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“Lo educativo es una apuesta a largo plazo que implica pensar en la cultura”: Javier Darío Fernández

Al Poniente conversó con el doctor en ingeniería Javier Darío Fernández, docente universitario y experto en educación del país, acerca delos retos que debe afrontar Medellín en los próximos años en materia de educación e innovación.

¿Cuál es el papel de la cuarta revolución industrial para solucionar los problemas que debe enfrentar Medellín en los próximos años?

Debemos de comprender que la cuarta revolución industrial es ante todo una revolución social, económica, educativa y tecnológica que transforma el modo de vida de las sociedades, como en su momento lo fue también el inicio del capitalismo Manchesteriano con la llamada primera revolución industrial y es en el marco de ese dualismo tecnológico que se nos pretende mostrar entre humanismo e inteligencia artificial o entre humanismo y pos-humanismo, que surgen categorías como hiperdigitalización e hiperconectividad y por eso la cuarta revolución industrial como se plantea conceptualmente no es más que la aplicación de un conjunto de tecnologías digitales a toda la cadena de valor de la industria y a la sociedad para interconectarla de forma transversal; emergen así los llamados sistemas ciber-físicos, que no son más que la integración de la computación, las redes y los procesos físicos, con computación embebida y monitoreo en redes para el control de los procesos físicos; con ciclos de retroalimentación donde los procesos físicos afectan los computacionales y viceversa, en palabras de Asare; entonces se entra a confundir este primer concepto con una serie de categorías tecnológicas derivadas como son: el internet de las cosas, big data, inteligencia artificial, Microsatélites, nanomateriales, biología sintética, impresión aditiva, blockchain. neurotecnologías entre otras, así entonces, lo primero que debemos entender y no confundir es el momento histórico en términos sociales, económicos, tecnológicos y educativos con las tecnologías emergentes. Ahora bien, son estas mismas tecnologías las que uno esperaría ayuden a mejorar las condiciones de vida de los habitantes de Medellín, pero esto no se hace per-se en tanto en cuanto no se resuelvan las cada vez más crecientes brechas para asegurar los mínimos vitales de todos y cada uno de los habitantes de Medellín y de cualquier nación que hoy se proponga estar a la vanguardia del momento histórico, ya lo decía el mismo profesor Klaus Schwab, creador del foro económico, el problema tecnológico está resuelto ahora el problema sigue siendo el relacionamiento humano con la tecnología y allí lo educativo y la formación en el sentido del término Alemán Bildung, traducido como la cultura que posee el individuo, nos permitirá imaginar a que nivel de desarrollo humano y tecnológico pretendemos elevar los problemas de ciudad, de región y de país; en síntesis, el papel de la cuarta revolución industrial no es ni siquiera solucionar los problemas que debe de enfrentar Medellín, es ayudarnos a comprender, entender y establecer las estrategias que nos permitan imaginar cual puede ser la ciudad posible en el corto, mediano y largo plazo, que no pasa necesariamente por los embates tecnológicos.

¿Cuál es el papel de académicos como usted, para ayudar a tomar mejores decisiones desde lo público?

El papel de nosotros como académicos, y de todo ciudadano, debe ser ante todo el cuidado de sí, de su entorno y del otro y lo otro, siempre hemos sido relegados a los embates y vicisitudes de la política y desde nuestra zona de confort hemos tratado de comprender el mundo, entenderlo, modelarlo, relacionarlo desde nuestras posturas epistemológicas pero pocas veces hemos tomado partido por la acción, por la participación en transformarnos, transformar nuestro entorno, para cambiar lo que no esté funcionando bien, y aquí recuerdo una frase de Heidegger cuando decía: El verdadero maestro, en realidad, no permite que se aprenda otra cosa que […] aprender. Y por eso nuestra función orgánica en el sentido de Gramsci, debe ser tomar partido para aprender, no solo para acceder a los inmanentes campos del conocimiento como lo decía Guattari sino para poner ese conocimiento al servicio de la humanidad y es así como ayudamos a tomar mejores decisiones desde lo público, con disciplina, con rigor metodológico, con método científico tan necesario y pertinente en nuestros días.

¿Para usted, qué hace la educación en las personas y en los territorios?

La educación ayuda y coadyuva en lo que plantee antes, en transformar y transformarnos, por eso un maestro, en palabras de Rancière, debe enseñar aquello que ignora, y muchas veces, ignoramos precisamente lo que es nuestra esencia de lo que hacemos en el otro y en el contexto o el territorio, sin embargo, sigo pensando en la educación como un gran vehículo de transformación humana y social y sobretodo en clave de lo que Rousseau, acerca de lo que se debe de aprender, decía: ¿Qué es necesario que aprendan pues?!he aquí desde luego, una bonita pregunta! Que aprendan lo que deben hacer al ser hombres y no lo que deban olvidar…acerca de un hombre ya no se pregunta si es honrado, sino si tiene talento; ni acerca de un libro si es útil, sino si está bien escrito, en este sentido, la educación como transformadora de las personas y los territorios posibilita el desarrollo integral en tanto en cuanto marca las directrices para pensar y repensarnos en una constante interrelación del hombre-la naturaleza y la sociedad, es por ello que todos los fenómenos naturales, sociales, humanos se tratan de explicar a partir del conocimiento y allí la educación como artífice estructurante actúa para plantearnos las categorías, conceptos y acciones con las cuales podemos explicar para transformar y transformarnos.

