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¿Estamos cerca de la colonización espacial?

Como sacado de una película de Ciencia Ficción, hace unas semanas fuimos testigos del arribo de los viajes al espacio exterior con fines turísticos, y junto con ello, el comienzo de una nueva era en la exploración de nuestro Universo por parte de nuestra especie. La historia de los viajes espaciales que se inauguró en el siglo XX con la competencia geopolítica de exploración espacial entre EEUU y la Unión Soviética y que al día de hoy se mantiene con el rastreo de recursos naturales de superpotencias como China, Israel y Rusia, da un vuelco sustancial con las iniciativas privadas de exportación por parte de empresas como Space X, Axiom Spacem que ofrecerán en los próximos cien años tiquetes para viajes suborbitales y supraorbitales como si de boletos de avión se tratara.

Cuando vi las imágenes de los empresarios Richard Branson y Jeff Bezzos a bordo de la nave de Virgin Galactic inmediatamente se me vino una redundante pregunta a mi cabeza: si logramos este hito en tan poco tiempo, ¿estaremos cerca de colonizar nuevos escenarios fuera del Planeta Tierra? Escritores como Julio Verne y Herbert George Wells ya habían planteado, con sustanciales tintes fantasiosos y en mundos hipotéticos, la posibilidad de habitar otros planetas y establecer nuevas civilizaciones humanas en ellas. Y si, el escenario sigue siendo muy condescendiente con mundos de fantasía y escenarios que solo cabrían en nuestra imaginación; sin embargo, considero interesante revisar cuáles serían los pasos a seguir si hipotéticamente hablando, quisiéramos reanudar nuestra existencia y supervivencia como especie lejos del Planeta Tierra. Escenarios cataclísmicos al mediano plazo como los efectos adversos del calentamiento global, el agotamiento de los recursos naturales y la incertidumbre en torno a la viabilidad de tratar de reversar una inminente extinción de nuestro planeta, valdría la pena saber si tendríamos otras opciones para “reescribir” nuestra historia como especie.

La razón por la cual me sostendré de que no estamos cerca, ni siquiera en los próximos tres siglos para establecer a la humanidad a un nuevo entorno de supervivencia son de dos dimensiones: dimensión de la plausibilidad o viabilidad física y la ausencia de condiciones sociales para hacerlo. Analicemos este escenario: queremos viajar a un nuevo planeta para establecernos o incluso para hacer turismo por unos cuantos días. Supongamos que, dentro de la inmensidad de nuestro Universo, hemos encontrado un planeta que emula mínimamente un 70% las condiciones atmosféricas y climatológicas de nuestro planeta azul, cabe hacerse la pregunta ¿está listo nuestro cuerpo humano para soportar nuevas condiciones de gravedad, movimiento y resistencia atmosférica? Dependiendo del planeta que elijamos nuestro cuerpo necesitará un exhaustivo y riguroso entrenamiento previo para adaptar su funcionamiento a las nuevas condiciones. El hecho de que nuestro Planeta Tierra sea óptimo para la vida humana se explica solo en la medida que nuestro proceso evolutivo ha identificado las condiciones necesarias para lo que somos hoy como especie, así, vivir en otro planeta y crear una descendencia que soporte nuevas condiciones de vida, llevaría a sustanciales cambios en la morfología de las generaciones venideras y por supuesto que habría que crear dispositivos tecnológicos capaz de posibilitar mecanismos tan imprescindibles como por ejemplo las de la respiración, la reproducción y el control de esfínteres. Sintetizando un poco la lista de elementos a considerar para hacer nuestra existencia física posible en otro planeta, es obvio que nuestra manera de vestir, de alimentarnos y de ejercer cualquier actividad sería de una manera muy diferente a la que conocemos hoy. ¿Creen ustedes, queridos/as lectores/as que lograríamos adaptarnos? Lo creo complejo.

Ahora, una vez esbozadas las consideraciones físicas, también habría que concebir la manera de establecer reglas sociales para nuestra convivencia de nuestra especie. Aspectos que hoy damos por hechos como lo son la manera del intercambio económico, la normatividad jurídica, la convivencia y las normas morales, tendrían que simplemente reformularse. Siguiendo el ejemplo hipotético de que encontramos otro planeta en el cual nos queremos establecer, habría que replantear todo el sentido de las dinámicas de adquisición de la propiedad, de bienes primarios, de bienestar y lo más importante de la utilización de recursos. Este último aspecto, sería el que más dificultad tendría para nuestra readaptación. Si luego de 300.000 años que es lo que aproximan el inicio del Homo Sapiens de su vida en la Tierra, aún tenemos serias dificultades para hacer uso de nuestros recursos, imaginémonos nosotros tener que volver a elaborar un sistema de aprovechamiento y optimización de recursos para nuestra supervivencia, ¡Eso sería imposible!

Por supuesto que este artículo es con fines de divulgación. No pretendo tampoco forzarlos a ustedes a seguir pensando en un tema que aparentemente es banal y sin relevancia; sin embargo, considero importante que, ante el incierto escenario de nuestra vida en nuestro planeta, es interesante de tanto en tanto, hacer ejercicios de hipotetizar escenarios para la búsqueda de soluciones a problemas más simples, con mayor importancia y más inmediatos.

El turismo espacial muy seguramente, dentro de unos años cuando esté más desarrollado, nos ponga pensar más sobre esta cuestión y quien sabe, que encontramos soluciones prácticas a todos estos obstáculos que hoy presento en este breve escrito. Al fin y al cabo, somos una especie sorprendentemente innovadora, pues lo que creíamos imposible hace unos años, hoy se está materializando gracias a la magnificencia de la mente humana y de la naturaleza misma.