Opinión

Dinosaurios en la política colombiana

En Colombia es normal escuchar quejas de la clase política tradicional, una clase política representada por las mismas familias que han gobernado al país en los últimos 200 años. Prácticas clientelistas con los grandes grupos económicos, grandes maquinarias políticas y la imposición de la fuerza a los que han pensado diferente los mantienen en el poder. La historia política de Colombia puede reducirse en tradicionalismo y asesinatos.

En Colombia es normal escuchar quejas de la clase política tradicional, una clase política representada por las mismas familias que han gobernado al país en los últimos 200 años. Prácticas clientelistas con los grandes grupos económicos,  grandes maquinarias políticas y la imposición de la fuerza a los que han pensado diferente los mantienen en el poder. La historia política de Colombia puede reducirse en tradicionalismo y asesinatos.

En las últimas décadas se ha visto cómo se va fortaleciendo la democracia y las garantías a los detractores de la clase política tradicional, pero esto termina siendo una réplica de lo ocurrido en el frente nacional: repartición del poder entre grandes grupos de presión, sin dar verdadera representación a las minorías. Izquierda y derecha no completan la representación de las variadas opiniones que guardan los colombianos.

Al seguir perdiendo su poder y al aparecer nuevos candidatos independientes capaces de robarse los puestos políticos que ocupan los mismos de siempre, la clase política tradicional se decide a través de la ley (que ellos mismos crean) a aumentar las condiciones que ya son excesivas, para que los candidatos independientes no se lancen a la política.

Recolección de firmas, pólizas, umbrales e inhabilidades

La recolección de firmas en Colombia al igual que en cualquier país, ocurre para sustentar ante los organismos estatales que el ciudadano que se lanza a un cargo público realmente representa a un grupo de personas. De acuerdo al censo electoral, un ciudadano que quiera hacer política independiente debe recolectar entre 50 y 100 mil firmas. Firmas suficientemente difíciles de conseguir para llegar a renovar la política tradicional.

Además de la recolección de firmas (que ya demuestra que un ciudadano representa a un grupo significativo de personas), el Estado colombiano pide pólizas excesivas que están entre los 100 y los 200 millones de pesos (33.000 y 66.000 USD) para aspirar a un cargo público. Una regla que entre el panorama mundial, únicamente ocurre en Colombia: Tener que pagar una extorsión al Estado colombiano para intentar renovar el mismo.

Junto con la recolección de firmas existe un umbral del 3% de votos para que se devuelva el dinero de la póliza, si no se supera, aparte del pago de la póliza, se le da una inhabilidad de un año al candidato para volver a aspirar a cargos públicos. En este punto el ciudadano es el que debe castigar o no con su voto a una persona que aspire a algún cargo público, y  no los organismos estatales.

Ya explicado el panorama actual, unos congresistas de los partidos políticos tradicionales, proponen triplicar el precio de la póliza para aspirar a cargos públicos, aumentar el umbral de votos para devolver el dinero de la póliza entre un 4 y un 20%, y aumentar la inhabilidad entre uno y dos periodos. No les basta con que ya exista una póliza y una recolección de firmas, sino que quieren seguir alejando a los ciudadanos de la vida política.

Si se quiere una verdadera representación para las minorías se deben eliminar las pólizas, los umbrales y las inhabilidades. Las firmas ya confirman si un ciudadano representa o no a un grupo significativo de personas. Además de esto para seguir renovando la política tradicional, hay que sacar a los mismos dinosaurios de los cargos públicos. ¡Más política independiente, menos política tradicional!

Esto fue escrito por

Martín Sánchez Díaz

Martín Sánchez es estudiante de Ingeniería Química de la Universidad Nacional de Colombia. Miembro del Movimiento Libertario, Coordinador de Incorporaciones. Columnista Revista CiudadBlanca, Columnista Proyecto Libertario. Liberal Clásico. Apasionado de la ciencia y la política.