¿Tiene algún significado ser de izquierda?

Habrá que decir que izquierda es apenas una categoría, una palabra, que como todas sirve para ponerle límites a la realidad y poder entenderla – o enredarla más como en este caso
Justo cuando pareciera que el mapa político en Latinoamérica se reconfigura y que los resultados electorales de octubre cuentan como derrotados a los procesos de la izquierda en la capital, creo que vale la pena compartir algunas reflexiones sobre lo que algunos que militamos en ella consideramos sobre la izquierda política como postura política.

Justo cuando pareciera que el mapa político en Latinoamérica se reconfigura y que los resultados electorales de octubre cuentan como derrotados a los procesos de la izquierda en la capital, creo que vale la pena compartir algunas reflexiones sobre lo que algunos que militamos en ella consideramos sobre la izquierda política como postura política.

La primera dificultad tiene que ver con arriesgarse a hablar de la izquierda: primero, porque al parecer en la izquierda no hacemos otra cosa que mirarnos el ombligo y segundo, porque no puede hacerse algo más equivoco que hablar de ella. Por otro lado, no puede hablar uno de la izquierda como amalgama homogénea de ideas y acciones políticas, por el contrario, si algo caracteriza nuestra izquierda es su heterogeneidad y pluralidad, también su división, por tanto referirse a un grupo de ideas con una sola categoría nos pone en calzas prietas de cuyo resultado más probable sean nuevas enemistades.

Habrá que decir que izquierda es apenas una categoría, una palabra, que como todas sirve para ponerle límites a la realidad y poder entenderla – o enredarla más como en este caso – principalmente un adjetivo que refiere a una ubicación, siendo más preciso a un lado, que tiene la desventaja de servir para la polarización en tanto la dificultad física que estriba en que no podemos estar en más de un lugar al tiempo (ampliar la analogía nos permitirá decir que hay algunos políticos que propios de la física cuántica).

Por tanto izquierda corresponde al grupo de tesis que componen un lado del espectro, no me voy arriesgar a decir cuáles son esas tesis en especial porque siempre habrá en la izquierda quien me diga que me equivoco en definirlas, prefiero no correr ese riesgo.

Lo que pretendo es presentar esta categoría como cualquier otra y llamar la atención sobre toda la demagogia que se ha derramado al respecto, especialmente en la izquierda, donde pareciera que es más importante ser de izquierda que luchar contra el hambre o la falta de vivienda.

Trato de presentar muy lacónicamente la idea de que la izquierda es simplemente una envoltura para insistir en que tal vez hay mayor atención en la envoltura que en el contenido, vivimos enamorados del papel regalo como mi mamá que lo guarda para utilizarlo en nuevas ocasiones. La ilusión que estriba en hacer de la envoltura más que una envoltura ha hecho nuestros debates se radicalicen justo donde no deben radicalizarse, hay que pronunciar la ideología más allá de la propaganda y la crítica no puede ser un adorno para las ideas.

Debemos salir al paso al debate ideológico poniendo de presente las soluciones que plantean nuestras tesis, no sus títulos, debemos reflexionar sobre las categorías sobre las que cabalgamos, entenderlas como herramientas y utilizarlas en razón de su utilidad sin encariñarnos más de lo necesario con una herramienta desgastada, tal vez, por el mal uso que le damos.

Cuando el neoliberalismo se instauraba como dogma para poner las instituciones estatales al servicio de la acumulación de las corporaciones, sus filósofos acudían a la arrogancia de darle fin a la historia, el auge social de Latinoamérica demostró que las tesis de Fukuyama no eran otra cosa que un canto de victoria apresurado, que entendía erróneamente que las victorias pueden ser definitivas. Creo que nos corresponde entender que las derrotas no pueden ser definitivas; la izquierda como concepto es hija del paradigma contra el que nos enfrentamos y la única forma de vencer a la gravedad es volando.

Carlos Mario Patiño González

Abogado de la Universidad de Antioquia, Magister en Derecho económico del Externado de Colombia, de Copacabana-Antioquia. Melómano, asiduo conversador de política y otras banalidades. Tan zurdo como puedo pero lo menos mamerto que se me permita.

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