Cultura

Los Andes y la gentrificación en el centro de Bogotá

El centro histórico que hace algunas décadas abandonaran los ciudadanos más ricos de Bogotá, vuelve a ser atractivo para ellos y para las inmobiliarias; estas últimas se han lanzado en una gran cruzada para recuperarlo como sea y convertirlo en un centro metropolitano a la norteamericana: burgués, segregado y diseñado para los más ricos, como ha venido sucediendo por ejemplo en Nueva York desde la alcaldía de Michael Bloomberg

 

Según la Encuesta de Calidad de Vida realizada por la Fundación Bogotá Cómo Vamos (2017), Santa fe fue una de las localidades de Bogotá con mayor variación en el avalúo catastral para el periodo 2016-1017, registrando una variación del 8,9%. Dicha variación se explica principalmente por dos razones: las obras de renovación urbana que ha venido adelantando la Alcaldía Mayor (por ejemplo, la construcción del Eje Ambiental y la peatonalización de la Carrera Séptima) y, las obras que vienen adelantando privados,

particularmente las universidades del sector. Por ejemplo, la Universidad Central ha iniciado obras para expandir su campus en 26 500 m2 mediante la construcción de 2 torres de 12 pisos y un espacio denominado “campus vertical”, que constituye un “nuevo concepto arquitectónico” (Durán, 2018). Por su parte, la Universidad Jorge Tadeo Lozano ya ha logrado avanzar en la expansión del campus con la construcción de un nuevo edificio de 13 500 m2 para la Facultad de Artes, ubicado en la Calle 26 con Carrera 4ª (El Tiempo, 2016). Sin embargo, el proyecto más ambicioso de ampliación de un campus universitario en el sector, lo viene adelantando la Universidad de Los Andes

Campus Universidad Central. Cortesía: Universidad Central.
Edificio Artes U. Tadeo. Cortesía: Estahl Ingeniería.

Los Andes viene promoviendo junto a la Alcaldía Mayor el Plan Parcial de Renovación Urbana Triángulo Fenicia, un proyecto para renovar el perímetro comprendido entre la Avenida Circunvalar, la Carrera Tercera y la Avenida Jiménez. La idea es construir unidades de vivienda, espacio público e infraestructura para el campus de Los Andes. Sin embargo, el proyecto ha encontrado una férrea oposición por algunos habitantes del Barrio Las Aguas cuyas viviendas deberán ser demolidas para la ejecución del Plan Parcial -así lo señala un documento elaborado por la Universidad de Los Andes y que contiene ajustes al Plan Parcial (Uniandes, 2014) , dando lugar a un repoblamiento del sector y a una ocupación del espacio urbano por parte de grupos sociales de mayores ingresos; a este proceso se le conoce en el campo del urbanismo como gentrificación. Vale la pena preguntarse entonces ¿cómo opera la gentrificación en el centro de Bogotá y particularmente, en el Triángulo Fenicia? ¿Cuáles son las percepciones y preocupaciones de los habitantes del sector frente al proyecto? ¿Qué opina la Universidad de Los Andes? Para responder a dichos interrogantes, es necesario volver atrás en el tiempo.

A lo largo de nuestra historia, el centro de Bogotá se ha constituido como centro financiero, político y cultural de Bogotá y del país, concentrando hasta mediados del siglo XIX la actividad económica y la institucionalidad pública de la Nación con importantes edificaciones como la Real Audiencia, la sede del Virreinato, el Cabildo y la Casa de la curia. Fue también en el centro de Bogotá en barrios como Las Nieves donde se asentaron las personas más adineradas de la incipiente ciudad (Lleras Camargo, 1975). Sin embargo, después de la segunda mitad del siglo XIX y debido a la expansión demográfica, a las masivas migraciones de personas oriundas Boyacá y Cundinamarca por cuenta del conflicto armado y a las problemáticas de seguridad e higiene, el centro cayó en una profunda decadencia y los grupos sociales de mayores ingresos se fueron desplazando cada vez más hacia el norte, iniciando el proceso, por ejemplo, en el emergente vecindario de Chapinero. La decadencia patrimonial del centro se intensificó en el siglo XX con sucesos como el Bogotazo, que dejaron lesionado de muerte al emblemático lugar fundacional de la capital.