¿Cómo evalúa la situación actual en temas educativos y de innovación en la ciudad?

Pensar la educación pasa y atraviesa los momentos coyunturales y las historiografías; no podemos evaluar el impacto de lo educativo como se evalúa un programa o un proyecto; lo educativo es una apuesta a largo plazo que implica pensar en la cultura y las transformaciones culturales son dinámicas y en permanente construcción; así entonces, ubicar un momento histórico para pensar lo educativo nos coloca en un escenario de contexto donde emergen diversas propuestas y categorías que tratan de explicar la situación actual y por eso la educación es situada porque responde a unos determinantes sociales, económicos y políticos; ahora bien, estas categorías en clave de calidad, pertinencia, cobertura, infraestructura dan cuenta de unos desarrollos desde la concepción de lo educativo, que trata de explicarlo así mismo, entonces podemos leer aquí y ahora lo educativo en clave de cobertura, lo educativo en clave de pertinencia, lo educativo en clave de calidad, lo educativo en clave de infraestructura pero la pregunta central sigue estando de lado y es la pregunta por el fundamento de la educación; por eso pienso que hoy de la mano del nuevo Alcalde Daniel Quintero, quien en su programa de gobierno un Medellín Futuro, plantea una transformación educativa y curricular, es un momento para pensar una gran movilización social por la educación que soñamos y queremos, la que nos es posible imaginar y construir y es en este sentido, que se aborda el eje fundamental y situacional de lo educativo en pensarnos, dialogar y construir la educación que queremos y podemos.

En cuanto a la innovación como categoría que emerge del desarrollo de la investigación y la ciencia, pienso igual que es un ejercicio que debe llevarnos a pensar en lo innovador, ¿qué entendemos por una sociedad innovadora, que se explica en clave de la modernidad?, y lo innovador no se debe entonces de leer solamente en clave de lo tecnológico, de los artefactos y las estructuras, porque la innovación es ante todo una categoría de lo transformador en la esencia de las cosas e incluso en la esencia de los seres humanos y las sociedades, es quizá una categoría del cambio y la transformación, ahora situacionalmente, aquí y ahora la apuesta por la innovación es una apuesta por el cambio y la transformación y al igual que en lo educativo hoy emerge una gran posibilidad para pensarnos y repensarnos la innovación más allá de lo meramente instrumental y situarlo en lo humano como esencia de lo tecnológico y no viceversa.

Ha publicado usted diferentes libros sobre innovación, educación y tecnología. A manera de resumen ¿qué debe hacer Medellín en los próximos años?

Medellín, tiene hoy una oportunidad muy grande para marcar un punto de inflexión no solamente en clave de repensar lo social y lo humano de la mano de lo tecnológico y por ende debe de aprender a repensarse en todas sus formas, desde sus formaciones económicas, que incluso en sintonía con su primera pregunta lleve a pensarse el modelo económico que debe de subyacer en el marco de lo que si se quiere, estar a la vanguardia de la cuarta revolución industrial, y es precisamente lo que planteo en mi próximo libro: Transformación digital, industria 4.0 o cuarta revolución industrial: Mito, realidad o crisis del concepto que saldrá próximamente publicado por la editorial de la UPB, porque es allí donde explico no solo a partir de las categorías conceptuarles sino también contextuales y una revisión de corte investigativo los desarrollos históricos y tecnológicos a los que nos enfrentamos en eso que hemos venido llamando cuarta revolución industrial, presento un análisis de contexto sobre las brechas digitales de la capacidad industrial de la ciudad con datos e información recopilada en los últimos cuatro años y presento algunas reflexiones finales más centradas en los humano, lo educativo, lo social que es hacia donde convergen nuestras reflexiones sobre el tema en todos los escenarios nacionales e internacionales donde he podido exponer mis ideas. Ahora bien, volviendo a la pregunta, no solo debe repensarse a Medellín en clave de los económico, su modelo de desarrollo, sino también lo social, lo humano, lo educativo, el territorio, las interrelaciones entre sus habitantes, las construcciones de imaginarios colectivos de ciudad, las transformaciones posibles y necesarias para pensar más allá de la caja en soluciones innovadoras para resolver el problema de crecimiento que ha traído el modelo desarrollista urbano de la ciudad y que viene generando hoy los caos de movilidad, calidad del aire e incluso de sana convivencia entre sus habitantes porque ya no tenemos la ciudad que habitamos sino la que nos deshabita y por eso cada fin de semana estamos desesperados por huirle; entonces hay que hacer una gran apuesta por la ciudad, entre todos, darnos la posibilidad de construir y proponer espacios donde desde la academia, el empresariado, los actores sociales nos pensemos cual ese gran salto al futuro que queremos para la ciudad, pensarnos, repensarnos y reinventarnos ese es el gran llamado para esta hermosa Villa del Aburrá.

 

 

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Al Poniente

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