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10 razones para NO votar por De la Calle

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Ante la gran acogida que tuvo la iniciativa de La POLITIPEDIA en las elecciones legislativas, hemos decidido lanzar para las elecciones presidenciales el proyecto de  “10 razones”. Así, en la página web de nuestro medio, Al Poniente, publicaremos 10 razones para votar y 10 razones para no votar por cada uno de los candidatos presidenciales que hoy aspiran suceder al actual presidente Juan Manuel Santos. Buscando ir más allá, en el portal publicaremos además, 10 razones para votar en blanco y en contraposición,10  razones para no votar en blanco; 10 razones para votar este 27 de mayo y 10 razones para no votar este 27 de mayo.
  1. Imposibilidad para llegar a segunda vuelta:

Las últimas encuestas – la del Centro Nacional de Consultoría, que coincide con la elaborada por la firma Yanhaas – demuestran que Humberto De la Calle se mantiene con el mismo porcentaje penoso del 4 %, debajo incluso de la intención del el voto en blanco. El candidato liberal parce que ni baja ni sube de allí. Infortunadamente para esa candidatura, pese a que la fórmula De la Calle-López lleva varios meses en campaña, no ha tenido la posibilidad, ni de cerca, de llegar a la cabeza de las encuestas, y se han estancado en la parte baja siendo superados por Duque, Petro, Fajardo y Germán Vargas Lleras.

http://www.pulzo.com/elecciones-2018/duque-baja-pero-lidera-intencion-voto-encuesta-cnc-PP486968

Desde esta perspectiva, es casi imposible que dicha campaña pueda llegar a feliz término en las elecciones del próximo 27 de Mayo, en donde, en el mejor de los casos, terminará adhiriéndose a cualquiera de las dos campañas que subsistan, pero con el inconveniente de contar con una militancia diversa, dividida y poco disciplinada que se podría perfectamente distribuir en las bases de los dos candidatos ganadores.

  1. Una candidatura que comenzó sin vida.

Desde el comienzo se conocía que si Humberto de la Calle se perfilaba solo, no podría ser un candidato viable. Solamente lograría serlo si conseguía, en primer lugar unir al liberalismo y luego tender puentes con los sectores independientes. El problema es que para lograr lo uno se ponía en peligro lo otro, pudiendo hasta no concretar ninguna de las dos. Y efectivamente así sucedió.

En primer lugar, nunca se logró unir al partido y hoy se encuentra más dividido que nunca. Evidentemente la campaña de De la Calle comenzó con desunión, y esto se demostró luego de que varios los precandidatos, como Edison Delgado, Juan Manuel Galán, Vivian Morales y Luis Fernando Velasco renunciaran a continuar sus aspiraciones por la candidatura liberal, y que varios de aquellos dirigentes, en conjunto con dirigentes  liberales de todo el país, se encuentren  repartidos en las demás campañas.

En segundo lugar, la alianza López-De la Calle terminó siendo un “plan B” frente al objetivo principal que tenían uno y otra para encabezar o ser protagonistas de una gran coalición de centro-izquierda que reuniera a todos los sectores que afirman estar dispuestos a defender el acuerdo de paz con las Farc y su implementación. Ese objetivo no pudo concretarse, y hoy los otros dos principales candidatos para conformar dicha unión, Gustavo Petro y Sergio Fajardo, armaron cada uno su propia coalición acorde a sus propios intereses, estrategia que les permitió superar con creces al candidato liberal en las encuestas como lo mencioné anteriormente.

  1. Candidatura gobiernista:

Además, las personas suelen asociar tanto De la Calle como a López con el Gobierno de Santos, el cual, tiene los más bajos índices de descalificación de gestión de las últimas décadas, al tiempo que la imagen presidencial negativa bordea el 80%. A ello, se suma que la desconfianza ciudadana en torno al acuerdo de paz es cada día más alta.

No se puede negar que De la Calle y López vienen del Ejecutivo, el primero como Jefe Negociador de Paz y, la segunda, fue Ministra de Trabajo, tras ingresar a la coalición oficialista luego de la reelección. En consecuencia, son dos aspirantes típicamente gobiernistas y portaestandartes de la bandera de Santos, lo que pudo traerles más desventajas electorales que ventajas.