No sería sino hasta aproximadamente en la década de los 70 que el gobierno iniciaría un plan de renovación urbana, orientado a la revitalización del sector con la creación de complejos residenciales y centros comerciales, tales como la Unidad Residencial Colseguros, las Torres de Fenicia, las Residencias Tequendama y el Centro Residencial y Comercial Barichara (Ballén Zamora 2009). El proceso también implicó la creación de una nueva institucionalidad pública para la consecución de dichos fines, naciendo así la Empresa de Renovación Urbana (ERU), la cual adelantaría obras como por ejemplo, la creación del Eje Ambiental, un corredor vial que transformó el uso de la emblemática Avenida Jiménez de corredor de tráfico mixto a corredor exclusivo para el sistema de transporte masivo de la ciudad, Transmilenio, desde la Carrera Catorce (Avenida Caracas) hasta la Carrera Tercera.

Es importante señalar que los procesos de urbanización experimentados en la década de los 70 enfrentaron varios problemas desde lo social, dado que fue necesario desalojar los antiguos pobladores de los tugurios e inquilinatos para demoler y dar inicio a la construcción de los complejos residenciales y comerciales anteriormente mencionados, lo cual inevitablemente terminó transformando la composición socioeconómica de los habitantes del sector, pasando de grupos de ingresos bajos y medios a grupos de ingresos medios-altos (Dureau y Piron 2009). A este proceso se le conoce como gentrificación y en términos de Adrián Manrique (2013), geógrafo e investigador colombiano, el proceso de define como:

“el desplazamiento paulatino de grupos de altos ingresos a un espacio central urbano deteriorado, con la intención de mejorar sus condiciones físicas, sociales y económicas; lo que, en paralelo, desencadena impactos urbanísticos, como la salida de la población residente de bajos ingresos, y el surgimiento de problemáticas de segregación social”

Desde la década de los setenta, la renovación urbana del centro parecía estar congelada. Sin embargo, desde la segunda década del siglo XXI se viene experimentando una nueva ola de renovación urbana, mucho más agresiva y ambiciosa a través de los denominados Planes Parciales de Desarrollo Urbano, definidos por la Secretaría Distrital de Planeación como:

      “los instrumentos que articulan de manera específica los objetivos de ordenamiento territorial con los de gestión del suelo concretando las condiciones técnicas, jurídicas, económico – financieras y de diseño urbanístico que permiten la generación de los soportes necesarios para nuevos usos urbanos o para la transformación de los espacios urbanos previamente existentes, asegurando condiciones de habitabilidad y de protección de la Estructura Ecológica Principal, de conformidad con las previsiones y políticas del Plan de Ordenamiento Territorial. Decreto 190 de 2004, Artículo  31” (SDP, s.f.)
 

Para el caso del centro de Bogotá se viene adelantando el Plan Parcial de Desarrollo Urbano Triángulo Fenicia, el cual incluye la renovación urbana del perímetro comprendido entre la Carrera Tercera, la Calle 22 y la Avenida Circunvalar. En el plan parcial, al igual que en las intervenciones realizadas en los setenta, se incluye la creación de unidades de vivienda, centros comerciales, espacio público y como nuevo ingrediente, una ampliación del campus de la Universidad de los Andes. Inevitablemente y al igual que en los setenta, el proyecto implica el desalojo y la demolición de varios predios, ubicados detrás de la Carrera Tercera y entre Calles 22 y 22A.

