamos metáforas, piropos y versos por todas partes. Escuchamos poesía en la radio con canciones de Natalia Lafourcade, hasta en las rimas del tan “popular” reguetón y trap. En la misma Biblia hay poesía. Incluso hay poesía cuando entras a Facebook y ves que la tía “Chonchis” publicó una foto Tumblr con frases de amor.

Ok, hay poesía en todas partes. Pero ahora, ¿dónde está su sentido? Amigo, déjame decirte que no la hay. Nunca podremos comprender el verdadero significado de un poema. Sería como leer la mente. No sabemos a qué se refirió Neruda con que sus palabras se adelgazaban a veces o porque Sabines le escribió a las putas, solo podemos interpretar. Sin embargo, ¿qué pasaría si te dijera que encontré el significado de la poesía?

Es increíble la manera en que dos personas se conocen por azares del destino y se enamoran. Es aún más curioso saber que sus vidas son tan parecidas y que tienen demasiadas cosas en común. Y es increíble saber que cualquier paso en falso los hubiera llevado por un camino totalmente distinto, tal vez a uno donde jamás se hubieran conocido. No puedo evitar pensar en esa antigua leyenda japonesa donde todas las personas tienen un hilo rojo amarrado al meñique y al corazón que une a aquellas personas que están hechas el uno para el otro. Y así me pasó a mi. Conocí a Xanath de una manera muy curiosa. Alguien la había tirado y se lastimó la pierna. Y yo, sin ninguna excusa cualquiera para hablarle ni para después pedirle su instagram, la ví intentando subir las escaleras y la ayudé. Una mezcla oxitocina, endorfina y adrenalina que pasa por mi cuerpo cada vez que la veo.

Tenemos varios ingredientes: poesía, amor, unos ojos verdes, lunares interminables, un cocktail de reacciones químicas y yo, un poeta de pacotilla.

Ahora, ¿cómo rayos Xanath le dio sentido a la poesía? Trataré de explicarme: cuando una persona está profundamente enamorada, busca una cualquier excusa para pensar en su amor. Y así fue. En la mejor etapa de mi vida la conocí. Y con ella conocí la poesía real.

El cerebro es tan impresionante que logra almacenar olores, sabores, sensaciones, temperaturas, imágenes y personas. Y es así como nuestra mente fusiona los recuerdos más preciados con otros y nos da ese sentimiento de felicidad. Literalmente como en la película intensamente, lo que sucede con nuestros recuerdos felices, tristes, de enojo. A todo este proceso se le conoce como la memoria.

Se que ahora te pueda sonar demasiado descabellado el asunto. Que mi cerebelo y mi sistema límbico hayan hecho que al leer poesía encuentre sus ojos verdes en los versos. Y suena ridículamente elegante, o sea cursi, pero puedo estar seguro que le dio un sentido al poema más grande, con más ritmo que pudiese haber escrito alguna vez, mi vida.