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Contribución a los modelos educativos en clave de pos-pandemia

Cuando se habla de los entornos de formación educativa en clave de pandemia y pos-pandemia emergen ante las políticas de confinamiento y distanciamiento social, necesariamente, los contextos de educación virtual, pero se deja de lado la integralidad y la formación por fuera del aula como factores y promotores del aprendizaje; desde hace mucho tiempo apuestas disruptivas que integren los entornos de formación en las llamadas “escuelas digitales” han promovido la integración de medios digitales, radiales, televisivos para la formación sobre todo en entornos de ruralidad donde las bajas tasa de conectividad cercanas al 34% no permiten garantizar el acceso a los entornos virtuales de aprendizaje.

En este orden de ideas pensar en un modelo educativo que responda a la pos-pandemia e incluso a la pandemia misma, pasa por entender el sistema educativo como un sistema que requiere interconexiones de saberes y entornos de aprendizajes, sean estos reales o virtuales, análogos o digitales, la convergencia de contenidos en una sola plataforma de aprendizaje virtual que promueva la integralidad con otros medios formativos como la radio y la televisión e incluso la formación en la territorialidad del hogar, donde la oralidad y el placer de escuchar la narrativa de padres e hijos debe aprender a recoger la escuela y evaluar esos aprendizajes, así mismo la promoción de las emisoras comunitarias como medios de formación comunitarios, los canales locales para la formación y los medios impresos que como el voz a voz posibiliten ir de casa en casa, de hogar en hogar para facilitar los aprendizajes colectivos y la construcción colectiva del saber y de tejido social que es también el fin del acto educativo.

En este sentido, un modelo educativo en la época actual reclama flexibilidad, adaptación, personalización, accesibilidad, libertad de catedra y de aprendizaje a los propios ritmos, el respeto a las dinámicas y las identidades de cada individuo y su entorno inmediato de confinamientos con sus limitaciones, carencias y recursos, aprendizajes múltiples en esferas y contextos por fuera de la esquemática de los planes y programas de estudio asignaturistas, la enseñanza del aprender permanentemente construyen elementos de contexto no solo desde el punto de vista epistemológico, sino también curricular que emanan no solo en época de crisis, pandemia sino que obligan a repensar los modelos, contextos y dinámicas de la educación de hoy, que siempre por lo demás ha estado en crisis.

Los escenarios que hoy en día se nos recrean de formación virtual, modalidad sincrónica o asincrónica, semipresencialidad; no solo ponen al desnudo las enormes brechas digitales que tenemos sino y a demás desnudan la falta del acto pedagógico como elemento fundamental a la hora de proponer o direccionar procesos de formación mediados por tecnologías de la información, al final como decía Rousseau, lo que se busca que aprenden es no lo que deban olvidar, sino lo que les sirva para ser hombres y en clave de esto lo que debe enseñar el maestro como lo planteaba Rancierí en el maestro ignorante, lo que debe de enseñar el maestro es lo que ignora; así se construye entonces el acto mismo de la enseñanza, del aprendizaje, sea dentro o fuera del aula, en un diálogo permanente de saberes e ignorancias, donde se hace fundamental el vínculo, la sospecha, el dialogo y la reflexión, la dialógica del conocimiento o sino al igual que en los procesos de aula y en los actos del maestro clásico quedaremos en un lugar común donde la mera transmisión de conocimientos cambia de contexto, pero no se construye eso que el filósofo italiano Nuccio Ordine, nos planteaba en su libro la utilidad de lo inútil, y es formar ciudadanos útiles, es decir que sean mejores; nuevas y mejores ciudadanías es la corresponsabilidad hoy en la formación de los modelos educativos, sean mediados o no por las tecnologías, sean mediados o no por la crisis, sean mediados y ojala por la vida, el territorio, la reflexión, la sensibilidad, la racionalidad y lo humano.

Esto fue escrito por

Javier Darío Fernández Ledesma

Ingeniero industrial, especialista en sistemas, magíster en ingeniería y doctor en ingeniería electrónica. Con más de 20 de años de experiencia docente en educación superior y consultoría. Actualmente investigador senior de Colciencias.

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