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De la prisión al scriptorium: sobre la lucidez y la sinrazón

El yo aprende a hablar con mayor honestidad cada vez: y cuanto más aprende, tantas más palabras y honores encuentra para el cuerpo y la tierra

Nietzsche. Así habló Zaratustra.

No hay polaridades más discutidas y pensadas por las ciencias humanas como las encarnas en los extremos de la razón y la locura. Son tan próximas y tan distantes al mismo tiempo que podrían ser confundidas con mucha facilidad. Mientras que la razón representa para la humanidad el control sobre el cuerpo y las pasiones, el autogobierno y la disciplina moral, la inclinación a la locura ha sido considerada como la negación del autoconocimiento, y la instancia humana donde domina la irracionalidad, el desenfreno y la entrega ciega al instinto, la ira y la dispersión de los afectos. La mezcla entre estas instancias es el lugar de la genialidad, la irreverencia y una inteligencia desbordante. Ha sido usual pensar que mientras que a los locos se los encierra en sanatorios a los racionales se los deja libre en las bibliotecas. Pero ¿cómo la prisión y el scriptorium son dos espacios de la vida humana tan distintos y contrarios que podrían ser los escenarios para compartir proyectos de vida, sueños y tragedias?, ¿De qué manera la razón y la locura en la película The Professor and the Madman (2019) puede ser dilucida a partir de los espacios y las instituciones que han representado históricamente dos lugares diseñados por la mano del hombre tanto para el castigo y el encierro, como para la liberación y el conocimiento? Estas son algunas de las preguntas que surgen luego de haber visto la película The Professor and the Madman (2019) y que en castellano se ha traducido Entre la razón y la locura.

Para empezar, es claro que cualquier tarea investigativa que se lleva a cabo en el amplio mundo del saber exige un encuentro con el lenguaje. Este esfuerzo es uno de los temas recurrentes que se identifican en la historia que se narra en la película. En efecto, el profesor escocés James Murray (interpretado por Mel Gibson), se destaca en el filme por poseer unos conocimientos muy amplios en lexicógrafo y filología en muchas lenguas latinas y romances; él tendrá como responsabilidad crear el diccionario de Oxford. Una empresa lexicográfica titánica ya que para la época en la que se emprende este proyecto lingüístico Inglaterra y la lengua inglesa es prácticamente la cultura que se impone en gran parte del mundo. La comunidad académica que se muestra en la película decide emprender este gran proyecto al estilo del experto en lenguas. Murray asume este llamado y propone un método muy interesante: redacta un mensaje que se reparte por toda Inglaterra y sus colonias, y en el que se invita a cualquier persona a que haga un aporte lexicográfico de una palabra inglesa, que se sume a un esfuerzo colectivo por crear este diccionario. Es claro que todo ello se lleva a cabo bajo la lucidez de Murray y del círculo de intelectual que lo rodea.  Ahora bien, este personaje contrasta con su colaborador y que luego se convertirá en su mejor amigo el doctor William Minor (interpretado por Sean Penn). A diferencia de Murray, Minor es un sujeto peligroso, pues es diagnosticado como esquizofrénico y ha sido encarcelado por asesinar a un joven obrero en Londres, quien deja una mujer viuda y en total desamparo a 6 de sus hijos (la viuda es interpretada por Natalie Dorman). Sin embargo, ambos personajes, trenzan un drama humano que termina por resolverse en el proyecto común de ordenar y definir la mayor cantidad de palabras en el inglés que se ha hablado en todas las épocas. En la película, la historia narra de forma paralela cómo las historias de vida de los dos personajes se encuentran en el proyecto del diccionario de Oxford. La razón y la locura son dos modelos antagónicos de humanidad que encarnan tanto Murray como Minor. Mientras que el primero es afín al conocimiento de las lenguas en su más amplia diversidad, y lo caracteriza una voluntad irrefrenable por culminar el proyecto enciclopédico de toda una vida (El diccionario Oxford), el segundo, se encuentra demacrado mentalmente y su vida está marcada por una enfermedad mental que lo lleva incluso a castrarse. Uno, hace parte de la élite del conocimiento y de la academia inglesa mientras que el otro se encuentra postrado en un manicomio, compartiendo vida con asesinos, violadores y locos de todos los calibres.

