Opinión

Subamos a otro nivel la participación ciudadana en Medellín

¿Qué se va a acabar presupuesto participativo? ¿Que ya    las corporaciones no van a poder contratar con la Alcaldía? ¿Que Fico va a dejar sin plata a las comunidades? Son algunas de las preguntas que han surgido estos meses cuando se se habla de modificar PP, sin embargo, no perdamos de vista que lo que se viene va mucho más allá de ese 5%.

Hoy comienza en la ciudad la socialización y discusión de la modificación del Sistema Municipal de Planeación (Acuerdo 043 de 2007). No es un Acuerdo Municipal más, es el que estructura las reglas de juego por las cuales vamos a modificar el Plan de Desarrollo, el Plan de Ordenamiento Territorial y que debe integrar la participación ciudadana a la planeación del desarrollo.

La Secretaría de Participación Ciudadana tiene la intención de hacer una modificación estructural de dicho Acuerdo, ya que consideran que en el 2007 no se pudo hacer y que esta es la oportunidad para hacerlo, pues hay una nueva Ley Estatutaria (1757 de 2015), los planes de desarrollo local están actualizados, hay un nuevo Plan de Ordenamiento Territorial y se requieren cambios profundos en el presupuesto participativo.

Hemos cometido errores…

Es claro que frente a la participación ciudadana hemos cometido varios errores en presupuesto participativo, uno de ellos son los excesivos intereses particulares que se apropiaron de este espacio. Líderes que no lideran a nadie, no representan a nadie, y tienen sus corporaciones esperando a recibir los contratos de los proyectos que ellos mismos priorizaron en los Consejos Comunales, y los que no tienen corporaciones, esperan que los contraten como líderes de enlace de los proyectos y su única preocupación es por sobrevivir económicamente de cuenta de los recursos públicos.

Esa cantidad de intereses han hecho que los nuevos actores que han entrado y entran a PP se sientan cansados muy cansados de luchar contra todos los que quieren llevarse el contrato para su entidad, así que los potenciales buenos liderazgos se van, porque ven demasiado buitre alrededor de las presas.

Otro error que cometimos fue descuidar temas de ciudad -y es que recordemos que PP es sólo el 5% del presupuesto de inversión y hay un gran 95% que se sigue discutiendo en el Concejo de Medellín y se ejecuta en todas las secretarías-, pues PP ha ocupado tanto a los liderazgos, que su excesiva “reunionitis” los ha hecho olvidar otros temas que son cruciales para la ciudad. Mientras los líderes definían cuántas gafas comprar, cuántos diplomados hacer o cuántos cupos ofrecer en educación superior, las grandes políticas de salud, de educación y de desarrollo económico se discutían en otros lugares. Un ejemplo de ésto es que en las sesiones de estudio y discusión del presupuesto de la Alcaldía en el Concejo de Medellín, es inferior, por decir nula, la participación de organizaciones sociales y líderes.

Y por último, al ocuparnos tan excesivamente de la excesiva elaboración de presupuestos le quitamos todo el peso y la fuerza a la planeación. Es claro que primero se planea y luego se presupuesta, pero la ciudad comenzó a hacerlo al revés, primero asignamos la platica a lo que se nos ocurra, y luego planeamos, le damos viabilidad y miramos cómo lo hacemos. ¿Y los criterios de asignación eficiente del recurso público? ¿Y los criterios de priorización? ¿Y los estudios que den en cuenta del estado, las causas y los efectos de los problemas? Todo eso, se hace después de que la platica se destina. Es que recuerden que lo que importa es el contrato, no el impacto efectivo en el territorio.

Se modifica el Acuerdo, se plantea un nuevo Decreto y de entrada ya el Alcalde le ha pedido al equipo de gobierno que se concerte “letra a letra” el contenido de ambos. Esta es otra prueba de fuego de la participación ciudadana en esta administración.

5 propuestas para la discusión del Sistema Municipal de Planeación

Solo con un Acuerdo o un Decreto no se van a solucionar asuntos de fondo de la participación ciudadana y su relación con la planeación del desarrollo. Hay elementos culturales mucho más profundos que tomará tiempo ir modificando, tales como la visión de usar los recursos públicos para intereses particulares, la visión de gobernantes y funcionarios de despreciar y sentir como estorbo a la participación. Sin embargo, y después de revisar los documentos sobre todo este proceso, quisiera plantear estas cinco propuestas:

Uno: Los Planes de Desarrollo Local pueden y deben ser cofinanciados con recurso ordinario. El Acuerdo establece que prioritariamente estos se financiarán con el 5% de presupuesto participativo, pero sí queremos darle la importancia que merece la planeación local, debería incorporarse en el mismos la posibilidad de que los proyectos que estos planes contemplan sean financiados también por recurso ordinario.

