El libro que se encontraba en la biblioteca de mi padre. Sobre la vida espiritual en Demian, de Hermann Hesse

Laura Rodríguez Trujillo
Juan Sebastián Ballén Rodríguez

Laura me compartió hace un par de días unas bellas palabras sobre su experiencia de lectura de un libro clásico de la literatura y que se encontraba en la gran biblioteca de su padre. Luego de su fallecimiento, su hija ha querido conectar con él a través de Demian, de Herman Hesse.

Que sea esta la oportunidad para honrar la memoria de Eudoro Rodríguez Albarracín, profesor de Filosofía y gran educador de generaciones de universitarios. Pienso que es en el diálogo con sus libros y de la mano de las personas que lo amaron, como su recuerdo sigue vivo entre nosotros. Sea esta la forma más enaltecida para seguir evocando su memoria, sus lecturas y en especial su existencia como filósofo. Dejo a los lectores con la voz de su hija, Laura Rodríguez.

En la joya bibliotecaria que tenía mi papá, tuve la oportunidad de seleccionar unos cuantos libros que llamaron mi atención. Como buen filósofo y escritor tenía lecturas muy variadas, pero encontré un libro que en cuanto empecé a leerlo me atrapo de tal manera que no iba a ser feliz hasta terminarlo.

Demian de Hermann Hesse, es la historia de un niño que se va desarrollando hasta su adultez y en el recorrido se hace preguntas muy existenciales que lo van llevando a unas profundas reflexiones de la vida y a encontrar el camino hacia sí mismo que más lo hace feliz. En este camino espiritual se puede evidenciar la influencia del pensamiento oriental en las ideas del autor, personalmente la filosofía con la que más me identifico actualmente. A continuación, comparto las siguientes reflexiones de vida que me dejo Demian.

Lo prohibido y lo permitido no es algo eterno, puede variar a lo largo de la vida, lo importante es estar en esa búsqueda constante de la verdad y la autenticidad del ser, el camino que se siente bien para uno mismo. La forma de vivir, las acciones y los hábitos pueden diferir de las otras personas, pero si se es fiel a uno mismo, al juez interno y a la propia ley la vida se encuentra en perfecta armonía. Se puede caer en la comodidad de no pensar por sí mismo y adaptar las reglas y la forma de vivir del colectivo, pero al hacerlo de esta manera nos alejamos de nuestro camino y de nuestra verdad. Considero que, si algo se puede definir como pecado, sería no ser fiel a uno mismo y no crear sus propias reglas de vida.

En este plano terrenal siempre estaremos moviéndonos entre la luz y la oscuridad. Estar totalmente del lado de la luz no es sostenible en el tiempo porque niega nuestra condición humana, mientras que estar mucho tiempo del lado de la oscuridad hace nuestra vida miserable, creando un vacío existencial. El Dios de las religiones tradicionales representa todo lo bueno, elevado, espiritual y paternal pero niega y considera oscuros aspectos tan naturales del ser humano como la sexualidad, patrones negativos, errores y maldad. Que en realidad todo el mundo experimenta en cierto grado para tener las herramientas necesarias de aprendizaje, crecimiento, evolución y discernimiento. No podemos apreciar la luz sino atravesamos la oscuridad, por eso considero importante integrar y encontrar el balance entre ambas, ya que hace parte de esta experiencia terrenal.

Hesse en Demian expone que existe una deidad que integra la dualidad a la perfección. Abraxas es un dios que además de representar lo elevado y lo positivo, también integra la oscuridad a la que estamos expuestos y atravesamos a lo largo de nuestra vida. Este dios dual dice estar mucho más aterrizado a nuestra realidad humana y abarca realmente el todo.

El mayor poder que se le puede dar a alguien o a alguna situación externa es tenerle miedo. El miedo paraliza, se anticipa a suposiciones que no son reales, desvanece sueños, esconde potenciales y puede hacer la vida muy miserable.

Podemos fantasear e imaginar sueños, pero realmente solo se pueden llevar a cabo si ese deseo está totalmente enraizado y penetrado en el ser. Podemos desear algo con demasiada fuerza, pero si al momento de ser honestos con nosotros mismos consideramos que realmente no somos merecedores o que no está alineado con la percepción de sí mismo, no es posible que suceda porque no hace parte de la propia naturaleza.

Lo primero que se debe trabajar es en la autodeterminación y la mentalidad para que ese deseo externo ya no se vea tan lejano y comience a hacer parte natural y normal del ser. En cuanto intentas algo que es ordenado desde el propio interior, acabas por conseguirlo porque ese deseo ya hace parte de ti y busca la forma de encontrarte.


Otras columnas del autor en este enlace: https://alponiente.com/author/juansebastianba/

Bibliografía

Hesse, Hermann (1998). Demian, Sidhartha. Editorial Porrúa: México.

About the author

Juan Sebastián Ballén Rodríguez

Licenciado en Filosofía y Letras
Magister en Filosofía
PhD. en Filosofía

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