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Despenalizar el aborto: algunos argumentos científicos

Colombia tiene un reto histórico de debatir estos temas desde la ciencia y dejar de lado, los antiguos y banales argumentos de la religión y el dogma, pues como estos que acabo de presentar, es la misma ciencia la que respalda la legalización del aborto seguro en el país.



Esta semana, una comisión de la ONG Human Right Watch emitió un comunicado de recomendación a la Corte Constitucional de Colombia la supresión del artículo 122 de la Ley 599 –el Código Penal- que criminaliza el aborto fuera de las tres causales hoy establecidas como excepción a la norma, pues para el organismo la penalización de esta conducta “es incompatible con las obligaciones internacionales de Colombia en materia de Derechos Humanos”.

No cabe duda que los grandes enemigos del aborto están comandados por poderosos círculos religiosos que no han comprendido que Colombia goza, desde su esencia constitucional, de una estructura de Estado Social de Derecho, lo que, palabras más palabras menos, deja sin efecto sus anacrónicos y entreverados argumentos dogmáticos que,  según ellos, se fundamenta que debería prohibirse el derecho de interrupción voluntaria del embarazo pues ellos insisten que esta práctica “vulnera el derecho fundamental a la vida de los niños y niñas”. Este argumento, tan repetido y empleado por los “escuderos de la moral” no tiene respaldo alguno en el ámbito científico, ya que numerosos experimentos y estudios han demostrado que, primero un cigoto o embrión no es una persona, segundo, el feto carece de consciencia  y tercero un feto no siente dolor.

Además de estos argumentos, que brevemente desarrollaré en este escrito, existen muchos más que, desde la bioética y la misma constitución de un Estado democrático, dejan sin validez los sofismas y mitos que existe alrededor de los procedimientos que tienen como fin reivindicar el derecho de una mujer a elegir sobre sí misma, pues el Estado no tiene por qué interferir en las decisiones intrapersonales de las mujeres. Por otra parte,  es evidente que una garantía de un aborto seguro disminuye las probabilidades de riesgo de la mujer de morir en los procedimientos y además, apelando al argumento de los “pro-vida” de que los abortos generan secuelas psicológicas después del procedimientos, la misma evidencia empírica demuestra que si se hace de manera segura, estas secuelas son inexistentes, o en el caso de que se den, ínfimas.

El cigoto o embrión no es una persona

Un argumento de los inquisidores “pro vida” bastante común es afirmar que un cigoto o un embrión constituyen una persona. Este argumento nace al aceptar que, si un embrión tiene ADN humano, entonces constituye incuestionablemente una persona humana. Sin embargo, el asunto no es tan sencillo. Conceptos como cigoto o embrión forman parte de la terminología científica de ciencias como biología, embriología o medicina. El concepto persona humana, por el contrario, no integra el corpus conceptual de ciencia alguna. Si buscamos el término “persona” en el Diccionario de la Real Academia Española, obtendremos como respuesta “individuo de la especie humana”.

No obstante, para la teología cristiana no solo hay personas humanas, sino también personas divinas, tales como el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo. Siguiendo la definición de persona como “individuo humano”, habría que excluir a los embriones de menos de 14 días, pues, dado que pueden dividirse en dos o más gemelos, no poseerían la característica de individualidad.

¿Puede equipararse un concepto científico con uno filosófico-teológico para decir que un embrión constituye una persona sin mediar en los fundamentos de dichos términos? De ser el caso, también podría decirse que un embrión constituye un ángel, ignorando la lógica de la argumentación científica. El sector Provida incluso ha denominado al cigoto/embrión como “bebé” o “niño”, ignorando que tales constituyen etapas posteriores del desarrollo. Si buscamos argumentar científicamente, debemos evitar mezclar términos científicos con no científicos. Solo así comprenderemos que un embrión/cigoto no es una persona.

El feto carece de consciencia y un feto no siente dolor.

Uno de los argumentos más populares del sector Provida es afirmar que el feto siente dolor. Pues bien, aunque la ciencia del dolor fetal es “altamente compleja”, existe un consenso médico relativamente establecido.

En un estudio hecho por la British Medical Journal concluyó que a pesar de que el desarrollo neurológico de los embriones es notable entre las 20 y 25 semanas, no existe evidencia empírica de que las formaciones anatómicas permitan inferir que exista la experiencia subjetiva del dolor. Así racional a un estímulo estresante (aumento de ritmo cardiaco o segregación de cortisol), no significa que el feto sienta dolor pues a esas alturas de desarrollo el feto no es consciente de él.

Otro argumento del sector Provida indica que los abortos no deben ser practicados, ya que el feto es consciente del entorno que lo rodea. Sobre este aspecto, la neurología es clara: sin sistema nervioso central, no hay consciencia. ¿Cuándo, entonces, es que dicho sistema comienza a desarrollarse?

El renombrado neurocientífico Michael Gazzaniga , sostuvo en la revista The ethical brain que la primera actividad eléctrica en un feto ocurre entre las semanas 5 y 6. Sin embargo, “no es una actividad coherente del tipo que subyace en la conciencia humana, ni siquiera la actividad coherente que se observa en el sistema nervioso de un camarón”. Además se ha evidenciado que durante todo el proceso de embarazo, el feto se encuentra en un estado de sedación endógena, lo que no le permite tener un estado de consciencia. Este, según se evidencia, comienza a erigirse alrededor del tercer trimestre.

Este y muchos argumentos más se constituyen como sólidas muestras de que muchos alegatos de los “provida” son refutados e invalidados desde los estudios científicos. Colombia tiene un reto histórico de debatir estos temas desde la ciencia y dejar de lado, los antiguos y banales argumentos de la religión y el dogma, pues como estos que acabo de presentar, es la misma ciencia la que respalda la legalización del aborto seguro en el país.

Esto fue escrito por

Esteban Escudero Correa

Estudiante de Ciencias Políticas y Filosofía de la Universidad Pontificia Bolivariana. De mis gustos personales está en escribir sobre mis opiniones, argumentos y puntos de vista sobre coyuntura nacional e internacional; escribir ensayos sobre reflexiones de teoría filosófica y de interés general. Apasionado por la lectura, el arte y el teatro.

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