 

Así luciría el perímetro del Triángulo de Fenicia tras la ejecución del proyecto. Cortesía: RCN

Aunque la Universidad de los Andes asegura que a estos residentes se les entregará una unidad de vivienda en el proyecto que se pretende adelantar, Camilo Gutiérrez -propietario de una de las viviendas que deberán ser demolidas- sostiene en una entrevista realizada para la presente investigación que, “aunque se nos brinde un apartamento en el proyecto será difícil vivir allí, pues el estrato subirá, nos va a tocar pagar administración y llegarán nuevos supermercados que encarecerán el costo de vida en el sector y tarde que temprano nos tocará irnos”.

En la manzana cinco del Plan Parcial se contempla la creación de torres de vivienda en propiedad horizontal, estrato cuatro, lo cual dará lugar a un repoblamiento y a un aumento en el número de residentes con ingresos medios-altos en el sector. Así lo señala el documento con ajustes al Plan Parcial, elaborado por la Universidad de los Andes:

“Como muestra en la tabla anterior, se estima que habrá un total de mil (1000) habitantes en las tres torres del proyecto manzana 5. Buscando mantener un carácter conservador en las estimaciones hechas para este estudio, se estima que el 100% de las viviendas estarán ocupadas y generando viajes, dentro del horizonte de proyección (año 2032). Así, se supone que para el año 2017 el proyecto estará finalizado y ocupado en un 50% (en uso residencial, uso comercial se asume 100% ocupado desde 2017). Para el año 2022 se supone una ocupación de viviendas del 100% que permanece constante hasta el año 2032. Así mismo, se englobó la totalidad de las viviendas construidas en éste proyecto dentro del estrato 4. Teniendo en cuenta lo anterior, y utilizando las tasas de generación de viajes para estrato 4, y de comercio zonal para las áreas comerciales del proyecto” (Uniandes, 2014)

La creación de este tipo de vivienda, estrato cuatro, implica la creación de espacios de consumo que estén en sintonía con el estilo de vida de los interesados en el proyecto. Por ejemplo, para los residentes del ya construido complejo City U, se creó una zona comercial abierta con presencia de franquicias como Juan Valdez, Starbucks y Buffalo Wings; además, al igual que en Triángulo de Fenicia, en CityU también fue necesario desalojar a los antiguos moradores del sector (Urbina, s.f.). Aunque como se mencionó, la zona comercial es abierta y podría pensarse que puede ser disfrutada no sólo por los residentes de CityU, sino en general, por todos los residentes del sector, habría que entrar a revisar si personas con ingresos de dos salarios mínimos o menos como Camilo pueden disfrutar de la exclusiva oferta gastronómica del lugar. La creación de estos nuevos espacios de consumo es una de las cosas que más preocupan a Camilo: “No es lo mismo mercar en la tienda del barrio que en el Carulla que seguro nos van a colocar. Allá todo es caro y no se encuentran muchas cosas que sí se encuentran en la tienda del barrio”.

Pero ¿Qué opina tiene la Universidad de Los Andes frente al proyecto? Obtener una declaración verbal por parte de Los Andes fue prácticamente imposible. Sin embargo, como parte de la revisión documental para la presente investigación, se encontró una entrevista realizada hace algunos años a Francisco Ambrosi, arquitecto y persona a cargo del proyecto por parte de la Universidad de los Andes.

En dicha entrevista, Ambrosi señala que con el proyecto Fenicia no se busca desplazar a los residentes del barrio Las Aguas, sino que se busca hacerlos parte del mismo con la entrega de una unidad de vivienda por cada casa que deba ser demolida. Sin embargo, estas declaraciones contrastan con otras declaraciones ofrecidas por Ambrosi en la misma entrevista, al afirmar que en Las Aguas se asentaron personas que se dedican “a hacer cosas no tan santas” (Ambrosi, 2017) y que producto de ello, Los Andes debe gastar un enorme presupuesto en seguridad, puesto que si no hace “los pelados se van para la Sabana (refiriéndose a la U. de la Sabana)”. Vale la pena preguntarse ¿No se incrementará el costo de vista para los residentes del barrio Las Aguas con la creación de los nuevos espacios de consumo que emergerán en el proyecto? ¿Es suficiente con entregar una unidad de vivienda como compensación para los residentes del Barrio Las Aguas? ¿Restituye esa nueva unidad de vivienda las condiciones del antiguo hogar en términos de área? ¿Qué pasa con la cuestión del arraigo? ¿Puede la nueva solución de vivienda devolver los afectos y vínculos que las distintas generaciones han creado en sus hogares?