¿De qué manera la vida de estos personajes termina por encontrarse en un mismo camino, que vendría ser la elaboración del Diccionario Oxford? Es claro que los deseos racionales que representa Murray se encuentran con los deseos de cambio que anhela Minor. Para este último personaje la noticia que hace conocer Murray por todo el mundo sobre la necesidad de recuperar todo el vocabulario que se habla en lengua inglesa, fue un mensaje milagroso que logró de alguna manera orientar su dolor y sufrimiento hacia la redacción de 10.000 palabras que serán más adelante los aportes decisivos para el diccionario.

Es así como Minor convierte su celda del manicomio en un scriptorium, un espacio muy semejante al construido por Murray en su casa, tan pronto la academia de profesores e intelectuales de Oxford decide apoyar el proyecto. Considero que esta coincidencia en los espacios donde se practica en la película el trabajo constante y riguroso de la recopilación de las palabras llega a convertirse en cierta manera en espacios para la sanación espiritual y el resarcimiento. De hecho, cuando Minor lo derrumba la esquizofrenia y es visitado por su amigo Murray, aquel le recuerda en medio de la furia y la sinrazón que la palabra resarcimiento fue uno de los aportes que hizo en su celda scriptorium. Luego de la triste visita, Murray lleva esta palabra en su bolsillo y observa en el scriptorium de su casa cómo el significado de la misma es posiblemente la clave para la curación de su amigo: en efecto Minor sabe en medio de su locura que es el resarcimiento, definido como el cambio, la reparación del daño, la transformación, etc., el camino para encontrar la salud mental.

Definitivamente a la lucidez y la razón la acompañan espacios e instituciones que de algún modo representan las maneras que ha tenido la humanidad para construir discursos sobre cómo el saber ejerce un poder sobre las personas. Hay espacios del saber que permiten el desarrollo de una vida lúcida y dedicada al estudio. Esto se comprueba en el filme una vez se distingue que Murray frecuenta la Universidad de Oxford y en particular su antigua biblioteca, donde destacan miles de libros y volúmenes que en diversas lenguas reúnen el conocimiento que ha obtenido el ser humano en diversos campos del saber. El mismo Murray en su hogar muestra el dominio que tiene sobre la familia la presencia de los libros, y cabe advertir que la cotidianidad de su esposa como la de sus hijos cambia por cuenta de la construcción del scriptorium un lugar hecho de modo artesanal pero que está diseñado para el estudio y la escritura, que usa el investigador junto a su equipo de apoyo, en el propósito de clasificar, reunir, anotar, relacionar, trazar genealogías, etc. Minor, por su parte, situándose en otro espacio del saber en el manicomio, suele reunirse con el doctor del lugar, quien lo escucha en medio de bibliotecas y estanterías repletas de libros. El mensaje de estos espacios del saber es claro; la cultura ejerce un tipo de poder sobre los individuos y puede modificar su existencia. De cierta forma estos elementos hacen parte de la idea que buscamos defender en este ensayo: las palabras no solamente tienen que ver con los significados que inventa la sociedad para crear la identidad de las personas con su cultura, sino que éstas también son recursos para la sanación y el resarcimiento. En otras palabras, el significado de las palabras puede cambiar la vida de un cuerpo y de un alma que se ha encontrado vulnerada por la violencia y la sinrazón. Este es el caso que le ocurre a Minor y a la viuda que dejó comprometida luego de que aquel matara a su marido. Ambos personajes usan las palabras y el lenguaje como un medio para sanar las heridas y encontrar el camino de la reconciliación.


Bibliografía

Nietzsche, F. (2003). Así habló Zaratustra . Madrid: Alianza Editorial.