Opinión

La tragedia venezolana y la indignidad de Silvio Rodriguez

Nunca creí que Silvio Rodriguez pudiera hacer algo más vergonzoso que brindar durante décadas su apoyo servil y mendicante al régimen castrista. Las necesidades de la subsistencia material o la simple cobardía podían, sino justificar, por lo menos explicar su comportamiento abyecto de poner su talento al servicio de una dictadura criminal a cambio de migajas. Con su apoyo a la dictadura asesina de  Maduro, en declaración recientemente publicada por Al Poniente, Rodriguez se supera a si mismo batiendo con creces su propio record de indignidad.

Se equivoca la redacción de Al Poniente al decir, en la presentación de los textos de Rodriguez y de su corresponsal maduro-chavizta, que el cantante envía un mensaje de apoyo al pueblo venezolano. Nada más contraevidente y absurdo que esta apreciación. El pueblo venezolano es el que está en las calles desde hace más de cincuenta días luchando sin tregua por su libertad. Es el pueblo que ha ofrendado la vida de más de cincuenta jóvenes cobardemente asesinados por los esbirros del régimen. Es el  pueblo encabezado por María Corina Machado, Lilian Tintori y decenas de valientes mujeres  que día a día desafían inermes las armas de un ejército deshonrado que asesina a su propio pueblo, con la sistemática asistencia de los militares y agentes cubanos que no quieren dejarse arrebatar el control de Venezuela de cuyos recursos petroleros vive parasitariamente desde hace años el régimen cubano.

Esto último es lo que realmente está en juego en Venezuela y lo que a la postre explica el apoyo de Rodriguez al régimen títere de Maduro. Porque Maduro, Cabello, Jaua y toda  su grotesca comparsa no son más que títeres miserables del gobierno castrista y de los generales corruptos que con la ayuda de los agentes cubanos controlan el ejército. Esa es la tragedia de Venezuela, la tragedia de un pueblo inerme frente al poder despótico y criminal de un gobierno extranjero y de unos militares traidores a su patria que mediante una calculada táctica de asesinato a cuenta gotas están minando lentamente la capacidad de lucha de los venezolanos. Es a esos asesinos  a los que apoya Silvio Rodriguez.

Chávez y Maduro destruyeron sistemáticamente la capacidad de los venezolanos de generar riqueza, como lo hicieron los Castro con el pueblo cubano cincuenta años atrás. El empobrecimiento de Cuba y el de Venezuela no es el resultado de ningún bloqueo ni de la “guerra económica imperialista” de la que habla el sicópata delirante de Nicolás Maduro. El empobrecimiento bajo es el socialismo es el resultado de la destrucción deliberada de lo único que crea riqueza: el espíritu y la iniciativa empresarial de las personas, que no es otra cosa que la independencia, la creatividad, el espíritu de aventura, la capacidad de asumir riesgos, el deseo de valerse por sí mismo, las ganas de experimentar y otras muchas otras cosas que definen al individuo libre y responsable de sus acciones. La destrucción de todo esto es el objetivo del socialismo, es en esa destrucción en la que está empeñada la dictadura de Venezuela para convertir a su pueblo en una masa sumisa, pusilánime y acobardada que dependa en todo de las dádivas del estado, como ocurre en Cuba.

Es a eso a lo que se opone con coraje inusitado el pueblo venezolano y es eso lo que apoya indignamente Silvio Rodriguez buscando quizás aumentar su porción de las migajas que caen de la mesa de los infames gobernantes de su país que como sus pares venezolanos no se privan de ninguno de los lujos capitalistas que hipócritamente condenan. ¡Gloria al bravo pueblo!