Opinión

Menos burocracia, más emprendimiento

Emprendimiento es una palabra ajena a los colombianos. Al hablar de innovación y soluciones tecnológicas a los problemas diarios que afronta el país, se entra en una burbuja de expectativas y no de soluciones, el colombiano promedio cree que las soluciones únicamente llegarán del desarrollo científico y tecnológico en otros países.

Emprendimiento es una palabra ajena a los colombianos. Al hablar de innovación y soluciones tecnológicas a los problemas diarios que afronta el país, se entra en una burbuja de expectativas y no de soluciones, el colombiano promedio cree que las soluciones únicamente llegarán del desarrollo científico y tecnológico en otros países.

En este punto empieza una gran pregunta, ¿qué los ha llevado a este escenario tan desastroso para el emprendimiento y la iniciativa privada?

Mientras en otros países el emprendimiento es la principal forma de crear riqueza, en Colombia es la principal forma de entrar en detrimento. Burocracia e impuestos excesivos privan a los colombianos de aventurarse a crear nuevas empresas y nuevos emprendimientos. El Estado colombiano termina siendo el principal enemigo (y socio, ya se explicará por qué) de las mentes brillantes que quieren atreverse a desafiar al mundo con sus nuevas y revolucionarias ideas.

En Colombia crear una empresa tarda más de 28 días hábiles, trámites entre Cámara de Comercio y DIAN (PRE-RUT, RUT, certificados, facturaciones, inscripciones) terminan acabando con la iniciativa privada. Comparando con otros países ¡qué difícil es emprender! En Estonia o Nueva Zelanda, con trámites muy sencillos, vía internet, se crea una empresa en menos de 2 horas.

No solo la dificultad para crear empresa disminuye el emprendimiento, la tributación también entra a ser decisiva para las nuevas empresas colombianas, esta puede ser igual al 75% sobre las ganancias, volviendo al Estado colombiano el peor de los socios para un empresario, no invierte nada y se queda con la mayoría de la riqueza generada. Mientras, en otros países las nuevas empresas no pagan ningún tipo de impuesto para facilitar el sostenimiento de las mismas en sus primeros años.

No resulta extraño que haya más emprendedores y nuevas empresas en países con menos burocracia y menos impuestos, además de la huida de mentes brillantes colombianas a iniciar nuevos proyectos en territorios aptos para sus ideas innovadoras.

Aun así no todo está perdido. El escenario para el emprendimiento puede cambiar en Colombia. El primer paso es desmitificar la imagen del malvado empresario, la izquierda y la derecha tradicional lo han hecho ver como el empobrecedor de los países en desarrollo, y no como lo que en verdad es, el creador de nueva riqueza. El segundo paso es exigirle al Estado la disminución de burocracia para facilitar y aumentar el número de empresas en el país. El tercer paso es exigir la disminución de impuestos para favorecer el mantenimiento de las nuevas empresas, creando un ambiente favorable para hacer intercambios de bienes y servicios en territorio colombiano.

A diferencia de la idea que se ha vendido, la economía de un país no puede crecer sin iniciativa privada. Crear y mantener una empresa en Colombia no puede ser una guillotina para los emprendedores, debe ser el puente para la creación de riqueza. Por eso los colombianos deben pedir menos Estado y más iniciativa privada.

Esto fue escrito por

Martín Sánchez Díaz

Martín Sánchez es estudiante de Ingeniería Química de la Universidad Nacional de Colombia. Miembro del Movimiento Libertario, Coordinador de Incorporaciones. Columnista Revista CiudadBlanca, Columnista Proyecto Libertario. Liberal Clásico. Apasionado de la ciencia y la política.