En su nueva definición de los PDL como instrumentos del SMP se plantea que “…recogen los acuerdos entre los actores del territorio y el Estado para orientar bajo un propósito común el desarrollo de la zona..” por tal motivo son una agenda ciudadana concertada que en este caso tendría la posibilidad de varias fuentes de financiación, así le damos la importancia que tanto decimos que tienen.

Dos: Que la subdirección de información y planeación estratégica de ciudad dote a las comunidades de información clara sobre las problemáticas y oportunidades del territorio. Hay que dar herramientas a quienes van a tomar las decisiones en los Consejos Locales de Planeación y Participación Ciudadana, y una fundamental es la información, por lo que se hace necesario que se les entreguen informes periódicos sobre los asuntos que les interesan.

Si se va a priorizar un proyecto por encima de otro, deben haber criterios técnicos y por supuesto políticos, pero ahí es clave comprender el alcance y la dimensión de los problemas. Adquirir la cultura del dato en los procesos de participación ciudadana nos ayudará a tener más y mejores argumentos para plantear un problema y encontrar soluciones. Las comunidades no tienen cómo pagar esto, pero el Sistema Municipal de Planeación ya lo contempla, así que hay que usarlo para todos los actores del sistema.

Tres: Seguir con la apuesta de fortalecer el control social. Es uno de los talones de aquiles del proceso. Es en la ejecución donde se ven los problemas, se evidencian los intereses particulares y se invierte de manera ineficiente el recurso público, así que es necesario que hayan muchos ojos y voces alrededor de cada uno de los proyectos.

Ya el Acuerdo y el Decreto plantean la promoción de este control social, y es muy importante, porque siempre hemos caído en el error de presupuestar e irnos a esperar que cada proyecto funcione milagrosamente.

Cuatro: Nuevos actores deben llegar a la Planeación Local y el Presupuesto Participativo. Y es que una vez eliminada la posibilidad de que se cuelen intereses particulares en PP, es necesario incentivar que nuevas personas lleguen a estos escenarios. Para ésto hay que recuperar y fortalecer programas como PP Joven, que daba las herramientas para que los jóvenes delegados defendieran sus ideas, e incentivaba a que participaran de este escenario por su importancia estratégica en el desarrollo de la comuna y la ciudad.

Cinco: Hay que crear programas de incentivo a las iniciativas comunitarias. Es claro que muchas personas acuden a PP porque tienen buenas ideas para su territorio, pero se encuentran un camino muy largo y burocrático entre esa idea y la concreción de la misma, pues antes tiene que atravesar todos los filtros del programa y luego sortear las dificultades de la contratación estatal.

Si tuviéramos un programa donde los ciudadanos organizados y no organizados presentaran iniciativas para ser financiadas, apoyadas y acompañadas, veríamos el nacimiento de un montón de buenas ideas que desembocarían en alianzas con el sector productivo, académico y otras ONG para su fortalecimiento y proyección. Y así garantizamos que los innovadores medellinenses puedan encontrar eco a lo que sueñan para transformar sus territorios sin tanto complique.

Como Conclusión

El reto es grande sin lugar a duda. Primero hay que superar las desconfianzas históricas entre todos los actores: de la Alcaldía a los líderes, de los líderes a la Alcaldía, de los líderes entre ellos, etc. Y comprender que esta modificación y sus posteriores espacios van a ser la base de la participación ciudadana y la planeación del desarrollo de los próximos 20 años. Ninguno de ambos actores tiene la verdad absoluta, y por eso estamos en una democracia, para construir una verdad común.

Y también seamos justos, PP no ha sido malo del todo. También se ha convertido en un laboratorio de buenas prácticas democráticas, culturales, deportivas y sociales en toda la ciudad. Desde el nacimiento de Festivales de Hip Hop, Rock, Reggae por todo Medellín, hasta la posibilidad de que miles de jóvenes estudien en la universidad, y el fortalecimiento del liderazgo juvenil en muchos territorios.

Pero no somos solo PP. Hay muchas buenas experiencias de incidencia política y concertación en Medellín: Unos jóvenes en la comuna 5 lograron movilizarse en torno a la necesidad de un skatepark en la 65 para su disfrute; unos grafiteros protestaron en el deprimido de San Juan, llenando de color este espacio y reivindicando el derecho a la ciudad; muchos procesos se han tomado colegios, juntas de acción comunal, barrios y cuadras para dar talleres, montar escuelas y hacer sus propias comunicaciones, en fin.

Hay muchas cosas buenas por contar, y por lo tanto hoy lo que tenemos es la oportunidad de mirarnos a los ojos, decirnos la verdad y ponernos de acuerdo en esos temas que a todos nos duelen tanto. De los líderes, uno espera que los años de formación e incidencia política los hayan cualificado lo suficiente para hacer propuestas de fondo, y no quedarse sólo en la queja y la opinión descontextualizada; de la Administración y el Concejo que reconozcan estos liderazgos y tomen en serio las observaciones de los mismos. Si ambas cosas pasan ganamos todos.