Por último, señalar que uno de los efectos de la gentrificación, es que termina empujando a los grupos sociales que se asentaban sobre un lugar central hacia zonas periféricas de la ciudad, lo cual en principio no resulta problemático si existe una buena conexión vial y un sistema de transporte público rápido y eficiente.

El hecho de que una persona que vive en el centro de Bogotá termine asentándose en una zona periférica de Bogotá es problemático por dos razones: la primera es que la falta de infraestructura adecuada prolonga los tiempos de desplazamiento de los ciudadanos que viven en sectores periféricos (no es un secreto para nadie que una persona que trabaja o estudia en el centro y vive en localidades como Bosa, Usme o Ciudad Bolívar puede tardar desplazándose hasta dos horas o más en el transporte público). La segunda, es que en algunas periferias de la ciudad ya se empiezan a presentar dinámicas de hacinamiento, como es el caso del sector de Patio Bonito en la localidad de Kennedy, el cual presenta un promedio de 64 949 personas por kilómetro cuadrado, cantidad que triplica el promedio de la ciudad: 21.526 personas por kilómetro cuadrado (El Tiempo, 2018). Todo esto repercute en calidad de vida y es que como señala Camilo “no es lo mismo vivir en Bosa o en Soacha que vivir acá que tengo mi Universidad, el comercio y los museos a sólo 15 o 20 minutos. Aunque el centro sea inseguro valoro mucho vivir acá porque yo sé todo lo que sufren las personas que viven en Bosa o en Soacha con el Transmilenio”

Nadie se opone a que existan soluciones de vivienda para aquellos que tiene la capacidad de pago y a que se realicen proyectos de renovación urbana. El problema está en que la creación de dichos proyectos implique el desalojo de personas que habitan un lugar central dentro de la ciudad hacia sectores periféricos, disminuyendo su calidad de vida, como es el caso de los habitantes del barrio Las Aguas, quienes se verán afectados por un proyecto que en últimas, busca favorecer no sus intereses, sino los de una universidad con grupo privilegiado de estudiantes universitarios, para que como menciona Ambrosi, estos no se terminen yendo a la competencia, porque por supuesto, aquí de lo que se trata es de un mercado y de uno muy lucrativo: el mercado educativo. Vale la pena preguntarse: ¿Quién está decidiendo el rumbo del espacio urbano? ¿La ciudadanía? ¿Los dueños del capital financiero e inmobiliario? El derecho a la ciudad no es el derecho a producir y consumir bienes y servicios, el derecho a la ciudad en términos del geógrafo David Harvey va más allá e implica “reivindicar algún tipo de poder configurador del proceso de urbanización, sobre la forma en que se hacen y rehacen nuestras ciudades”.

El centro histórico que hace algunas décadas abandonaran los ciudadanos más ricos de Bogotá, vuelve a ser atractivo para ellos y para las inmobiliarias; estas últimas se han lanzado en una gran cruzada para recuperarlo como sea y convertirlo en un centro metropolitano a la norteamericana: burgués, segregado y diseñado para los más ricos, como ha venido sucediendo por ejemplo en Nueva York desde la alcaldía de Michael Bloomberg (Bliss, 2018). Habrá que esperar si las fuerzas de las ciudadanías libres y organizadas se desatan, logrando detener o reconfigurar el proceso y si la Alcaldía prefiere escuchar y defender los intereses de los dueños del territorio o los intereses de los dueños del gran capital, tal como está a punto de suceder en la Reserva Thomas Van Der Hammen con el proyecto “Lagos de Torca”.

