Opinión

La importancia del respeto por la opinión

Tardé mucho en decidirme a tener redes sociales, por ahora solo Twitter, y en empezar a escribir mi opinión para publicarla y así pudiera ser leída por otras personas. Encontré en el medio digital alponiente.com esa oportunidad. Escribo gratis, faltaba más que pretendiera que me paguen por decir lo que pienso.

Soy ingeniero industrial, pero en realidad siempre quise estudiar filosofía. ¿Por qué no lo hice? Simplemente porque mis padres no me apoyaron. Ellos dijeron: “estudie algo que le dé plata para vivir porque nosotros no le vamos a durar toda la vida”. Sí, ellos son algo anticuados, pero no importa, son mis padres y los amo, aunque me hayan frustrado. De igual modo, tampoco es que la filosofía se deba estudiar, hacernos preguntas, dudar, no tragar entero es filosofar y eso sí que lo hago todos los días.

Hoy escribo, porque después de dos columnas publicadas, ambas sobre el Alcalde de Medellín, Daniel Quintero, en Twitter empezaron a llegar algunos comentarios fastidiosos. Me los tomo a modo de inventario porque para eso deben ser las redes sociales, para ver qué hay y sin perder mucho tiempo pasar a lo importante. Me acusaron de recibir dinero por escribir a favor de Quintero y de desinformar. Ni lo uno ni lo otro es cierto. No conozco al alcalde y mi opinión no desinforma, solo es mi pensamiento.

Uso datos públicos para sustentar mi opinión. Si esos datos resultaran ser falsos, no es mi culpa sino de quién los entregó. En ese caso los datos cambian, no necesariamente mi opinión. Es como ser hincha de un equipo de fútbol que siempre gana por goleada los partidos y el día que no gana, cambiamos nuestra pasión por el contrario.

Mi punto de hoy y esto es un llamado de atención, es que no todo en esta vida lo podemos mirar en blanco y negro, en buenos y malos, amigos y enemigos. Yo escribo mi opinión y entiendo que mucha gente no esté de acuerdo con ella, pero eso no es condición sine qua non para descalificarla y descalificarme como persona y poner en duda mi integridad.

Yo escribo porque quiero y no porque me paguen por ello. Escribo convencido de lo que digo y de defenderlo de ser necesario, pero tengo claro que no voy a entrar en polémicas, de esas que tanto gustan en redes sociales, sobre todo en Twitter.

Lamento mucho que quienes leyeron mi columna “Quintero lo hizo otra vez”  prefirieran expresar su desacuerdo con comentarios poco argumentados y no con altura para elevar el debate, algo que este país necesita de forma urgente y desde hace 100 años.

Seguiré escribiendo, más por mí que por cualquier otra cosa. Si es de su agrado gracias y si no, gracias también por sus comentarios cargados de respeto.