  1. Fórmula vicepresidencial que no aporta mucho:

Para algunos sectores, Clara López  representa la tradicional casa de los López; como representa una persona que trabajó con el samperismo por un largo tiempo; como representa a una ex dirigente de izquierda dentro del Polo Democrático; como representa a una ex alcaldesa que participó de un gobierno que es asociado por las personas con la peor idea de corrupción.

Hay que mencionar también, que la hoy candidata liberal, ya fue fórmula vicepresidencial una vez, cuando en 2010 decidió acompañar la candidatura de Gustavo Petro. En 2014 se lanzó a la Presidencia y sacó 2 millones de votos. En la actual contienda electoral, recogió firmas durante meses para inscribirse, pero al final lo hizo por un partido poco convencional (ASI). Y, por si fuera poco, en diciembre lanzó listas al Congreso en compañía de Gustavo Petro y Carlos Caicedo, con quienes también alcanzó a pensar en una consulta interpartidista.

Esto hace que las personas le resten credibilidad a la candidatura de López, y hace que tanto los sectores conservadores la vean como una “radical de izquierda”, como que los sectores más progresistas la vean como una “oportunista y perteneciente a la oligarquía tradicional”.

  1. Candidatura gris.

Si bien, De la Calle y Clara López suman una experticia en temas políticos y de ejercicio de cargos públicos muy altos y ponderados, no se puede ocultar que la población más joven desconoce mucha de esa trayectoria. Los votantes, mayoritariamente los jóvenes, están esperando nuevas caras, propuestas de renovación partidista y perfiles más frescos, sin tanto “kilometraje” político, dado el desprestigio que arrastran los partidos y la política en general, y el impacto que pueden generar en una masa poblacional cada vez más crítica e inquisitiva.

En política, y sobre todo en campaña, la capacidad de impactar al electorado con cada hecho político es vital. Sin embargo, la escogencia de Humberto de la Calle como candidato presidencial y de Clara López como fórmula vicepresidencial, fueron elecciones cantadas desde hace varios meses, que incluso se tardaron en concretarse.  Esto generó que con estas candidaturas no hubiera sorpresa alguna, ni ningún golpe de opinión de alto eco, ni tampoco un valor agregado programático impactante respecto a una nueva propuesta política específica. Las razones que se dieron para justificar la alianza fueron tan normales como previsibles.

  1. Político tradicional.

Luego de trabajar algunos años como abogado y decano de la facultad de la que se graduó, un joven De la Calle terminó involucrado en el mundo de la dirigencia política al aceptar ser secretario de Gobierno de Caldas, cuando el gobernador del departamento era Carlos Fernando Giraldo Ángel, a principios de los años 80s.

Desde entonces el líder liberal ha participado de los gobiernos de Betancur, de Gaviria, de Samper, de Pastrana y de Santos. Además, aunque no ocupó un cargo público durante el gobierno de Álvaro Uribe, de la Calle sí mostró simpatía por ese  gobierno, como lo expondré más adelante.

Así que, ya suman más de 35 años desde que el candidato liberal se encuentra vinculado con todos los gobiernos, como con uno de los partidos más tradicionales del país, el Partido Liberal colombiano, quien ha sido co-responsable de gobernar el país desde su independencia, y el cual a pesar de su discurso por el cambio ha perseguido la preservación de linajes e intereses familiares como los de los Turbay, los Gaviria, los Samper, los Lleras, los López, etc. Desde este punto, sería altísimamente improbable que de la Calle no incluya en su gabinete a miembros de familias tradicionales del país.

  1. Los intereses personales César Gaviria.

Con la llegada de los años noventa, y apadrinado por el presidente de Colombia de esa época, Cesar Gaviria, De la Calle se convirtió en ministro de Gobierno, siendo entonces él la persona encargada de manejar todo el proceso, desde el gobierno, frente a la Asamblea Nacional Constituyente de 1991. Hoy en día, Cesar Gaviria sigue gobernando, pero esta vez no a la nación sino al Partido Liberal, y como en los 90s, sigue apadrinando al candidato De la Calle, esta vez como candidato.

