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Carolina Sanín: La Victimaria

Carolina Sanín es licenciada de Filosofía y Letras de la Universidad de Los Andes y PhD en literatura española y portuguesa de la Universidad de Yale. Fue profesora de planta en la Universidad de los Andes durante seis años y antes fue profesora de la Universidad Estatal de Nueva York durante otros cinco. Ha sido columnista de Semana, El Espectador y Arcadia. Ha publicado siete libros. A pesar de su excelente currículo se ha visto envuelta en múltiples polémicas con escritores, periodistas, estudiantes y docentes.

Mediante quejas, por variadas y reiterativas declaraciones en contra de la Universidad de Los Andes, estudiantes, profesores y egresados expresaron en la oficina de Gestión Humana de la misma, que  la convivencia de la comunidad universitaria estaba siendo afectada por Carolina Sanín. Entre sus declaraciones, las que más han hecho eco, han sido comparando a la Universidad de Los Andes con un “centro comercial de títulos” y con una “cárcel” formadora de delincuentes, expresaba también, que prefería ver a sus estudiantes “robando billeteras” a jugando naipes.

“Como la universidad está siendo más un centro comercial o… un centro comercial de títulos”

“Si cada vez se parece más a una cárcel, ¿por qué nos extraña que cada vez críe a más delincuentes?”

“En la universidad, vi a unas estudiantes al sol que jugaban a las cartas en una mesita. Creo que en mis once años de docencia no había visto una imagen más deprimente de la vida universitaria. Hubiera preferido haberlas visto encendiéndose a patadas, amamantando a un cachorro de plástico, haciendo concurso de eructos, criando animales venenosos para luego metérmelos en la sopa, robando billeteras, tejiéndose chores de lana, rompiendo excusados, atarugándose de comida para luego vomitar, o drogándose. Pero ser joven y jugar al naipe. La decrepitud”

Después de estudiar estas quejas y cumplir con el debido proceso, la Universidad de Los Andes procedió a terminar el contrato de Carolina Sanín. Un boom en los medios, que irrumpieron argumentando que su plaza laboral había sido retirada por ser feminista, por ser una mujer capaz, violentando su derecho a la libre expresión. Pasado un mes, a pesar de la pésima referencia que ella misma daba respecto a la universidad en que trabajó, decidió e instauró una tutela de 494 páginas para intentar recuperar su puesto como profesora.

Hace diez días, a través de su cuenta en Facebook, Carolina Sanín dio un discurso de victoria por la tutela que impuso en contra de la Universidad de Los Andes. Enumeró los derechos, que según el Juez primero penal municipal de Bogotá, fueron violados:

“Hoy el juez primero penal municipal de Bogotá determinó que la Universidad de Los Andes violó mis derechos fundamentales (y los de ustedes) a la libertad de expresión, al debido proceso, al libre desarrollo de la personalidad, al trabajo y a la dignidad humana. Esto deja claro que nadie está por encima de la justicia y que las colombianas seguimos luchando por la igualdad de género en todos los espacios. ¡Viva la ley, viva la libertad de pensamiento, vivan los estudiantes y viva la universidad verdadera, vital y libre! Hemos ganado todas. Sin miedo”.

Sin embargo, aunque así decidió el Juez, Carolina Sanín, antes de terminar su contrato con la Universidad de Los Andes, incumplió:

Del Código Sustantivo del Trabajo,

Los numerales 2, 3, 4 y 6 del literal a) del artículo 62: Todo acto de violencia, injuria, malos tratamientos o grave indisciplina en que incurra el trabajador en sus labores, contra el (empleador), los miembros de su familia, el personal directivo o los compañeros de trabajo.

Los artículos 55 y 56: El contrato de trabajo, como todos los contratos, deben ejecutarse de buena fe y, por consiguiente, obliga no sólo a lo que en él se expresa sino a todas las cosas que emanan precisamente de la naturaleza de la relación jurídica o que por la ley pertenecen a ella.

Los numerales 1, 2 y 5 del artículo 58 del mismo Código: Realizar personalmente la labor, en los términos estipulados; observar los preceptos del reglamento y acatar y cumplir las órdenes e instrucciones que de modo particular la impartan el empleador o sus representantes, según el orden jerárquico establecido.

Del Reglamento Interno de Trabajo de la Universidad,

El literal b) Faltas Graves del artículo 50: Aquellas conductas expresamente prohibidas o contrarias a las obligaciones previstas en el presente Reglamento, que afectan ostensiblemente a la Institución y/o a la comunidad uniandina o a algunos de sus miembros.

El literal d) del artículo 38: Guardar buena conducta en todo sentido y obrar con espíritu de leal colaboración en el orden moral y disciplina general de la UNIVERSIDAD.

El numeral 25 del artículo 42: Evitar cualquier acción u omisión que pueda conducir a cualquier persona o entidad a formular reparos ante la UNIVERSIDAD por la conducta y el cumplimiento de tareas y responsabilidades del EMPLEADO.

Los numerales 3 y 7 del artículo 44: Observar, en sus relaciones con la UNIVERSIDAD y el estudiantado, las normas éticas y académicas que inspiran los principios de formación humanística e intelectual de la UNIVERSIDAD y, en todo caso, las consagradas en el Estatuto Profesoral.

El numeral 25 del artículo 48: Desacreditar o difamar en cualquier forma y por cualquier medio, las personas de la comunidad o el nombre de la UNIVERSIDAD.

Carolina Sanín, además de creer que no incumplió los reglamentos de trabajo por los cuales estaba regulada, cometió un gran error, que para el momento actual la pudo favorecer, mezclar sus asuntos laborales con su discurso feminista, revolviendo derechos fundamentales con asuntos de género, peras con manzanas, que en este caso nada tenían que ver. Según ella, no le habrían acabado el contrato por afectar la convivencia dentro de la Universidad de Los Andes incumpliendo el Código Sustantivo del Trabajo y el Reglamento Interno de Trabajo de la Universidad, sino por ser mujer. Error total como ya se ha explicado.

De forma desafortunada, esta situación representa la dictadura de lo políticamente correcto, imponiendo a través del poder coercitivo del Estado colombiano la obligación de mantener vínculos laborales entre la Universidad de Los Andes y Carolina Sanín. Esta universidad hizo uso del debido proceso, ni un Juez ni el Estado colombiano pueden sobrepasar las reglas, dentro de un marco ya establecido que no afecta los derechos fundamentales, de una institución privada. Si Carolina Sanín incumplió estas reglas, debía terminar su contrato.

Esto fue escrito por

Martín Sánchez Díaz

Martín Sánchez es estudiante de Ingeniería Química de la Universidad Nacional de Colombia. Miembro del Movimiento Libertario, Coordinador de Incorporaciones. Columnista Revista CiudadBlanca, Columnista Proyecto Libertario. Liberal Clásico. Apasionado de la ciencia y la política.