Referencias
Ambrosi, F. (2017). Francesco Ambrosi – Proyecto Progresa Fenicia. [online] Bogotá Visible. Disponible en: https://www.bogotavisible.com/2017/06/24/francesco-ambrosi-fenicia/ [Recuperado Nov. 4 de 2018].
Ballén Zamora, Sergio Alfonso. 2009. Vivienda social en altura: tipologías urbanas y directrices de producción en Bogotá. Maestría en Hábitat, Facultad de Artes, Universidad Nacional de Colombia, Bogotá.
Bliss, L. (2018). Cómo Nueva York fue transformado por la hipergentrificación. [online] Univision.com. Disponible en: https://www.univision.com/noticias/citylab-vivienda/como-nueva-york-fue-transformado-por-la-hipergentrificacion [Recuperado Nov. 4 de 2018].
Bogotá Cómo Vamos. (2017). Calidad de vida en la Zona Centro de Bogotá, 2017. – Bogotá Cómo Vamos. [online] Disponible en: http://www.bogotacomovamos.org/documentos/calidad-de-vida-en-la-zona-centro-de-bogota-2017/ [Recuperado 26 Feb. 2018].
Durán, W. (2018). ¡Así va nuestro nuevo campus! [online] Universidad Central. Disponible en: http://www.ucentral.edu.co/noticentral-uc/asi-va-nuestro-nuevo-campus [Accessed 26 Feb. 2018].
El Tiempo. (2018).Las diez zonas de Bogotá que tienen más habitantes por km cuadrado. [online] Disponible en: https://www.eltiempo.com/bogota/zonas-que-tienen-mas-habitantes-por-km-cuadrado-en-bogota-190254 [Recuperado Nov. 4 de 2018].
El Tiempo (2016). La Tadeo inaugura edificio para los artistas y los bogotanos. [online] Disponible en: http://www.eltiempo.com/vida/educacion/universidad-jorge-tadeo-lozano-inaugura-edificio-en-el-centro-de-bogota-48698 [Recuperado 26 Feb. 2018].
Lleras Camargo, Alberto. 1975. Mi gente. Bogotá: Talleres Gráficos del Banco de la República
Manrique, A. (2013). Gentrificación de La Candelaria: reconfiguraciones de lugar de residencia y consumo de grupos de altos ingresos. CUADERNOS DE GEOGRAFÍA | REVISTA COLOMBIANA DE GEOGRAFÍA, 22(2), p.213.
Uniandes, (2014). AJUSTES A         LA       FORMULACIÓN        Plan    Parcial Triángulo        Fenicia. [online] Disponible en: http://www.sdp.gov.co/portal/page/portal/PortalSDP/OrdenamientoTerritorial/ArchivoPlanesParciales/Plan_Parcial_Tri%E1ngulo_Fenicia/DTS-Triangulo-Fenicia-2014-07-17-opt.pdf [Recuperado Nov. 4 de 2018].
Uniandes. (2014). Ajustes a la Formulación Plan Parcial Triángulo Fenicia. [online] Disponible en: http://www.sdp.gov.co/sites/default/files/dts_2014-08-08-min.pdf [Recuperado 26 Feb. 2018].
Urbina, C. (n.d.). LAS CAPAS DE BOGOTÁ: ¿QUÉ ESTÁ PASANDO CON EL CENTRO?. [online] i.letrada. Disponible en: http://i.letrada.co/post/paraguero/202/las-capas-de-bogota-que-esta-pasando-con-el-centro [Recuperado Nov. 4 de 2018].

Esto fue escrito por

Cristian Montoya Giraldo

Ciudadano. Estudiante de Sociología de la Universidad del Rosario. Apasionado por la política, la educación, la movilidad urbana y la economía. Un convencido de que este país SÍ tiene arreglo.