En estas elecciones, algunos acusan a Gaviria de autoritario y de querer manejar las elecciones a sus intereses personales. Aquello quedó evidenciado después de las pasadas elecciones parlamentarias, cuando un grupo de nueve senadores y veinte representantes liberales armaran una especie de disidencia interna donde se declararon en abierta oposición a César Gaviria.

https://www.elespectador.com/noticias/politica/cristo-crea-disidencia-liberal-y-desconoce-direccion-de-cesar-gaviria-articulo-725527

El problema, es que estos intereses de César Gaviria parecen ser más nefastos que beneficiosos para la campaña de De la Calle, en gran medida porque las preferencias políticas de Gaviria resultan siendo contrarias a las del candidato liberal, o así quedó demostrado al pronunciarse en contra de Sergio Fajardo precisamente cuando la campaña liberal intentaba tortuosamente crear lazos con el candidato paisa, mientras dejaba claras sus posturas contrarias en la misma entrevista, al afirmar que le parecía que “Duque no será títere de Uribe”, y que no descartó sentirse cómodo si “Germán Vargas Lleras o Iván Duque llegan a la Presidencia”.

http://www.pulzo.com/elecciones-2018/entrevista-cesar-gaviria-tiempo-PP466678

  1. La sombra Samperista-Pastranista-Santista.

En 1994 de la Calle, tras no lograr ser el candidato a la presidencia del Partido Liberal, llegó a ser vicepresidente de Colombia, siendo la fórmula de quien lo derrotó en la consulta interna de los rojos: Ernesto Samper. Sin embargo, con el escándalo del proceso 8.000, de la Calle le dio un espaldarazo al que hasta 1996 fue su jefe –Samper-, quien no tuvo más remedio que negociar con Humberto y darle finalmente la Embajada de Colombia en España. Esa relación se sigue manteniendo hasta hoy, y se puede constatar en el apoyo que le ha manifestado el Ex Presidente Samper en la carrera por la presidencia.

https://twitter.com/ernestosamperp/status/932663989091348480

Por otra parte, en 1998 cuando la presidencia ya no era manejada por los liberales sino por Andrés Pastrana, De la calle terminó siendo su ministro de Interior entre el 2000 y el 2001. Quizá por eso, cuando el Ex Presidente Pastrana se opuso al plebiscito del 02 de octubre de 2016, Humberto De la Calle tomó una postura bastante benevolente afirmando que: “El papel del doctor Andrés Pastrana fue enormemente importante. Yo fui testigo allí, adentro desde el Gobierno, del desvelo de Andrés Pastrana por conseguir la Paz. Más allá de la discusión sobre los elementos funcionales, sobre la estrategia utilizada, la táctica aplicada, Colombia debe reconocerle a Andrés Pastrana primero su vocación de paz y segundo también el inicio de un proceso de modernización de las Fuerzas Militares”.

https://www.elespectador.com/noticias/politica/colombia-debe-reconocerle-pastrana-su-vocacion-de-paz-d-articulo-655635

Por parte de  sombra que le deja el actual gobierno en la campaña liberal, no es un secreto que dentro de las filas “santistas” hay apoyo a la candidatura de De la Calle. Se conoce que asesores, secretarios y ministros de Juan Manuel Santos como Camilo Enciso, Daniel Quintero y Juan Fernando Cristo, renunciaron a sus cargos en el gobierno y terminaron acompañando al candidato liberal.

Daniel Quintero, por su parte fue candidato a la Cámara por el Partido Liberal en las elecciones de 2014, y tras no ganar un escaño en dicha elección, fue elegido viceministro de Tecnologías de la Información de Juan Manuel Santos, cargo que dejó para acompañar la candidatura de Humberto De la Calle.

https://twitter.com/DeLaCalleHum/status/938071872473837568

También, Camilo Enciso, exsecretario de transparencia de Santos renunció a su cargo en marzo de 2017. Enciso habría buscado convertirse en Representante a la Cámara por el Partido de la U, sin embargo, el exfuncionario se ha dedicado a respaldar un Grupo de Prevención de la Corrupción perteneciente a la campaña liberal.

