Genealogía de la indisciplina social (Parte I). La naranja mecánica (1962)

Permanecemos necesariamente ajenos a nosotros mismos, no nos comprendemos, tenemos que confundirnos, para nosotros reza la frase eternamente: «De nadie estamos más lejos que de nosotros mismos», no somos «conocedores» de nosotros mismos»

Friedrich Nietzsche. La genealogía de la moral


La genealogía ha sido un método que permite historiar los asuntos humanos de otro modo. Por ejemplo, la historia social ha solido ocultar los pequeños relatos de hombre y mujeres que en sus acciones han desafiado los estándares y las convenciones de unas instituciones reconocidas por resguardar el orden y la disciplina social. Estas organizaciones han propendido por la corrección, la normalización y en general por el poder disciplinario de uniformizar el cuerpo y la mente bajo la agencia histórica y ejemplar de lugares que han sido diseñados para la vigilancia y el castigo como son la escuela, la familia y el Estado.

Todos estamos de acuerdo con la tesis de que las leyes son la expresión de la corrección social. Sin embargo ¿qué ocurre con los indisciplinados sociales?, ¿cómo piensan, sienten y actúan estos personajes que deforman las buenas maneras y practican verdaderas inversiones de todos los valores?

Consideramos que una genealogía de los indisciplinados sociales es una modesta exploración filosófica que busca entender las dinámicas del deseo del anormal; en otras palabras, buscamos saber en las siguientes líneas cómo las psicologías y el mundo laberintico que hace parte del indeseado social, el infractor de la norma, el criminal, el loco, el drogadicto, etc., ponen de manifiesto una idea de la humanidad que a lo mejor nos quiere significar algo y que no hemos sabido interpretar. En su lugar, al indisciplinado social se lo ha intentado perseguir, justamente por expresar su pensamiento en un lenguaje de trasgresión y que no es plausible aceptar para toda la sociedad.

Empecemos pues por la literatura, que es uno de los mejores recursos para entender el lenguaje, la estética y sobre todo la historia de vida de un indisciplinado social. Por ejemplo, una novela como La naranja mecánica del escritor inglés Anthony Burgess pone de presente la vida antisocial de un grupo de jóvenes que en una sociedad del futuro viven un mundo de anormalidad y que orientan su violencia a sus congéneres, siendo el principal objeto de linchamiento los adultos mayores.

En un episodio de los muchos que caracterizan la constante infracción social que practican sin vergüenza la pandilla, sobresale una que por su poder simbólico significa con creces el primer enemigo que combate el anormal: la cultura letrada. Una vez salen todos del bar donde se deleitaban de la bebida, se encuentran con un “maestro de escuela, starrio y tembleque, con anteojos y la rota abierta al frío aire de la naito” (Burgess, 2012, p. 7).

Valga decir que una de las notas comunes de esta novela es la de inventar un lenguaje lumpen, que solo entienden los miembros de la pandilla. Esta es una idea muy poderosa para una genealogía del indisciplinado social porque de algún modo plantea que la lógica de la incorrección comienza propiamente con los usos del lenguaje. De hecho, el escritor inventa un lenguaje que es el nadsat (esta palabra traduce adolescente) y es el que emplean todo el tiempo los miembros de la pandilla.

De cualquier manera, el personaje burlado se convierte en el blanco de una golpiza sin misericordia. El linchado llevaba unos libros que el líder de la pandilla le quita y les reparte a sus hermanos en señal de aprendizaje y burla. El líder declara lo siguiente:

  • Un viejo como tú, hermano -dije, y empecé a destrozar el libro que me había tocado, y los otros hicieron lo propio con los suyos, el Lerdo y Pete a los tirones con El sistema romboédrico. El starrio de tipo profesoral comenzó a crichar-: Pero si no son míos, son del municipio, esto es abusivo y vandálico – y otros slovos por el estilo. Y trataba de arrebatarnos los libros, y resultaba una escena bastante patética-. Mereces una lección, hermano-dije- te la has ganado. – El libro sobre cristales que yo tenía estaba sólidamente encuadernado, y era difícil rasrecearlo en pedazos, era lo que se dice starrio, como que era del tiempo en que las cosas se hacían para durar, pero me las arreglé para arrancar las páginas y echarlas al aire como copos de nieve, aunque grandes, sobre el viejo veco que crichaba; y entonces los otros hicieron lo mismo con los suyos, y el viejo Lerdo, ¡qué payaso!, comenzó a bailar alrededor-. Ahí tienes los restos-dijo Pete-asqueroso lector de basura y porquerías (Burgess, 2012, p. 8).

Otra de las situaciones elocuentes de la historia es la golpiza que dan a un viejo borracho. Aquí podemos recordar la escena representada cinematográficamente por el norteamericano Stanley Kubrick. Llama la atención la reflexión que por un momento establece el anciano con el líder de la pandilla, quien lo inquiere con su idea del mundo podrido, y que expresa del siguiente modo:

  • Es un mundo podrido porque permite que los jóvenes golpeen a los viejos como ustedes hicieron, y ya no hay ley ni orden- Esta crichando muy alto y agitaba las rucas, y decía palabras realmente joroschós, sólo que además le venía de las quischcas ese blurp blurp, como si adentro tuviese algo en órbita, o como si lo interrumpieran bruscamente haciendo chumchum:- Ya no es un mundo para un viejo, y por eso no les temo ni así, chiquitos míos, porque estoy demasiado borracho para sentir los golpes si me pegan, y si me matan, ¿qué más quiero?-Smecamos, divertido y el viejo continúo:-¿Qué clase mundo es éste? Hombres en la luna y hombres que giran alrededor de la tierra como mariposas alrededor de una lámpara, y ya no importa la ley y el orden en la tierra. Así que hagan lo que se les ocurra, sucios y cobardes matones. – Y para remate nos regaló un poco de música labial- Pzzzzzzzzzzzzzrrr-la misma que les habíamos ofrecido a los jóvenes militsos, y reanudo el canto:

Oh patria, patria querida, luche por ti y te di la paz y la victoria ((Burgess, 2012, p. 16).

De algún modo el hombre embriagado determina en su expresión el carácter trasgresor que caracteriza el accionar de estos adolescentes sin ley. En su boca se pronuncia el inicio de una nueva época y donde los valores del pasado han sido superados por la violencia que detenta nuevos ideales, encarnados en un lenguaje igual de trasgresor y que significa el mundo de lo humano desde instancias decadentes, caricaturescas y que desvalorizan cosas como los libros o la experiencia y la sabiduría encarnada en un viejo. En este sentido la indisciplina social en La naranja mecánica tiene que ver con la invención de nuevo código axiológico que destruye lo viejo a través de la burla y la violencia.

Glosario del lenguaje Nadsat

Para facilitar la comprensión de algunas de las palabras citadas en la novela, se ofrece al lector de este artículo el siguiente glosario:

Crichando: gritando

Crichar: gritar

Joroschós: bueno, bien

Quischcas: tripas

Chumchum: ruido

Smecamos: reímos

Slovos: palabras

Starrio: viejo

Rasrecearlo: trastornas, destrozar

Rota: boca

Veco: individuo, sujeto

Militsos: policías

Naito: noche


 Bibliografía

Burgess, Anthony (2012). La naranja mecánica. Planeta: Colombia.

Nietzsche, Friedrich (2000). La genealogía de la moral. Un escrito polémico. EDAF: Buenos Aíres.

About the author

Juan Sebastián Ballén Rodríguez

Licenciado en Filosofía y Letras
Magister en Filosofía
PhD. en Filosofía

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