Economía Opinión

La ciencia en Colombia, ¿para cuándo?

Como es común en nuestro país, el presupuesto anual para Ciencia, Tecnología e Innovación no superará el 1% del Presupuesto General de la Nación proyectado por el Ministerio de Hacienda para el año 2022. A pesar de que, como todos los países del mundo, padecimos los estragos de una pandemia que puso en jaque a toda nuestra cotidianidad y nuestra vida económica, el Gobierno Nacional sigue evidenciando su desinterés por invertir en el sector, lo que claramente podría tener consecuencias devastadoras en la sostenibilidad de nuestro país al largo plazo.

La pandemia del COVID 19 fue uno de esos hitos que pasarán a la historia, sobretodo porque dejó en evidencia un sinnúmero de deficiencias a la hora de tomar las decisiones de prioridades en nuestra sociedad, particularmente, dejó en evidencia una avasallante desigualdad a nivel internacional de los Estados para afrontar dicha crisis. Países del primer mundo, como Reino Unido, Estados Unidos, China e Israel tuvieron la capacidad, incluso de liderar a nivel global, la creación y la producción masiva de un antídoto para frenar los estragos de la pandemia y, coincide, explícitamente, que estos países tienen unas inversiones en ciencia y desarrollo tecnológico mucho más significativo que países en vías de desarrollo como el nuestro. Es por este motivo, que hoy Colombia no tenga la capacidad de crear sus propias vacunas y tengamos que depender de mecanismos de cooperación, donaciones y de la voluntad de las farmacéuticas para poder materializar el Plan Nacional de Vacunación, que si bien ha sido relativamente exitoso en comparación con otros países de la región, hubiera podido ser mucho más eficiente, contando con que en nuestro país hay un excelente y capacitado grupo de científicos que hubieran sido capaces, incluso, de crear un fármaco exitoso para el tratamiento de la epidemia alrededor del mundo.

Muchos científicos, con falsas esperanzas, creímos ilusamente que la creación de un Ministerio de la Ciencia iba a ser la solución a la histórica negligencia institucional hacia la Ciencia, Tecnología e Innovación. Lastimosamente, a dos años de su creación, la cartera de investigación (antigua COLCIENCIAS) se convirtió en un albergue de burocracia dirigida por personas no óptimas para exaltar el valor de la ciencia en nuestro país. ¿Cómo es posible que la primera ministra en funciones, Mabel Torres, pudiera ostentar tal cargo siendo una negacionista del método científico? ¡¿Y qué decir de Tito José Crissen el actual Ministro que fue designado en la cartera con innumerables acusaciones de fraude y plagio en artículo científico !?, solo me queda por decir que crear un Ministerio solo para otorgar “estatus institucional” a algo tan trascendental como la Ciencia, la Tecnología y la Innovación pero que, fuera de toda lógica, eso no se vea reflejado en un aumento considerable en un presupuesto más o menos decente, no tiene mucho sentido.

Seguramente, usted querido/a lector/a no se sienta muy identificado con mis argumentos, pues es común encontrar posturas que aseveran que invertir en Ciencia, Tecnología e Innovación no generará sostenibilidad para un país; sin embargo, existen argumentos sustentados en marcos teóricos de la Macroeconomía que respaldan que a una mayor inversión en Ciencia, Investigación e Innovación, podría generar un mayor crecimiento al largo plazo de la economía nacional.

Robert Solow, economista estadounidense, afirmó hacia a mediados del siglo XX que existe una marcada relación entre el crecimiento económico y el uso intensivo de factores productivos creados por la innovación. Este modelo, aunque relativamente viejo, podría adaptarse perfectamente a un contexto colombiano que ha sido displicente y ciego ante la necesidad de aumentar nuestra productividad gracias a la innovación, y no, no sería con “mayor gasto estatal” el punto de partida para lograr la consolidación de la ciencia en nuestro país, si no que sería gracias al papel que jugarían las empresas en la creación y el estímulo de la productividad gracias a la innovación científica y tecnológica para sacar a nuestro país de la penumbra del atraso.

Afortunadamente, iniciativas como VaxThera (una inversión del Grupo SURA para consolidar la producción de biológicos contra distintas enfermedades bacterianas y virales) se convierten en un buen punto de partida para iniciar una industria científica en Colombia, entro otras cosas, soy optimista en que una vez dicho emprendimiento se consolide y empiece a generar sus propios productos, se replique en muchas más iniciativas de esta índole para resolver diferentes problemas de la actualidad: el cambio climático, que hoy azota con ferocidad varias partes del mundo; prevención de enfermedades, creación de dispositivos, incursión en el mercado de software; es decir, ¿cómo es posible que una ciudad como Medellín quiera consolidarse como la capital de la innovación en la Revolución 4.0 si la inversión en ciencia es paupérrima?

Brevemente, hago alusión a este tema con una sola motivación: Brindarles a ustedes lectores una nueva perspectiva de lo que realmente es la ciencia para nuestras vidas, para nuestra economía y para nuestro bienestar. No podemos seguir llamándonos un “país en crecimiento” cuando hemos ignorado durante décadas la empresa más sólida que el ser humano ha emprendido desde su origen y que nos ha facilitado, en muchos aspectos, nuestra cotidianidad. ¡Vamos por la ciencia!

Esto fue escrito por

Esteban Escudero Correa

Escribiendo para hacer democracia. Físico apasionado por temas de divulgación, filosofía y literatura.

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