Economía Opinión

Foro Económico Mundial 2020: desafíos para un mundo en pandemia

No aprender las lecciones que nos ha dejado esta pandemia, es equivalente a enceguecerse ante las indelebles y pavorosas secuelas que nos han dejado los conflictos armados en el mundo.

Cada año, en Davos, Suiza, cientos de participantes se reúnen en el icónico y prestigioso evento del Foro Económico Mundial. Entre presidentes, gerentes de grandes corporaciones y filántropos, se discute las nuevas líneas de acción de gobernanza global y desarrollo sostenible para el fortalecimiento del progreso de la humanidad. El lema de la edición número 50, llevado a cabo este año del encuentro reza: La movilización de los grupos de interés por un mundo cohesionado y sostenible.

Sin tener la mínima previsión del cataclismo sanitario que había por delante para el mundo entero, este año, el celebérrimo encuentro atrajo la atención de muchos con un revolucionario corolario: El capitalismo del Siglo XXI será sostenible o no será. Aunque la humanidad, lleva años resonando en propuestas de reforma al orden económico actual por economistas, filósofos y activistas, el hecho de que esto haya quedado como parte del decálogo en el círculo de la élite global, es un mensaje positivo para el adviento de una nueva era en la economía y política global.

Con lo que quedó constatado en el manifiesto del Foro de este año, la coyuntura actual de la pandemia por el COVID-19 es una oportunidad histórica para redefinir los lineamientos del desarrollo global: políticas públicas con enfoque tecnológico e industrial y el avistamiento de una empresa más social y amigable con el medio ambiente. En consecuencia, si bien, desde los inicios de la globalización, la humanidad ha atestiguado una lucha sin precedentes contra la desigualdad y la pobreza, quedan innumerables retos del fortalecimiento de los sistemas sanitarios de los países en vías de desarrollo, así como la apremiante necesidad de impulsar el acceso a la tecnología a donde no ha llegado.

No aprender las lecciones que nos ha dejado esta pandemia, es equivalente a enceguecerse ante las indelebles y pavorosas secuelas que nos han dejado los conflictos armados en el mundo. Es por esto, que es menester implementar urgentes transformaciones en las líneas de acción política y empresarial para la inclusión de las naciones que aún no han alcanzado la suficiente madurez institucional que garanticen a sus habitantes una representación política justa y un orden económico virtuoso y sostenible.

Para esto, tanto instituciones políticas (Gobiernos) como instituciones económicas (empresas y grandes corporaciones) deben estar al unísono para dar el siguiente paso. Erradicar el apabullante monstruo de la corrupción, tanto pública como privada es un imperativo para esta transformación; además de renovar el consolidado interés particular en instrumentalizar la conservación ambiental como una amenaza para el progreso y asumir, en un conjunto compromiso corporativo, la creación de nuevas fuentes de energía, en armonía con la naturaleza.

Para lograr este paso, es necesaria una urgente voluntad por parte de las empresas en hacer grandes inversiones de todo lo necesario para afrontar los pendencieros desafíos que deja la educación en tiempos de crisis, sobre todo, en aquellos países, donde los gobiernos que padecen de apatía sintomática de cubrir el acceso a internet en la ruralidad y equipar a los docentes de los elementos necesarios para formar a nuestros ciudadanos de mañana;  se  necesita el fortalecimiento de la conectividad de los países que aún ni cuentan con dicha ventaja.

Por último, y tal vez el más importante aspecto, para tener cuenta para exaltar el valor de la última reunión del Foro, es el aspecto de la gobernanza mundial; estamos en pandemia, ha habido otras y habrá muchas más. El deficiente sistema sanitario de muchos países que aún no cuentan con instituciones políticas y económicas virtuosas, cobrarán muchas más vidas de las que aquellos Estados que día a día perfeccionan su gobernanza fundamentados en la investigación científica y desarrollo tecnológico. Para esto, la salida es materializar el principio que quedó para las empresas privadas: “Una empresa es más que una unidad económica generadora de riqueza. Atiende a las aspiraciones humanas y sociales en el marco del sistema social en su conjunto” ¿Acaso no es la oportunidad para que más y más compañías lleguen a los países sin-Estado y proporcionen las condiciones necesarias para una vida digna a sus habitantes?; es difícil cambiar un Gobierno totalitario y displicente; pero más fácil es llegar con propuestas desde el ámbito privado para llegar con oportunidades y sueños a aquellas poblaciones marginadas que no tienen acceso a un sistema sanitario que pueda tratar los angustiantes síntomas de este virus.

Por esta y muchas más conclusiones, a las cuales llegaron los participantes del Foro Económico Mundial de este año, debe abrir las puertas hacia el cambio de dirección en las riendas de la humanidad. La tecnología, el pensamiento crítico y la investigación científica debe ser las grandes protagonistas del mundo en pandemia, redefiniendo las prioridades de nuestros objetivos como especie.

Esto fue escrito por

Esteban Escudero Correa

Estudiante de Ciencias Políticas y Filosofía de la Universidad Pontificia Bolivariana. De mis gustos personales está en escribir sobre mis opiniones, argumentos y puntos de vista sobre coyuntura nacional e internacional; escribir ensayos sobre reflexiones de teoría filosófica y de interés general. Apasionado por la lectura, el arte y el teatro.

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