Opinión Selección del editor

Inteligencia militar

Aunque Groucho Marx sentenció que la inteligencia militar era una “contradicción de términos”,  la realidad es que sin ella no subsistiría ningún Estado.

Las denuncias sobre corrupción de la nuestra, pintan un panorama oscuro pues mientras se estuvieren  birlando los fondos de gastos reservados, en Colombia, joya de la corona geoestratégica continental, el Crimen Organizado Transnacional domina regiones fronterizas con Panamá, Ecuador y Venezuela; el G2 cubano y el Sebin venezolano hacen lo suyo;  células de Hezbolá lavan narcodinero y no pierden de vista potenciales blancos norteamericanos y judíos; los noruegos sirven los intereses de su majestad el rey Harald V; misiones chinas visitan nuestros centros de entrenamiento militar y  los rusos anuncian ejercicios aéreos y terrestres conjuntos con las FANB. Y, por supuesto, agencias norteamericanas de todo pelambre actúan en el país. Se habla de Venezuela como una posible Siria latinoamericana y nuestra Inteligencia Estratégica, pobre de recursos y de espíritu, ¿malgastando sus fondos? Imperdonable consecuencia de las malas prácticas de este régimen.

Amigos del gobierno, pero enemigos del Estado, crearon la Ley Estatutaria 1621 del 2013 de Inteligencia y Contrainteligencia (I y CI) que a su vez creo la Comisión Asesora para la depuración de datos y archivos de I y CI, dedicada durante dos años, con el apoyo de la Comisión Nacional de Reparación y Reconciliación, a borrar los nombres de los integrantes a cubierto de las redes de apoyo de los grupos narcoterroristas. En 2014, informantes extraños generaron el escándalo Andrómeda que expuso y anuló las actividades de inteligencia técnica del Ejército. En 2017, se habló de espías, traiciones y mal uso de dineros en el Comando de la FFMM.  Este año, la JEP, creada por el actual Secretario del partido comunista español, se quiso apropiar de los archivos del servidor GONI del DAS, con todos los datos de las actividades de espionaje de agentes y agencias venezolanos, ecuatorianos, cubanos e iraníes  en el país.

Es el deterioro de nuestra Inteligencia en desmedro de su  función básica de Defensa Nacional, frente a amenazas vecinas, Venezuela y Nicaragua y extraterritoriales como Rusia e Irán. Ojalá y la decisión del Mindefensa de cerrar las dependencias involucradas en el escándalo, no termine por afectar la seguridad nacional de todos los colombianos.