Opinión

Baños mixtos: ¿Dará Medellín el paso a la inclusión?

Hace poco me encontraba en un evento de ciudad y haciendo una enorme fila para ingresar al baño público con mi mamá, me topé con una situación ante la cual jamás había cavilado.

La escena era esta: habían alrededor de unas veinticinco mujeres haciendo fila para acceder al baño de las mujeres, mientras que el baño de los hombres se encontraba totalmente vacío. Ante esta situación, mi mamá me dijo: Juli, entremos al baño de los hombres. ¿Yo la miré, sonreí y le dije- con mis gestos- ¿y por qué no? En efecto, procedimos a ingresar al baño designado para los hombres; varias de las mujeres que hacían la fila, nos miraron con escozor, miradas que no nos importaron (pues las ganas eran muchas). Una vez saliendo, entraron un par de hombres, también nos miraron con un poco de risa, pero nada pasó. Luego de salir de allí, mi mamá, una mujer de 57 años me dijo: qué bobada, los baños deberían ser mixtos. Ante esta afirmación de mi mamá quiero entonces hacer esta reflexión.

Las brechas entre hombres y mujeres han sido evidentes en la historia de la humanidad, en efecto las mujeres antes pertenecían exclusivamente a la esfera doméstica y privada, hoy, en muchas partes del mundo ya no es de tal forma (digo en ciertas partes del mundo porque en un sinnúmero de países los derechos de las mujeres aún son vulnerados de maneras inimaginables).

En estas luchas, miles de mujeres murieron para que fuéramos tratadas de manera equitativa en la esfera pública, pero asuntos tan específicos como la clasificación de la asignación de los baños sigue siendo un mensaje que dice que no podemos relacionarnos en ciertas esferas, y que hay aspectos femeninos que deben seguir siendo de la dimensión privada.

Estas situaciones nos siguen diciendo que el sexo sigue determinando ciertos comportamientos en los hombres y las mujeres, es decir, que hay conductas esperadas. En esto, habrá que entender que sexo y género son dos cosas distintas: el sexo hace alusión a características biológicas, mientras que el género se configura como roles y expectativas por la sociedad en respuesta al sexo. Todo hasta aquí podría funcionar, pero pasan dos cosas, primero, no todos nacemos hombres o mujeres (hay personas hermafroditas/ intersexuales), y no todos estamos conformes con los roles esperados frente a nuestro sexo. Money en los años cincuenta, comenzó a hablar de género necesitando entender la vida sexual de personas hermafroditas, que bien rompen de antemano la clasificación hombre – mujer.

En relación al género, también hay personas que construyen su identidad alrededor no del sexo de nacimiento, y que establecen tránsito de sexo o tránsito de género (hablemos de los transexuales o las transgénero), esta es otra situación que nos pone a pensar en si los baños clasificados le están apostando a la inclusión.

Hace poco, en algunas universidades de Bogotá, se comenzaron a incorporar los baños mixtos, como una apuesta por la equidad (o como un experimento social), esto en respuesta a políticas americanas y europeas en las que se busca reivindicarnos no como hombres y mujeres, sino como personas. Ante esto me pregunto ¿podrá Medellín con su nueva oleada neoconservadurista dar pasos de este tipo? ¿Medellín la más innovadora, la de las escaleras eléctricas en la Comuna 13, la de los parques públicos de concurso, la de “las oportunidades”, esa que da ejemplo en el mundo, dar el salto a la inclusión y comenzar por asuntos tan pequeños, pero tan relevantes como este de implementar baños mixtos? La respuesta me queda inconclusa…

 

Esto fue escrito por

Juliana Mejía Jiménez

Trabajadora social y Magíster en Estudios Políticos de la Universidad Pontificia Bolivariana – UPB.

Se ha desempeñado como docente universitaria con experiencia por más de 7 años en el área de políticas públicas y bienestar social, Es coordinadora del Observatorio de Educación Superior de Medellín – ODES. Fue fundadora de la Revista de disfunción cultural Cronopio y editora de la sesión de Sociedad, también, se desempeñó como Subsecretaria de transversalización de la Secretaria de las Mujeres de la Alcaldía de Medellín.

Es una apasionada de los temas de identidad de género y diversidad sexual, participando en diferentes escenarios de ciudad que poseen incidencia sociopolítica en el tema.