https://twitter.com/DeLaCalleHum/status/935236795838578688

Juan Fernando Cristo, ex Ministro del Interior del Gobierno actual y ex rival de Humberto de la Calle en la consulta liberal, ahora apoya a de la Calle. Cristo, al igual que el político caldense, ha participado en todos los gobiernos “liberales” del país en los últimos años, pues hizo parte del de César Gaviria, ha estado notoriamente del lado de Ernesto Samper, e hizo parte activa del gobierno de Santos.

https://twitter.com/CristoBustos/status/935888099883868164

  1. De la calle ¿uribista?

Con la llegada al poder de Álvaro Uribe, en el 2002, de la Calle se convirtió en embajador de Colombia ante la OEA. Poco tiempo más tarde, terminó sirviéndole a Uribe Vélez como asesor jurídico para que el actual senador pudiera reformar la constitución, e implantar la reelección en la esfera política nacional.

Aunque el aspirante ha negado sus simpatías hacia Uribe, existe una entrevista de De la Calle con BBC Mundo de 2005, titulada “Uribe no es un Fujimori en ciernes” donde aquel defiende a Uribe y su proyecto de reelección así:

-BBC: “Usted como ministro de Gobierno del presidente César Gaviria fue uno de los artífices de la Constitución de 1991, que entre otras cosas limitó el poder presidencial. ¿Usted cree que al autorizar la reelección presidencial inmediata se podría hablar de una contrarreforma de la Constitución?

-HDLC: “Pues es sin duda un cambio, pero yo no creo que tenga esa dimensión… Si uno mira esto en un gran espacio histórico, seguramente encontrará que la reelección en sí misma no modifica sustancialmente el sistema político colombiano.

…Hay un párrafo del comunicado de la Corte donde se dice que esta decisión no altera la separación de poderes, no altera la autonomía del Congreso, no altera la autonomía del poder judicial… luego yo tampoco creo que tenga tanta trascendencia.

Me parece que es ese tipo de decisiones que causan mucho impacto en la política del día a día, pero que tampoco son un gran tema constitucional, en el sentido de que cambie la organización esencial de las Constitución política.”

http://news.bbc.co.uk/hi/spanish/latin_america/newsid_4362000/4362170.stm

  1. La defensa de un partido en crisis.

¿Qué pasó entonces con el glorioso Partido Liberal del siglo XX? ¿Cuántos recuerdan todavía la época cuando los López o los Lleras llenaban de entusiasmo las plazas con el grito de “¡Viva el Partido Liberal!?”.

El liberalismo, que en 1986 había tenido el 58 por ciento con Virgilio Barco, pasó a tener en 2010 el 4,38 con Rafael Pardo como aspirante a la Casa de Nariño. En 2014 el partido ni siquiera tuvo candidato propio, y para completar, el desastre terminó de ocurrir con los innecesarios 40.000 millones de pesos asignados por la Registraduría para una consulta el año pasado, en la que Humberto de la calle obtuvo escasos 365.000 votos, lo que de entrada le quitó buena imagen a la candidatura liberal desde el comienzo.

Hoy lastimosamente el Partido Liberal no cuenta con la misma fuerza ni credibilidad de hace décadas, y poco a poco sus dirigentes lo han ido abandonado para conformar movimientos a su acomodo. Esto le afecta directamente a Humberto De la Calle, quien intenta representar a un partido dividido, donde sus líderes no ven en él satisfechas sus necesidades burocráticas, y una base electoral indisciplinada que no ve representadas en él sus preferencias ideológicas o sus intereses, y termina identificándose con otras corrientes y movimientos.

Quizá, Humberto De la Calle tendría un mejor reconocimiento si se hubiera aventurado por la independencia de las firmas, y hoy contaría con una candidatura más sólida y viable, sin tantos obstáculos e intereses. Sin embargo, a nueve días de los sufragios, parece que esta será una lección que el hoy candidato liberal deba aplicar en otras elecciones.

 

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Esto fue escrito por

Daniel Porras Lemus

Estudiante de Derecho de la Universidad de Medellín. Apasionado por la Política, el Derecho y la Historia. Investigador en temas históricos y constitucionales. Sangileño. Santandereano.

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